SD. Raphael es un artista que significa, no solo una época, sino la heroicidad de una entrega absoluta a la música y lo estoico de una permanencia, a pesar de una salud que lo llevó a realizarse un trasplante de hígado. Cosas así se logran, a partir del respeto por el público y la calidad.

Pero eso no le hace especial merecedor del Gran Premio Platino del cine iberoamericano. No ha sido el cine el medio en que más ha brillado y más se ha desarrollado Raphael de España. A Raphael le cabe el Personalidad del año de los Grammy Latinos y de los Grammy Awards, le cabe en  la música todo lo que quiera. Y hasta otro reconocimiento dentro de los Premios Platino, pero no el Gran Premio Platino.

¿Por qué por ejemplo no premiar al gran actor mexicano Ignacio López Tarso, quien con 94 años de edad sigue esperando al gran reconocimiento que le deben hasta los mismísimos Oscar? Con 51 películas a su haber, la más reciente de apenas el año pasado, y entre esas películas, la memorable El gallo de oro, con guion de Juan Rulfo, Roberto Gavaldón, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes. ¿O esa gran artista que es Lucha Villa con sus 82 a cuestas tras participar en 73 películas del cine mexicano?

El cine Iberoamericano está lleno de grandes figuras que no han sido reconocidas por los Premios Platino, y que… parece, nunca serán homenajeadas por esos premios que tienen hasta ahora, una peligrosa inclinación a hacer sobresalir más lo de España que lo Latinoamericano.

¿Acaso Alfonso Cuarón (México), Pedro Almodóvar (España), Lucrecia Martell (Argentina), Guillermo del Toro (México), Alejandro Iñárritu (México), Pino Solana (Argentina), Fernando Pérez (Cuba), Miguel Littín (Chile), Fernando Meirelles (Brasil), Juan José Campanella (Argentina), Ciro Guerra (Colombia), Pablo Larraín (Chile), Sergio Cabrera (Colombia), entre otros, no lo merecen?

Eso para no hablar de grandes figuras de la actuación como Andy García, Benicio del Toro, Sonia Braga, Héctor Alterio, Verónica Castro y muchos más.

Que si a esa vamos, Julio Iglesias tuvo mayor huella en el cine que Raphael. Porque el filme La vida sigue igual, que lanzó a Iglesias al estrellato en Iberoamérica, si fue un suceso de taquilla.

Es necesario que los Premios Platino definan bien su rumbo, que al desaparecer los Premios Fenix de México, son la única alternativa que le queda a estos paicitos de ser reconocidos más o menos ahí. Gracias.

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