Barcos militares chinos incursionan cerca de las islas en disputa y Japón protesta (Fuente externa)

Cuando el pasado gobierno dominicano dio el paso en falso de dejar de reconocer a Taiwán y establecer relaciones diplomáticas y comerciales con la República Popular China, fue para muchos una de las decisiones más desafortunadas en materia de diplomacia que ha tenido República Dominicana. Recuerdo que el fallecido director Adriano Miguel Tejada se quejaba en la redacción de Diario Libre que el país se había vendido sin nada a cambio… ni siquiera el ferrocarril entre Santiago y Santo Domingo.

Toda vez que el primer socio internacional del país son los Estados Unidos de América.

La rivalidad entre Estados Unidos y China va más allá de la tecnología y de Huawei y del espionaje y del comercio y el salto del tigre (que ya dio). La rivalidad es también geopolítica y esto tiene que ver sobre todo por la sorda, subterránea y muda Guerra Fría que se ha vuelto a instaurar en el mundo, después que la ultima concluyera a inicios de los años 90 con la caída del campo socialista, la desaparición del CAME, el derrumbe del muro de Berlín y la entrega del Kremlin.

Estados Unidos se enfrenta al eje China-Rusia-Irán y adláteres (léase Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, ¿Argentina?), en medio de un mundo convulsionado por la pandemia que comenzó… en China, se expandió rápidamente -no ya como la peste, sino como el coronavirus- y ha causado al mundo casi 81 millones de infectados y casi dos millones de fallecidos.

China que es el único país del mundo que cierra el 2020 con la economía en azul: un crecimiento del 4,6%, puede darse el lujo de -mientras el resto del mundo lucha por sobrevivir a la pandemia del Covid 19 iniciada en Wuhan- dedicarse a la expansión territorial y con ello a una mayor influencia geopolítica a nivel mundial.

¿Ahora comprenden las palabras del presidente Luis Abinader en la reciente entrevista con El País dondE mencionó claramente la nueva Guerra Fría?

Para corroborarlo, buques chinos militares han incursionado una vez más este fin de semana -por segunda vez en siete días-, en las aguas de las islas Senkaku (a las que China llama Diaoyu), un territorio que ambos países reclaman, en el mar de China Oriental.

El canal japonés NHK mostró imágenes de los buques chinos. El pasado 23 de diciembre cuatro patrulleros de la tierra de Mao tse Tung incursionaron en las aguas donde se encuentran cinco islas que se disputan desde los años 70.

Las islas Senkaku son territorio japonés desde 1895, alega Japón y que antes no pertenecieron a nadie. Pekín, a su vez, sostiene que los mapas japoneses de 1783 y 1785 identificaban el archipiélago como territorio chino y que había pertenecido al Imperio Chino ya hace 600 años.

Estados Unidos, que tomó el control de las islas después de la Segunda Guerra Mundial, las transfirió a Japón en 1972. Tokio atribuye las reclamaciones chinas al hallazgo de importantes reservas de petróleo en la zona.

Como parte de lo que se puede prever como una futura invasión a corto plazo, el gobierno de Xi Jinping creó un museo digital a principios de diciembre que dice “ayuda a los espectadores a comprender mejor el hecho indiscutible” de que las islas deshabitadas son parte del territorio chino. Esto con la consabida protesta diplomática de Japón.

El congresista japonés Yasuhide Nakayama, experto en temas de defensa y diplomacia dijo a la cadena CNBC: “Sentimos miedo de la expansión del poder naval Chino en el Océano Pacífico… Todos los días tratan de ingresar a nuestras aguas territoriales. En agosto, una nave se quedó 57 horas y persiguió a nuestros pescadores”, denunció, a la vez que resaltó la importancia de los vínculos que Japón sostiene con Estados Unidos. “Tenemos una buena alianza, estamos protegiendo nuestra libertad”, sostuvo.

Mientras tanto, la Guerra Fría avanza poco a poco, bajando la temperatura al mundo, subrepticia… subterráneamente.

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