SD. El nuevo disco de Romeo tiene sus raíces en La República, de Platón, que fue a su vez la inspiración -si se puede decir- de Tomas Moro, para hacer su Utopía (1516).

«La isla de los utopianos tiene en su parte central, que es la más ancha, una extensión de doscientas millas. Esta anchura se mantiene casi a lo largo de toda ella, y se va estrechando poco a poco hacia sus extremos. Estos se cierran formando un arco de quinientas millas, dando a toda la isla el aspecto de luna creciente. El mar se adentra por entre los cuernos de ésta, separados por unas once millas, hasta formar una inmensa bahía, rodeada por todas partes de colinas que le ponen al resguardo de los vientos…». ese es el primer párrafo del Libro Segundo, de Utopía, el libro escrito por Tomás Moro, que abrió una nueva era en el pensamiento filosófico, político y también literario.

El título en latín es larguísimo Libellus vere aureus, nec minus salutaris quam festivus, de optimo reipublicae statu, deque nova insula Vtopiae (en español, «Librillo verdaderamente dorado, no menos beneficioso que entretenido, sobre el mejor estado de una república y sobre la nueva isla de Utopía»), por eso muy sabiamente, se ha sintetizado en una sola palabra que resume el asunto Utopía.

Portada de la edición príncipe de Utopía de Tomas Moro (Fuente externa)

Más adelante, en la página 47, se puede leer este párrafo, donde sí aterriza a plenitud Romeo Santos: «Dividen los placeres del cuerpo en dos categorías: La primera comprende aquellos placeres que inundan los sentidos de gozo. Se deben unas veces a la recuperación de las fuerzas exhaustas por el agotamiento del calor interno. Tal es el efecto de la comida y la bebida. Otras veces se debe a la eliminación de todo aquello que sobrecarga al cuerpo. Sentimos tales placeres cuando desecamos, cuando engendramos un hijo, o cuando calmamos el picor de una parte del cuerpo rascándonos o frotándonos. A veces surge un placer de forma espontánea, sin que haya sido deseado, y sin que nos libre de algo que nos molesta. Tal es ese placer, que por una fuerza secreta, pero evidente, excita nuestros sentidos, los arrastra y los cautiva. Pienso, por ejemplo, en el placer de la música.»

Con su nuevo álbum musical Utopía, Romeo Santos ha creado una comunidad que idealizó desde hace años en el interior de su pensamiento. Un isla sonora con sus principios sociales, donde el desamor y la amistad van de la mano. Un continente en el que nacen ciudades, casas, amores, bares, versos amargados, despedidas. Un universo habitado por voces y rostros, amigos que le han inspirado.

Se trata de una producción musical con fuerte vocación no solo de grandes ventas, sino de convertirse no solo en un álbum que recibirá múltiples premios -y que desde ya pide a gritos que sea reconocido con un Grammy Latino y hasta un Grammy Award-, sino que es el quizás el primer esfuerzo intelectual que trascenderá como un nuevo momento de la bachata, al mostrar una antología utópica del género.

Portada autografiada del nuevo disco de Romeo Santos, Utopía, (Foto: Alfonso Quiñones)

El Intro del disco es una adaptación -a manera de himno nacional de su propia isla de Utopía- del tema Dominicano Soy, de Fernando Villalona.

Esta Utopía, para la que no hacen falta pasaportes o visas, en caso de visitarla, y donde cada letra y música pertenece (salvo el Intro) a Romeo Santos, se mete de lleno en el género, con Canalla, que canta junto a El Chaval de la Bachata. Y desde el primero momento Romeo hace notar un principio inalienable, y es el respeto absoluto hacia los invitados. No son ellos quienes vienen a adecuarse al estilo de Romeo, es él quien va a adecuarse al estilo de cada cual, y a las características exactas de cada tema seleccionado.

El propio Martires de León, quien puso la segunda guitarra en siete de los 13 temas, manifestó a Nota Clave su admiración del respeto profesado por Romeo por cada uno de los colegas que incluyó en esta particular antología de la Bachata, a quienes incluso pidió determinado instrumentista que participaba en este o aquel pasaje del tema seleccionado.

El segundo tema es Canalla, que hace a duo con El Chaval y que resulta una joyita para descorrer las cortinas, ya con bachata, de esta gran historia que es Utopía. El tercero es uno de los mejor logrados de toda la producción, se trata de Payasos, junto a Frank Reyes. Le sigue en cuarto track La Demanda, con Raulín Rodríguez; particularmente este tema cuenta con un video clip muy bien logrado.

La quinta bachata del disco es Millonario, junto a Elvis Martínez, bien logrado. El sexto tema es El beso que no le di, de Kiko Rodríguez. Y en el séptimo track, una de las mejor logradas, Ileso, junto al gran Teodoro Reyes. Y como si fuese un diseño in crescendo, la octava bachata es Amor enterrado junto a Joe Veras, lo cual demuestra la cuidadosa selección realizada.

El noveno título colocado en el disco es Me quedo, cantado junto a Zacarías Ferreira. Otro gran momento fue la inclusión de Luis Vargas, con Los Últimos; el esfuerzo se echa a perder al final cuando Luis Vargas llama a la mujer a quien le han cantado este llanto de desamor «Hija de su maldita madre», lo cual debió ser cortado en la mezcla.

Si algo hay que agradecer a Romeo y su Utopía es que volvieron a reunir sus voces para el disco el mejor dúo de bachata que ha existido Monchy & Alexandra, junto a quienes cantó Años luz.

La coda del disco comienza con su maestro Anthony Santos hizo Bellas, donde ha incluido cuerdas que sirven de colchón, pero bien colocadas, hacia el final del tema.

El cierre de Utopía es junto a Aventura con el tema Inmortal, donde desde el punto de vista musical quizás logra los mejores momentos y transiciones de todo el disco, incluidos los coros y los efectos con las guitarras, corroborando que Aventura fue una maravilla que se echó a perder por la envidia y las pocas miras hacia adelante del resto de sus integrantes.

Con Utopía Romeo logra una de sus mejores producciones de toda su carrera, a la vez que propone una posibilidad de presentar este disco en gira en algo que podría ser el gran éxito mundial en escena del género bachata.

El universo utópico que crea Romeo Santos, tiene deseos de continuar en nuevas islas y nuevos continentes. Así que, ¿quién quita que puedan existir en el futuro Utopía 2, Utopía 3, o más?

En la Conclusión final del libro Utopía, de Tomas Moro, su autor resume: «Os he descrito con la mayor sinceridad el modo de ser de su República a la que considero no sólo la mejor, sino la única digna de llevar tal nombre. Porque en otros sitios los que hablan de la República lo que buscan es su interés personal. Pero en Utopía, como no hay intereses particulares, se toma como interés propio el patrimonio público; con lo cual el provecho es para todos».

Ojalá que los bachateros sepan leer entre líneas.

Creo que en muchos años La Historia de mi Vida, de Anthony Santos y ahora Utopía, de Romeo Santos, son las dos mejores producciones de bachata, dos pilares de concreto que vienen a reforzar un género cuya danza es el más sensual de los bailes, desde que nació el tango.

Mi selección de los mejores temas incluye a Canalla, con El Chaval; Bellas con Anthony Santos; Amor enterrado, con Joe Veras; e Ileso, con Teodoro Reyes.

De cualquier manera Utopía podría servir como una especie de Arca de Noé de la bachata, en caso de un nuevo diluvio universal.

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