SD. Comprobado: solo dos artistas dominicanos son capaces de llenar el estadio Olímpico de Santo Domingo, Juan Luis Guerra y Romeo Santos. Los demás están por demostrarlo. Y ambos lo pisaron la noche de este sábado 15 de diciembre, antepenúltimo del mes de diciembre del 2018.

Romeo Santos, con su Golden tour trajo una pléyade de amigos (sobre todo músicos urbanos) que a veces hacen pensar si el compositor y cantante que cambió la historia del género bachata, juega cabeza a cambiarse a la música urbana. Aunque realmente es un artista que sabe bien lo que está en la calle. No obstante, para que no fuesen a especular, lo primero que hizo fue presentar al gigante Juan Luis Guerra en el tema Carmín.

Y si ese fue el inicio, ya podía uno suponer lo que vendría después, en una virtuosa puesta en escena con tecnología de punta, sobre todo en las luces. Más allá de los efectos de humo y fuego, muy comedidos, así como en las pantallas led, donde se establecía un lenguaje coherente y de nitidez visual de mucha calidad. La orquesta estuvo animada e hizo bien su papel incluso en los momentos que no tocaba, cuando los músicos se gozaban lo que estaba ocurriendo.

(Galería de fotos de Alfonso Quiñones)

Los artistas, y sobre todo las súper estrellas, son ellos mismos más sus manejadores y demás personal que lo rodea. En las tres canciones que le tocaban a la prensa fotografiar desde el área restringida, un argentinito con ínfulas de Popeye, mandó a salir la prensa a caja destemplada a la tercera canción de Romeo que había comenzado con Doble filo, seguido con Perjurio y cuando llegó Odio, apareció este pedante dictadorzuelo con la histeria de las doñas que no quieren que le vean el refajo y «fuera la prensa», que tal parece le están haciendo un favor a uno, y el favor es de ida y vuelta. (Esperen próximamente un Criticarte sobre estos personajillos). Porque uno sabe que tiene que salir. La cuestión está en la forma.

Romeo siguió su primer segmento con Por un segundo, Eres mía y remató con Carmín, donde Juan Luis produjo la segunda ovación tras la primera provocada por la salida a escena del propio Romeo.

Juan Luis y Romeo, juntos (Cortesía de Efe, foto de Orlando Baría)

El segundo segmento incluyó Tuyo, Necio, La diabla, Llévame contigo, Su veneno (muy coreada), Imitadora, luego el tema Bella y sensual (incluyó un número que calificaría de circense al subir a dos jóvenes de barrio, imitadores de Romeo que competían por cuál lo imitaba mejor y que a algunos les pareció patético) y luego expresó “Hay una canción navideña que me encanta y que siempre he querido cantar. No es de mi autoría, es una canción hermosa que es una de mis favoritas”, lo que remató con un video de Marc Anthony cantando Me voy a regalar, mientras Romeo lo secundaba en escena. Este tipo de dúos virtuales son impactantes cuando la puesta en escena es pobre y no cuenta con las posibilidades de Golden tour. Desde mi punto de vista sobraba, a pesar de que estamos en Navidad, sobre todo porque enseguida el punto de admiración subió un poco más, cuando manifestó que hay canciones que nunca pasan de moda, al aparecer en escena, bajo una gran ovación, Wisín y Yandel para cantar con él Noche de sexo.

«El problema es que yo tengo muchos amigos en el negocio de la música y cómo es que voy a venir solo a República Dominicana», argumentó Romeo y aclaró que nunca ha basado las ventas de sus conciertos en los invitados, «que nunca doy a conocer».

Romeo ante su público en los primeros segundos (Foto: Alfonso Quiñones)

El próximo segmento incluyó El Papel 2 (el que hace el marido corneado), Tu jueguito, La Tormenta, La Bella y la Bestia, Los infieles y Mi corazoncito, donde se tiró al piso. Y ya con el traje blanco de su primera parte arruinado y tras una lluvia de papelillos rojos, no cabía más que salir de escena a un cambio de vestuario, mientras regresó la música con la entrada de Luis Figueroa cantando Por perro, joven talento que promueve y que le sirve de comodín.

Cuando regresó, fresco, seco y con otro vestuario, Romeo cantó Mi héroe favorito.

El cuarto segmento trajo Yo quisiera amarla (donde demuestra su capacidad en el punteo de la guitarra eléctrica), Centavito, Amigo, El malo, Propuesta indecente, y después hizo ese momento que dice que nunca dejará de hacer donde sube una gordita, si es feita mejor, y que aquí fue el caso de una joven nombrada Elizabeth. «Voy a morir en un escenario y si ustedes me lo permiten a los 80 años voy a subir a una chica a la tarima», dijo Romero, quien se dejó tocar todo lo que ella quiso, y que prometió no hacer nada indecente para que los comunicadores de República Dominicana, luego no dijeran. AL final ocurre lo de siempre, que él le roba un beso. Y canta su canción Un beso.

Ese segmento cerró con la real sorpresa -pues lo anunció que había hecho lo indecible por traerlo, pero estaba en Dallas- de la aparición de Anuel AA, a quien le confió: “Si tenías otro compromiso, lamento decirte que no te vas sin disfrutar de mi tierra, cántate otra”.

Este fue el debut de Anuel AA en República Dominicana y con quien cantó Ella quiere beber, y quien hizo un medley de temas como, Tú eres un hipócrita, entre los más conocidos y que fueron de los más coreados en el Olímpico.

Después de ese momento, Romeo apareció en una tarima en el centro del terreno, donde improvisó varias de las canciones que deseaba escuchar el público y donde tuvo mayor contacto directo con el público que no alcanza a pagar boletas de alto costo. Y fue la coda del concierto.

Con Ozuna, el final a dúo (Foto servida)

Obsesión puso el punto del falso final y la despedida falsa del artista, la gente empezó a abandonar el estadio, y a los pocos minutos, regresó con el esperado Ozuna (protagonista de la película Qué León), con quien cantó Ibiza, bajo la ovación más fuerte, y siguió con «El farsante» y «Sobredosis». Y ahora sí punto final tras tres horas de concierto (una real sobredosis de entretenimiento) y fuegos artificiales para coronar una noche memorable.

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