SD. El encuentro que tuvo hace pocos días Romeo Santos con algunos miembros de la prensa en el Hard Rock Hotel & Casino Punta Cana, para dar a conocer su villa, fue propicio para que el artista exculpara al empresario y productor musical cubano americano Emilio Estefan de ser el culpable de que no se le nominara a los Grammy Latinos.

Realmente es uno de los secretos mejor guardados de los premios más altos que entrega la cultura musical latina, de que nunca se hubiese nominado ni premiado a una súper estrella como Romeo Santos.

Es posible que a alguno no le guste la vocecita aflautada del hombre que revolucionó la bachata, es posible que haya quien deteste lo sabrosamente kitch de sus letras. Pero, de eso están llenas las nominaciones de los Grammy históricamente.

Ojalá que cualesquiera que sean las razones por las cuales estaba en la práctica vetado, hayan sido superadas.

Va a llegar el momento en que Romeo sea declarado Personalidad del Año y para eso no va a tener que esperar mucho. Creo que ha sido un acto de justicia para quien es el renovador de uno de los ritmos más internacionalizados desde hace una década más o menos: la bachata. Golden es uno de sus discos más sólidos y maduros, con dúos memorables, donde las músicas de siempre y la urbana se dan la mano. Sería muy justo que fuese también premiado. Aunque la nominación de por sí significa que ha llegado la época del deshielo.

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