El hip hop es una cultura, lo saben todos los que la practican y los que la estudian y los que la siguen. Incluye no solamente el rap como música cantada, que la hace el MC, sino también el baile, el grafiti, el Dj, entre otros elementos.

En República Dominicana el hip hop existe desde hace décadas y fue quizás uno de los primeros países donde se expandió fuera de Estados Unidos, gracias a la cercanía de los universos colindantes del Bronx, Harlem, Alto Manhattan, como vasos comunicantes.

Dentro de esa cultura que fue adoptada por los barrios de la capital dominicana, la sensación del momento es Rochy RD, un rapero con talento, sentido del ritmo, capacidad de improvisación -según me han comentado- y gran creatividad, que se hace llamar El Hijo del Rap y El Niño.

Entre los temas del aglutinador del «Team Wawawa», están temas como El celular (7, millones 482 mil vistas), Careta DK-Lázaro (4 millones, 800 mil vistas), Pal de peso (5 millones, 065 mil vistas), Ella no está en ti (17 millones), Prófugo (6 millones), este último de los más interesantes.

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Ñoño y Julito publicado en abril del 2018 cuenta con más de 17 millones de vistas y es, quizás, la joya de la corona de todo lo que ha hecho Rochy RD, donde demuestra su capacidad de denuncia de una realidad a la cual la mayoría de los que habitamos esta media isla vivimos de espalda, porque solo la vemos en los noticiarios.

Este rap con espíritu de thriller, estructura de novela negra y de telenovela, es una crónica vivaz y aguda de lo que se vive en los barrios, el punto de drogas, las deudas, la violencia, la cárcel, el maltrato, la traición, pero también el amor de madre.

«Recuerdo que estaba lloviendo, / casi oscureciendo, / en la esquina fumando Ñoño y su pana / Julio en el punto…», así comienza la entrega, con una descripción del lugar, el estado del tiempo y dos amigos en una esquina.

Enseguida comienza la acción, menciona hora y verbo: «Un día normal, / sin mucho ambiente, / a las cinco de la tarde, / se escucha viene el agente…», luego narra con lujo de detalles toda la acción de lo que sucede cuando los agentes se lo llevan, cómo lo golpean, su familia lo da por muerto, hasta que puede enviarle un mensaje a su madre y decirle que está vivo, luego le achacan una culpa de algo que no ha hecho, para favorecer a un diputado.

Cuando pide a Julito que le mande algún dinero, se entera que Julito, su amigo, se ha ido del país y que fue él quien lo echó palante.

El tema tiene unos versos que repite porque en ellos está la nuez de la filosofía de la calle, al menos para los inteligentes:
«Entrégate, suelta el alma, cuando la marea sube, hay que tener la calma».

Ñoño y Julito es uno de los mejores temas que he escuchado, no solo de Rochy sino de todo el movimiento del hip hop dominicano. Esa capacidad de cronicar, de hacer un lienzo vívido de un suceso, lo inscribe dentro de una tendencia de la cultura latina que va desde El derecho de nacer, aquella primera radio y telenovela que escribió Felix B. Caignet (el autor de Frutas del Caney, entre otros temas), hasta Pedro Navaja de Rubén Blades.

El clip es de calidad aceptable, realizado por JC Restituyo. La interpretación también es aceptable, toda vez que Rochy logra acomodar la voz y entonar… al menos en el clip. Importante es que está inspirado en hechos reales, la foto final lo demuestra.

Quiero decir: intención, descripción y narración coinciden en un producto que ojalá trascienda más allá de nuestras fronteras.

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