Primer picazo para iniciar la construcción del Centro León De Santiago (Foto: Archivo del Centro león)

SD. El Centro León es hoy por hoy, para muchos, la mejor institución cultural del país. Una ética basada en los pilares morales de la familia de los León Asensio, junto a una indiscutible vocación de servicio, con énfasis en la cultura, comenzando por la cultura de Santiago de los Caballeros.

Desde su fundación, el 3 de octubre del 2008, el arte del país desplazó su eje -demasiado centrado en la capital- unos cuantos grados hacia el Cibao.

Fue el Centro León el que me enseñó a conocer la cultura de esa parte del país. Y por tanto, las esencias de la nacionalidad dominicana. Que no por gusto Santiago es la Ciudad Corazón.

La familia se volcó a apoyar la construcción de las edificaciones de la institución. En fotos de esa época se puede ver a los hermanos José, Eduardo, Clara, Carmen, Rosa y Fernando León, a Lidia León quien dirigía la Fundación E León Jimenes, a los consultores españoles que se encargaron del montaje, a Pedro José Borrel, entre otros.

Rafael Emilio Yunen fue quien marcó la primera etapa del Centro León. Su comprensión profunda del fenómeno cultural le dio un acento diferente a la proyección del centro, tanto estética como organizativamente. Se apoyó en gente muy valiosa como Marcio Veloz Maggiolo, clave en el montaje del concepto antropológico, Myrna Guerrero y Danilo de los Santos, en el arte; Pedro José Vega en la museografía y Camilo Venegas en la comunicación y contenidos.

Aquel arranque inicial del Centro León hizo que las miradas de los artistas e intelectuales del resto del país envidiaran la suerte de los santiagueros. Contar en la ciudad de los 30 Caballeros con un centro cultural de vanguardia en la promoción, atesoramiento y salvaguarda del arte, así como en su proyección internacional es algo que siempre habrá que agradecer a los hermanos León Asensio que tuvieron la sensibilidad necesaria de aportar un legado de semejante importancia.

La continuidad y evolución de los valores que defiende y propugna, como la integridad, el compromiso, la pasión, la innovación y la colaboración, han estado garantizados en manos de María Amalia León de Jorge como directora general de un tiempo a esta parte, junto a María Luisa Asilis como gerente ejecutiva de sostenibilidad y Luis Felipe Rodríguez, gerente de programas culturales.

La organización y realización primero del Concurso de Arte Eduardo León Jimenes (creado en 1964), así como el atesoramiento de las obras ganadoras de ese importante certamen, y luego sus relaciones con importantes museos, como el Museo del Barrio, en Nueva York, o el Smithsonian, así como la organización de los Congresos de Música, Identidad y Cultura del Caribe, dedicados al merengue, el son, el bolero, el jazz y la bachata, entre otros ritmos, han convertido el Centro León no solo en el que yo personalmente pienso que es el más importante centro de su tipo en el país, sino también en una de las instituciones culturales referencia en esta parte del mundo.

No miento si digo, que en cada una de mis visitas a Santiago, llegar aunque sea de pasada al Centro León, es una obligación. Es como el que bucea a pulmón y sale un momento a la superficie a tomar aire.

En los 15 años del Centro León y su siempre interesante programación, bastarían dos cosas. Una: ampliar la visión original a otras expresiones como la Literatura. Y dos: bailar el Danubio azul de Strauss, en estos primeros 15 años, como se hacía en mi tiempo. Tarara rara, rará, rará…

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