Dagoberto Tejeda, foklorista, autor de una importante bibliografía sobre el folclor dominicano (Fuente externa)

Uno de los gravísimos errores cometidos a partir del 2016, entre los tantos que echaron atrás al sector de la cultura en 20 años, fue el despedir de un plumazo, de manera despiadada, el Consejo Consultivo Ministerial de Cultura.

Ese consejo estaba compuesto por personalidades de absoluta ética y reconocimiento social. Eran verdaderos expertos, de indiscutible valía moral en la sociedad, que servían de necesario tamiz para tomas de decisiones de política cultura, fundamentalmente. En él participaban el gestor cultural Freddy Ginebra, quien lo presidía; la ex vicepresidenta de la República y actual directora de Etica e Integridad Gubernamental, Dra. Milagros Ortiz Bosch, también el poeta y ex secretario de Estado de Cultura Tony Raful; el desaparecido cantautor Victor Victor, el destacado escritor Marcio Veloz Maggiolo, el poeta Mateo Morrison, que si no ha sido nombrado suena como próximo director de la Biblioteca Nacional; el arqueólogo e historiador Manuel García Arévalo, la crítica de arte y actual ministra de Cultura Carmen Heredia, el dramaturgo y actual viceministro de Cultura Giovanny Cruz, el empresario Luis Marino López; así como el escritor, historiador y economista Bernardo Vega y el poeta Basilio Belliard, además del escritor y musicógrafo José del Castillo, entre otros.

El 80% de los miembros de este Consejo lo hacía gratis por el mero interés de la Cultura. Y los que cobraban, que eran muy pocos, por sus necesidades económicas, apenas cobraban 50 mil pesos. En total, la nómina del Consejo ascendía a RD$300 mil pesos.

Los miembros del Consejo se reunían una vez a la semana y tocaban solo temas de cultura que pudiesen convertirse en acciones del ministerio. Cuando se tomó la decisión de los proyectos culturales, de la cuenta satélite, del fideicomiso de cultura y otras acciones, ese consejo analizaba y proponía métodos.

Cuando ese Consejo fue borrado del planeta Tierra, la medida fue nombrar «Asesores» que poco hacían -para ser extremadamente benévolos- con salarios superiores a los 100 mil pesos. Aquellos nunca merecieron serlo. Ahora ha sido cancelado por decreto presidencial el destacado folclorista y etnógrafo Dagoberto Tejeda, un hombre de impoluto paso por los caminos de la Cultura, dueño de una permanente sonrisa de nobleza intelectual. Una especie de Chanel Mateo Rosa de la Cultura, quien a su vez fue una especie de Dagoberto Tejada en el sector de la Salud.

El Consejo Consultivo Ministerial de Cultura es algo rescatable y necesario, la propia ministra Carmen Heredia lo sabe, puesto que ella fue parte. Y como órgano es una instancia de indiscutible credibilidad y prestigio que refrendaría cualquier toma de decisiones en el sector cultural, tan necesitado de una reingeniería tomando experiencias pasadas y sus propias ideas.

Me atrevería a sugerir que de rescatar ese Consejo Consultivo, uno de sus primeros miembros sea este señor octogenario, lleno de experiencias, sabiduría y dueño de una trascendente bibliografía sobre temas imprescindibles para comprender la identidad nacional y la cultura dominicana, un obrero de la investigación y la praxis cultural que dignifica al sector desde el respeto y preservación de nuestro folklore con preeminente visión para el universo rico y potencialmente inmenso del Carnaval, Dagoberto Tejeda.

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