SD. Hay una pregunta que un periodista nunca debería hacer a un entrevistado y en la cual hemos caído todos absolutamente, aunque sea una vez en la vida.

Durante mi proceso de formación periodística tuve grandes maestros, que a su vez eran o son grandes escritores, desde Luis Cardosa y Aragón, a través de su libro Círculos concéntricos; hasta el poeta y periodista cubano y compadre mío Raúl Rivero, con sus brillantes crónicas, entrevistas y reportajes, pasando por Plinio Apuleyo Mendoza, con su fabulosa entrevista a Gabriel García Márquez El olor de la guayaba, entre muchos otros.

Las preguntas obvias conllevan respuestas obvias. Y casi siempre se dicen al comienzo de una entrevista, como para romper el hielo. Sin embargo, hay todo un arsenal de preguntas que pueden ayudar a establecer un puente de comunicación inmediato entre el periodista y el entrevistado.

Donde más ocurre la susodicha pregunta es durante el asedio de varios medios a un solo entrevistado, de manera espontánea. Ahí surgen muchas veces las preguntas más valientes y las preguntas más estúpidas.

La pregunta en cuestión es miel en los labios de los periodistas de farándula. Hay muchos que la adoran, y cada vez que estoy en una rueda de prensa o en una entrevista de esas donde coincidimos varios medios, la escucho muy asiduamente.

Fue mi compadre Raúl, quien me dijo alguna vez, muy directamente, hace ya muchos años: imprímelo en tu mente como marca de agua, nunca hagas esa pregunta.

Hay incluso periodistas de larga data que parece que nunca tuvieron un Raúl Rivero que les dijera que no debían realizar esa pregunta. Aunque es entre los jóvenes, incluso entre los más aguerridos infuencers o youtubers metidos a periodistas de farándula entre quienes se escucha esta fatal interrogación.

Aprendí tanto esa lección de Raúl Rivero sobre la obviedad, que en los últimos 25 años solamente la hice una vez, y fue con absoluto conocimiento de causa, en mi programa Confabulaciones, durante una entrevista a una personalidad a la que había acabado de hacer un raid de preguntas muy duras y necesitaba echar agua al metal al rojo vivo.

La pregunta obvia es esta: ¿cómo te sientes?

Si es alguien que acaba de obtener un premio, de perder un familiar o de caerse de una tarima, si acaba de inaugurar una tienda, de lanzar un disco o salir del hospital, si la mujer le acaba de pegar los cuernos o de tener un hijo, si acaba de salir del ostracismo en que lo tenía un sello disquero o le acaban de develar una estatua, si acaba de iniciar una gira o de volar al cosmos, ¿cómo usted cree que se debe sentir esa persona? La respuesta la tiene usted mismo. Por tanto, no la haga. Que los que le ven, le escuchan o le escriben, también tienen esa respuesta.

Así que al menos tenga conciencia de la pregunta que nunca se debe hacer a un entrevistado, y pide esa interrogación, destiérrela de su cerebro. Gracias.

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