La apertura de los hoteles en RD ha sido hasta ahora, bien manejada y no se ha dado caso conocido de problemas con turistas ni trabajadores del sector (Fuente externa)

Espantados de la irresponsabilidad de sus turistas y de la falta de sentido común, la administración del Hotel Mawimbi, ubicado en Holbox, en Quintana Roo al norte de Cancún, cerró sus puertas nuevamente a solo dos días de haber abierto, según informó por medio de un comunicado en su cuenta de Facebook.

El hotel mencionó que tomaron esta decisión debido a que se dieron cuenta que muchas personas no toman las medidas correctas para evitar más contagios de Covid-19, en medio de la pandemia de coronavirus que tiene su epicentro mundial en América Latina y el Caribe.

Recepción del Hotel Mawimbi en Quintana Roo (Fuente externa)

“Cerramos para cuidar nuestra salud, la salud del personal y de nuestros posibles clientes”, dice el comunicado. “Con mucho cariños volveremos a abrir cuando consideremos que es más seguro hacerlo”.

Solamente México acumula hasta el 5 de agosto, 449 961 afectados, casi medio millón con 48 869 fallecidos. Esto a pesar de las señales tambaleantes y a veces demasiado optimistas que emanan del Palacio Nacional de México.

La apertura el sector turístico, no solo en México, sino en cualquier lugar del mundo, no depende solamente de las medidas que tome cada instalación, sino también de los propios turistas.

Los turistas tienen en sus manos la posibilidad de agregar, poco a poco, algo de la antigua normalidad a la vida actual que no se sabe hasta cuando va a continuar. Y esto solo podrá ser posible si se cuidan y cuidan a los demás.

Vuelo Amsterdam-Ibiza, pasajeros ebrios (Fuente externa)

 

 

La apertura no deja de estar salpicada de actitudes gamberras provocadas, cuando menos, por el consumo desmesurado del alcohol.  Unos turistas ebrios que volaban de Amsterdam a Ibiza hace dos días, se negaban a ponerse las mascarillas, y desencadenaron un altercado en pleno vuelo por lo que tuvieron que ser reducidos por la tripulación. Otro vuelo tuvo que regresar al aeropuerto de partida y bajar unos turistas que se negaban rotundamente a colocarse las mascarillas. En Islas Baleares se decidió cerrar las zonas de los bares por las repetidas actitudes de desmadre por parte de los turistas.

Las escenas de grandes cantidades de personas amontonadas, sin mascarillas, bebiendo romo, en las márgenes de los ríos del Cibao, son tan deplorables como la de los turistas que forman altercados en los aviones europeos. Las autoridades tienen la obligación de hacer sentir mano dura en este tipo de casos, porque una imagen desordenada e irresponsable hacia adentro tiene la misma connotación en las redes sociales en Bonao que en Marsella.

La falta de conciencia puede poner en la picota una vez más a la industria que da de comer a miles de familias. Una transmisión de coronavirus, una infección en cualquier instalación turística, por descuido de turistas o del personal que los atiende, puede tener una indeseada repercusión en el sector, y en el país.

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