Omega y Alá Jazá (Fotos de fuentes externas)

SD. Uno puede estar de acuerdo o no. Omega ha sido un fenómeno. Acaba de salir de la cárcel, y si ha aprendido algo, sabrá que no debe volver allí y convertirse en una persona superada. Ojalá eso sea así.

A la salida de las rejas se ha encontrado con una piedra grande delante de sí: las cosas han cambiado, la dinámica promocional ha cambiado, y además hay un muro de metáforas en la calle, un muro que se llama Alá es Grande, o sea Alá Jazá.

El tiempo es implacable. Y tal parece que Omega se está desintoxicando de la cárcel, del encierre. Está re-acostumbrándose a la libertad. Y al amor nuevo. Omega debió ponerse a estudiar música en la cárcel, pero que se conozca no lo hizo.

Nadie debe dudar que Omega tiene talento y carisma. Sino no hubiese llegado adonde ha llegado, me refiero a la música. Ser firmado por Akon, grabar colaboraciones con él, ser escuchado en lugares insospechados.

Una vez entré a la más cara boutique de camisas en Cannes, donde había ejemplares de diseño únicos, cuyo precio era de cinco mil euros. En esa boutique de pronto escuché la música de Omega, pensé que era algún dominicano escondido entre los percheros, con el celular en voz alta… Era la música indirecta de la boutique.

Veremos qué sucede con Omega de ahora en adelante.

Alá Jazá, por su parte, tiene tanto talento como Omega. Es compositor, arreglista y músico, bueno en cada departamento, domina varios instrumentos, y mejor aún, tiene buen gusto. Viene de abajo, igual que Omega, pero en lo personal, parece que sabe manejar sus dificultades. Acaba de demostrarlo al resolver de manera rápida y bonita las diferencias con la mamá de sus hijos.

Por otra parte, no se ha fajado con el tema de que si es merengue lo que hace o no. Al contrario, ha expuesto su punto de vista desde su propia experiencia y, aunque usa los instrumentos del merengue, sabe que lo que hace no los es, al menos el merengue tradicional, clásico, y para ello ha creado su propio nombre. Un poquito difícil de recordar, es cierto, pero es su manera de llamarle a esa música que hace.

Hay algo que no muchos conocen. En el pasado Latin Music Tour, dicen los que asistieron, que Ala Jazá no pudo presentarse porque en la práctica Anthony Santos se lo impidió. Y sin embargo, el joven artista fue lo suficientemente humilde como para dejar pasar algo que para otro hubiese sido una fea ofensa.

Hace pocos días, Iván Ruiz en su excelente programa Énfasis, tuvo la oportunidad de entrevistar a Alá Jazá, y esa entrevista le sumó muchísimos adeptos en las clases donde quizás no estaba situado todavía. No hay nada mejor para un artista, aunque la mayoría no lo reconocen, que brindar una imagen humana, cercana, hasta frágil, porque sobre esa fragilidad se levantan las fortalezas, y el público admira eso.

Dicho sea de paso, si el nombre no se acentúa, fonéticamente se pronuncia como Ála Jáza, así que por ser dos vocablos agudos, terminados en vocal deben acentuarse: Alá Jazá.

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