Cueva de Altamira, bisontes (Fuente externa)

SD. «Niño, deja ya de joder con la pelota. Niño, que eso no se dice, que de eso no se hace, que eso no se toca…» canta todavía y ojalá por mucho tiempo Joan Manuel Serrat.

Los que venimos de mediados del siglo pasado, somos seres de tránsito. Estamos en medio de un salto al vacío: el salto de la civilización en la tercera revolución tecnológica más grande de la humanidad, que pudiéramos llamar la del Homo Digitalis. Debajo está la distancia más larga entre la superficie (no se sabe de qué) y el espacio. No sabemos dónde caeremos. Vamos sin paracaídas. Desconocemos si lo que habrá al caer será abismo o tierra firme. Quiero pensar que tierra firme.

La canción de Serrat nos devuelve ese sentimiento de ser niños otra vez, pero no niños de ahora, con los dedos pulgares que van creciendo más largos producto de los celulares y otros aparatos. Sino niños de aquella época, que conocimos las canicas, jugar con la pelota, el juego al escondido y salta la tablita, entre otros. Esta oración misma debe saber a algo muy viejo. O demasiado nuevo, que uno nunca sabe.

¿Hay alguien de nuestra generación que sea influencer? Me pregunto. Anoche al filo de la medianoche, lancé el siguiente tuit: «Malas noticias para los influencers: las agencias creen cada vez menos en ellos. Su influencia es pujada y se sabe que todo lo que escriben o dicen es pagado, por tanto la credibilidad es cada vez menor. El futuro de ellos es desaparecer, según especialistas». Realmente fue un gancho, parte de un experimento que hacemos dos amigos y yo, para tratar de comprender mejor el mundo en que vivimos.

En verdad he leído que «los anunciantes piensan que el marketing con influencers es efectivo para expandir el reconocimiento de la marca, generar engagement, alcanzar nuevos públicos objetivos y aumentar contenido generado por el usuario para la marca» (Merca20.com).

«A la hora de elegir a un influencer, los anunciantes prefieren el engagement o la tasa de interacción (29.2 por ciento) y el tipo de contenido y su calidad (23 por ciento) por encima del alcance o audiencia estimada (21 por ciento), el número de seguidores (14.2 por ciento) o el precio (12.4 por ciento)» (Idem).

150 empresas líderes de Estados Unidos, Colombia, México, Perú, España y Portugal participaron en una encuesta que arrojó que «La mayoría de los encuestados también considera a los micro-influencers como la principal tendencia de la industria para 2019».

Según la publicación: «El 52.6 por ciento de los encuestados asigna al menos el 10 por ciento de sus presupuestos al marketing de influencers. De estos, el 31.6 por ciento dedica del 10 al 25 por ciento del presupuesto y el 18.4 por ciento dedica más del 50 por ciento».

Por otra parte, la encuesta arrojó que Instagram es la red favorita para lanzar campañas con influencers. Las redes del grupo de Facebook son elegidas por 3 de cada 4 anunciantes para llevar a cabo acciones de marketing con influencers. No dice nada de Twitter.

Respuestas urgentes

Esperé tener una respuesta quizás en la mañana. Los influencers no duermen. Realmente, al instante, me respondió mi amigo El Boli @bolivarvarela, un emprendedor que admiro mucho y él lo sabe, quien en Twitter es seguido por 583,479 personas, sin contar que en Instagram cuenta con más de un millón de seguidores. El Boli respondió: «Sobre todo porque las marcas usan menos las agencias y contactan directo con los influencers, eliminando el % de las agencias».

Bolívar Varela es uno de los influencers de mayor crecimiento en República Dominicana (Fuente externa)

El tuitero Amaury Espinal @amauurye2000 me respondió: «Bueno amigo, un dato difícil de creer».

