Bote con motor fuera de borda, con pescadores del país vecino, regresando de la pesca (Foto: Notaclave)

SD. Tal parece que uno de los funcionarios dominicanos con mayor taza de rechazo es el actual ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Angel Estévez, quien llegó a la cartera en mayo del año pasado -no hace un año todavía- y quien antes fuera ministro de Agricultura. De larga carrera como agricultor o gerente de empresas relacionadas con este rubro económico, especialmente de fertilizantes, entre otras, hay muchos que opinan que tenerlo en el puesto donde se cuida el medio ambiente, es como tener a la Iglesia en manos de Lutero.

Por doquiera que uno va escucha opiniones referentes al descuido del señor ministro, acerca de la creciente y alarmante depredación que ocurre en el país, por parte de oscuras fuerzas. Que el evidente descontrol de talas de árboles que existe en la Cordillera Central, que las empresas granjeras siguen actuando con impunidad en determinados sitios del país; que la escasez de agua (los acueductos funcionan a un 30%) se debe entre otros, a la depredación en los ríos del país; que .

El Día Internacional de los Bosques

La época de la primavera llegó oficialmente el pasado 21 de marzo, Día Internacional de los Bosques; ese día el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales exhortó a preservar estos ecosistemas, debido a que ellos garantizan biodiversidad, vida humana y los recursos naturales en sentido general.

Destacó que el bosque provee de bienes y servicios esenciales, ambientales, sociales y económicos para el ser humano. Entre otras funciones, los bosques mejoran la calidad del agua y del aire, protegen el suelo y la biodiversidad y contribuyen a la seguridad alimentaria. Es por ello que debemos hacer el mayor esfuerzo para su protección y conservación, dijo el comunicado, y abundó en afirmar que, consciente de esta necesidad, el gobierno dominicano, por disposición del Presidente de la República, Lic. Danilo Medina, viene ejecutando el más grande proyecto de Reforestación de la historia de nuestro país, a fin de recuperar la cobertura boscosa de importantes áreas de nuestras montañas que por décadas habían sido deforestadas.

«En estos momentos que el país atraviesa por una gran sequía, exhortamos a la población a evitar acciones imprudentes que puedan originar incendios forestales, que siempre son tan nocivos para los bosques, poniendo así en riesgo gran parte de nuestro patrimonio natural», decía el comunicado.

Bote de pesca con nacionales haitianos, que según autoridades de la ciudad depredan el medio ambiente (Foto: Alfonso Quiñones)

Sucesos e ignorancia, necesidad y gasto

El sábado 23 de marzo, la Policía Nacional tuvo que dispersar con gases lacrimógenos a decenas de «padres de familia» que siguen lavando autos en las cercanías del Faro a Colón. Justamente los lavaderos de carros son de los derrochadores más grandes del líquido más importante para la vida. Sin embargo hay lavaderos de autos que pertenecen a poderosas familias de las más ricas del país, que siguen funcionando como si nada.

Este domingo, han marchado comunitarios sensibilizados con el tema del calentamiento global, en La Vega, denunciando los incendios forestales en Loma de Guaigüí y la depredación en gran parte de los ríos Camú y Licey, así como Loma de Miranda.

Entre los culpables mayores de la sequía, causada por el calentamiento global, están la deforestación, la industrialización, y la agricultura a gran escala. Pero también la explotación de los ríos, a través de las represas y la extracción de arena y piedra.

Este mismo sábado, Notaclave.com pudo observar cómo en la zona de Montecristi, debido al exiguo equipo de tres personas del Medio Ambiente, sin herramientas, dietas ni posibilidades de movilidad, se encuentran con las manos atadas para poder enfrentar la permanente presencia de pescadores de nacionalidad haitiana que pescan, tanto en rústicos botes a vela, como en lanchas motorizadas pertenecientes a empresarios de la zona, con las cuales pescan especies en veda, o peces aún pequeñitos que no dejan desarrollar.

Por los canales de esa Venecia verde y tropical, rodeados de edificios de mangles donde se supone habita una riquísima fauna, no se advirtieron en la tarde del sábado ni un solo ejemplar de pez o ave; sin embargo, en el recorrido hacia la Plataforma construida por Medio Ambiente en los canales (por una empresa de la capital, cuando debió ser una de la zona, que estuviera allí cerca y siempre pudiese darle mantenimiento) pudimos advertir a dos lanchas ocupadas por nacionales vecinos, que regresaban de la pesca.

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