Aviones Boeing 737 (Fuente externa)

La avaricia rompe el saco. Los ricos quieren ser más ricos. Eso no falla. Están dispuestos a dar por el resto de la humanidad hasta la última gota de sangre… del resto de la humanidad. Pero jamás hacer una concesión. Jamás dejar de ganar lo que están acostumbrados a ganar y más de ahí.

Ahora la gloriosa Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) recomendó no bloquear el asiento del medio con el fin de proporcionar un distanciamiento social a bordo de los aviones, como medida sanitaria ante la pandemia por coronavirus. No es justamente porque esa medida sea innecesaria o contra producente o porque de todos modos en los aviones una simple tos o un simple estornudo llegue a recorrer casi todo el avión en pocos minutos. De acuerdo con Alexandre de Juniac, director general de la IATA, esta medida representaría un golpe a los bolsillos de los pasajeros, pues dejar libre el asiento de en medio podría incrementar entre un 43 y 54% el costo del boleto, dependiendo de la región en donde opere la aerolínea.

Nunca reconocer que sería un golpe a sus propios bolsillos porque dejarían de ganar el margen de por ciento que ya ganan, después de haber hecho de un vuelo en algo a veces indignante para los que tienen la necesidad de viajar.

En su sitio oficial la asociación de transporte aéreo afirmó que si bien algunas compañías lo han implementado como medida temporal y preventiva, reconocen que esta práctica no contribuye y, por el contrario, agrava el escenario para las líneas aéreas por la pérdida de ingresos, aumento de los costos y alza significativa de tarifas sin entregar rentabilidad, además de comprometer modelos de negocios de empresas y aeropuertos. Que obvio, a ellos les interesa un bledo la vida de los demás.

Las líneas aéreas del mundo se preparan para la recuperación gradual de sus operaciones después de meses de fuertes restricciones de los gobiernos. Si bien el regreso se mira con una cierta esperanza frente al colapso financiero del sector, la industria advierte que será un proceso “altamente complejo y desafiante” por la diferencia de escenarios locales y nuevas disposiciones.

Uno de los dilemas que emergen es cómo atender las recomendaciones o directrices asociadas a un distanciamiento social (señalado como medida para disminuir las probabilidades de contagio por Covid-19) y recuperar los niveles de ocupación, en función de obtener la máxima rentabilidad del avión.

Según algunos, el riesgo de trasmisión de virus y gérmenes a bordo de un avión es bajo, incluso sin medidas especiales. Según otros, es alto. ¿A quién creer?

La verdad es que un gráfico de movimiento producido por los investigadores de la Universidad de Purdue muestra las secuelas de una tos en un avión, con pequeñas gotas invisibles que se dispersan por la cabina, posiblemente infectando a un gran número de pasajeros.

Por otra parte científicos de la Universidad de Columbia están probando las luces ultravioletas que prometen destruir virus sin dañar a los humanos, y dicen que las luces serían efectivas en cabinas de aviones, aeropuertos, hospitales y escuelas.

La era de los viajes asequibles podría llegar a su fin

Según la IATA, si se imponen medidas de distanciamiento social en los aviones, las autoridades cambiarán drásticamente la economía de la industria del transporte aéreo. El primer escenario será una disminución de los factores de ocupación que caerá a un máximo del 62% en comparación con el promedio actual de 77%.

“Eliminar el asiento del medio elevará los costos. Si eso se puede compensar con tarifas más altas, la era de los viajes asequibles llegará a su fin. Por otro lado, si las aerolíneas no pueden recuperar los costos en tarifas más altas, las aerolíneas se irán a la quiebra. Tampoco es una buena opción cuando el mundo necesitará una fuerte conectividad para ayudar a iniciar la recuperación de la devastación económica de Covid-19”, expresa con desfachatez Alexandre De Juniac, director general y CEO de IATA. ¿No sería mejor plantearlo de otro modo? ¿Por qué mejor no dice: «Eliminar el asiento del medio reducirá el margen de ganancias»?

La realidad es que la configuración y ocupación que la IATA presenta a las compañías aéreas, no discrimina por tipo de avión ni modelo de negocios. Sean aviones de un solo pasillo como de dos, líneas aéreas Premium o de bajo costo y tarifas bajas (LCC, por sus siglas en inglés) todas necesitan comercializar los espacios para realizar una operación «financieramente equilibrada». Plantean eso, en vez de pensar en la posibilidad de reducir los por cientos de ganancias, hasta que las cosas mejoren.

De acuerdo con IATA, si se bloquea el asiento central los precios de los pasajes subirán un 43% en Norteamérica, África y el Medio Oriente, un 45% en el Norte de Asia, 49% para Europa, 50% para América Latina y el Caribe, y hasta 54% para Asia Pacífico. Los porcentajes pueden variar dependiendo de la realidad de los mercados y las características de sus líneas aéreas. Si ese mismo esquema lo aplicasen a reducir las ganancias, sería mucho más realmente equilibrado. Porque en francas alianzas con el sector turístico y tras podrían ayudar a sobrellevar este paso amargo del coronavirus que ha sido igual para toda la humanidad, todas las clases sociales, todas las razas y todas las religiones.

Mientras tanto IATA no admite la imposición de medidas obligatorias de distanciamiento social que dejarían vacíos los “asientos intermedios”. Por ello defiende que el uso de máscaras por parte de los pasajeros y la tripulación «reduciría el riesgo a bordo que ya es bajo» (mentira, eso no está probado aun científicamente), al mismo tiempo que evitaría aumentos en los costos para los viajes aéreos (esa es la amenaza que nos hacen).

¡Vacas, al redil!

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