La comedia Qué León, un exitazo de taquilla (Fuente externa)

Uno de los mayores tesoros que tiene la muy alabada internacionalmente Ley de Cine de República Dominicana, es la voluntad del gobierno del presidente Danilo Medina, quien está muy consciente de la importancia cultural, social, política y económica de sus resultados.

Vin Diesel en Playa Minitas, Casa de Campo, rodando una escena (Fuente externa)

Por primera vez en la historia de República Dominicana se ha constatado que la industria naranja es una realidad, que el sector cultural no solamente genera gastos y beneficios espirituales, sino también aportes contantes y sonantes al tesoro público.

Tal y como planteó el presidente Medina este año en su rendición de cuentas a la nación, en ocasión del 175 aniversario de la Independencia, celebrado en la Asamblea Nacional, los aportes del sector al PIB fueron entonces del 1,2%. «Hoy más que nunca estamos apoyando nuestra cultura, que no sólo nos enriquece como pueblo, sino que está llamada a ser uno de los sectores económicos más pujantes en el futuro próximo, hasta el punto que el BID entiende que el 1,2% de nuestro PIB proviene de esa llamada “economía naranja” de la cultura y el arte», expresó el mandatario teniendo en cuenta las cifras manejadas por esa entidad internacional que databan del 2014, y que este año deberá estar más allá del 2%, muy cercanos al 3%.

Siendo honestos, esas estadísticas del Banco Interamericano de Desarrollo fueron correspondientes a años anteriores, ni siquiera al 2017. De cualquier modo, el motor impulsor de las industrias culturales ha sido la industria cinematográfica, que gracias a esa voluntad política del Presidente y el gobierno, gracias a la solidaridad del sector privado, y a la capacitación de recursos humanos para trabajar codo a codo con la industria internacional, ha permitido que se construyan estudios de filmación clase A, complejos de cine de clase mundial, ha logrado elevar la calidad de la producción nacional y ha logrado el apoyo del público.

Rodaje de El Rey de La Habana dirigida por Agustí Villaronga (Fuente externa)

Para que se tenga una idea de la importancia de esto, el Sistema de Información y Registro Cinematográfico (Sirecine) ha emitido 5,764 registros; de ellos solo en 2018 fueron emitidos 1,265. Tan es así que solo en talento hay registros emitidos por la cantidad de 1566, mientras en producción hay 924, en dirección 584, en cámara hay 399, en guión 381, 194 en maquillaje y peinado, existen 142 técnicos de iluminación, 189 en sonido, etc, etc. Antes de la Ley de Cine la cantidad de técnicos en esos rubros no pasaban de los dedos de las manos y en algunos casos, de una sola mano. Quiere esto decir que de manera directa más de cinco mil familias se benefician de esta nueva industria. Y de manera indirecta, incontables.

Lo que siento por ti, muy aplaudida en España en la Muestra de Cine Dominicano (Fuente externa)

Cada vez que viene al país un equipo a filmar una película, por ejemplo, son muchos los días de habitaciones en hoteles, que ocupan, las guaguas, los taxis y otros transportes que se benefician; los alimentos y las bebidas que ingieren benefician a los productores, a los supermercados, a los vendedores, etc. por solo citar unos pocos ejemplos.

Según la Encuesta Nacional de Consumo Cultural del 2014, el cine ocupó el 45% del tiempo de los dominicanos, el rubro más cercano a esta actividad cultural fue la asistencia a eventos artísticos (léase espectáculos, festivales, etc), que fue del 14%. Hoy día esas cifras son ascendentes, gracias también al excelente desempeño de Yvette Marichal y su equipo al frente de la Dirección General de Cine. Como los tiempos que vivimos son un poco estresantes, hay que tener fe en la sensatez del Presidente Danilo Medina, y del que sea electo próximo presidente de República Dominicana.

Cartel del filme Mañana no te olvides (Fuente externa)

Así las cosas, se hace imprescindible preservar esta joya de la cultura dominicana. Si contabilizamos las páginas y los elogios que ha generado de buena prensa a nivel mundial el cine dominicano, quizás no habría cómo pagarlo. Es impensable, pues, echar por la borda lo que se ha avanzado, que es mucho, y es ascendente para bien del país.

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