Contesté a El Boli: «Asere, apúrate. Jajajajaja». El Boli contestó: «Jajajajaja que se apuren ellos… que los clientes llaman directo». Y luego continuó «Si lo dice una agencia es parte interesada, hay agencias que aún recomiendan anuncios de tv, impresiones en periódico… sabiendo que no pueden medir a quién le llega… con los influencer sí…».

El Dotol Nastra @ElDotolNastra quien cuenta en Twitter con 89,441 seguidores, expuso «Malas noticias para las agencias!!! Las marcas están contactando en directo!!!».

El Boli abundó: » Ahora…, hay unos influencers que son una total farsa pues no influyen a nada, y unas agencias que por no estar fuera los contratan… igual que en todo, van a desaparecer los que no hagan su trabajo».

Luego me referí acerca de los micro influencers: «Yo lo que sí pienso -siempre desde mi ignorancia- que eso irá cambiando hacia círculos de interés cada vez más reducidos. Pues todo tiene su reflujo. Se habla de una tendencia (no aquí aún) hacia la microinfluencia». El Boli me informó: «Aquí ya esta eso de «micro» usan sus influencers segmentados no por cantidad, sino por Target… esos son despachares (parece que quiso decir despachables), pues depende «la moda»… igual que todo negocio, se quedan los que logren cumplir las metas de sus clientes».

Richard Lopez @LopezRichard3 le preguntó: «Quieres decir que si anuncias un caldo de pollo en una hora y canal de una telenovela de alto rating, no sabes a quién llega el mensaje». El Boli contestó: «En RD la Medición en radio y TV es un estimado… muy, pero muy inexacto».

Andrés Collado @andrescollado9 opinó que «La publicidad en periódicos y TV es cada vez menos… las agencias se disputan los influencers aqui en NY y tengo entendido que en RD… así que les queda mucho rato de trabajo».

Demasiadas verdades en pocos tuits

Es una realidad escandalosa que la colocación en programas de televisión y de radio descendió el año pasado, según algunos, en un 40%, porque supuestamente las agencias habrían determinado colocar más en digitales. Pero, según fuentes que pidieron el anonimato, esto nunca sucedió. Importantes programas de televisión y de radio han tenido que salir del aire.

Los contenidos más sufridos son, según puede evidenciarse, los serios, profundos, de conocimiento, con valores educativos, morales, científicos, culturales, etc. Los más agraciados son los que mueven tráfico a partir de contenidos amarillistas, escandalosos, polémicos, livianos, controversiales y facilistas.

¿Hacia qué tipos de medios digitales encaminan las agencias o las marcas las colocaciones? Obviamente a los que tienen más tráfico. Sin embargo, la situación en los medios impresos es de SOS. Se sabe por la cantidad de páginas que publican que la cosa anda de mal en peor. Y tampoco es que se coloque mucho en sus versiones digitales. Recientemente el decano de los periódicos dominicanos, el Listín Diario, se ha visto conminado a cambiar su formato impreso y emigrar hacia el tabloide.

Los medios digitales que tienen mayor tráfico a veces son realizados por dos o tres personas, contra la nomina inmensa de un medio tradicional, en algunos de los cuales la Iglesia está en manos de Lutero.

Las cosas siguen cambiando de una manera vertiginosa. Lo de la influencia, claro, es un pingüe negocio. Las agencias colocadoras están a veces en la misma situación que los que venimos de otras generaciones, perdidos en la luna de Valencia. Y hablando de Valencia, saludos a Rolando Díaz, cuya memorable comedia Los pájaros tirándole a la escopeta, me sirve de símil para aterrizar. Nuestros hijos, sobrinos, nietos, son los que tienen la sartén por el mando. Eso, los pájaros tirándole a la escopeta.

Dicho sea, el primer influencer del mundo parece haber sido aquel que dibujó con sus dedos con sangre de las bestias, los bisontes, en la pared de la cueva de Altamira. Desde entonces, o antes, estamos influyendo.

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