Estatuillas de los Oscar (Fuente externa)

Los premios Oscar se entregan full a lo políticamente correcto. Han decidido que desde el 2022 pero de manera absoluta desde el 2024, la creación va a estar relegada a un segundo plano, como si de realismo socialista se tratara.

Por tanto han decidido modificar de manera esencial su reglamento para exigir que las cintas candidatas a mejor película cumplan con unos requisitos mínimos de inclusión y de diversidad racial, según anunció este martes la Academia de Hollywood.

Los estándares de inclusión (Academy Inclusion Standards) no se aplicarán de manera estricta hasta los galardones de 2024 pero se contemplarán a partir de 2022, mientras que en la edición inminente no se considerarán, ya que la gran mayoría de proyectos cinematográficos aspirantes están estrenados y/o rodados.

Los nuevos requisitos dictan que al menos uno de los protagonistas represente a minorías, o que lo haga el 30 % del reparto secundario, así como que el equipo técnico detrás de las cámaras cumpla también con ese porcentaje.

«Creemos que estos estándares de inclusión serán un catalizador para un cambio esencial y duradero en nuestra industria», han afirmado en un comunicado conjunto el presidente de la institución, David Rubin, y la consejera delegada, Dawn Hudson.

Lo Políticamente Correcto está de moda, teniendo como principal ariete la Cultura de la Cancelación, una especie de macartismo post-postmoderno llega en el fragor de las justas protestas raciales en Estados Unidos y tras varios años en los que la Academia de Hollywood ha recibido críticas por la falta de diversidad entre sus nominados, que por otra parte reflejaba la dinámica de trabajo en la industria audiovisual estadounidense.

Según opiniones de destacadas personalidades del cine, de esa manera la Academia de Hollywood ha comenzado por abrir las puertas para que entraran por encima de destacadas personalidades con obras sólidas, personas mestizas de países en desarrollo, de minorías, o colectivos poco representados. Aunque no siempre su obra esté a la altura de calidad esperada, por encima de personas de larga carrera cinematográfica de calidad, donde solo por ser blanco y de generaciones de edad avanzada ya nunca serán reconocidos para incluirse en la Academia.

Los directivos, el nuevo reglamento es una «apertura» que pretende que las películas reconocidas en los Oscar «reflejen a la población global diversa» tanto a la hora de crear filmes como a la hora de presentarlos a la audiencia.

Los nuevos estándares de inclusión

Los Oscar de 2022 y 2023 todas las cintas que quieran competir entregarán una ficha que muestre los requisitos que cumplen, aunque no se exigirán hasta 2024, dice la información de la Academia, que ha estipulado que las producciones aspirantes a mejor película deberán cumplir al menos dos de cuatro estándares, que son: Representación en pantalla, en equipo creativo, oportunidades de acceso a la industria audiovisual y/o promoción de las audiencias. O sea, ya no será por la calidad necesaria, sino por la inclusión.

En el apartado de representación en pantalla y narrativa, la cinta tendrá que incluir uno de los siguientes tres criterios: Que uno de sus protagonistas sea de una minoría racial, que el 30 % del reparto secundario sea de colectivos poco representados o que el argumento se centre en la historia de alguno de esos grupos.

En el equipo creativo, se deberán cumplir los tres criterios: al menos dos de los puestos de dirección creativa deberán ser de grupos poco representados, que formen parte de seis posiciones inferiores o que, al menos, el 30 por ciento del equipo sea de esos grupos.

Los estándares de oportunidades de acceso y de desarrollo/promoción de las audiencias demandan que las plazas de becarios y aprendices o de directivos y publicistas de cada proyecto contemplen esos criterios de diversidad.

Por minoría racial la Academia cita: asiático, latino/hispano, negro/afroamericano, indígena, persona de medio oriente, nativo de Hawái o del Pacífico y «otras etnias o razas poco representadas».

Por colectivos poco representados en pantalla se entiende: mujeres, minorías raciales, colectivo LGBTQ+ o personas con capacidad diversa.

No se trata de que no se esté de acuerdo con la inclusión. Con lo que no se puede estar de acuerdo es con la cancelación de la calidad del arte por la inclusión forzada. Ese tipo de procesos al final se revierten. Así como se revirtió el arte del realismo socialista como método de creación artística en la época soviética.

La Cultura de la Cancelación es un gravísimo error de la política interna de los Estados Unidos, que ahora probablemente quieran también exportar. La inclusión no puede convertirse en una obligación, porque será un boomerang contra las minorías. Es una cuestión de educación y de cultura. Y esos procesos forzados jamás han tenido resultados.

Deliramos. Es como si en República Dominicana se obligara a que cada filme tuviera la obligación de incluir el 30% de haitianos, 10% de chinos, 5% de cubanos y 5% de venezolanos. El 30% de los secundarios deben ser obligatoriamente lesbianas y gays, personas con capacidad diversa, minorías raciales del país (¿rubios de ojos azules?). Igualmente en el crew.

¿Acaso cambiarán también las estatuillas? Deberían. Son demasiado rubias.

Parece un absurdo. Un guión de humor negro (habrá que cambiar ese nombre) en una película cuyo primer cuadro dice el siguiente lema: «¡Bienvenidos al surrealismo post-postmoderno socialista!».

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