En el bar, donde hablaron del pasado para llegar soñando hasta ahora (Foto: Alfonso Quiñones)

SD. El espectáculo 40 años de la Dinastía Rosario, presentado este sábado, a casa repleta en el Palacio de los Deportes, es un resonante triunfo no solo de los Hermanos Rosario y Toño Rosario, no solo de Cesarito Suárez su productor, no solo de Alberto Zayas su director artístico y no solo de Antonio González su director musical, sino del merengue.

Lluvia, silencio conspirativo sobre los invitados, se llena o no se llena, calculaban los que saben lo difícil que es llenar un aforo como ese. Y se llenó. Pero sobre todo, el público salió satisfecho.

El oppening, en el cual los cuatro Rosario descendieron del techo en sendas butacas, fue parecido al del Teatro Nacional. Seguidamente interpretaron La loca, por Toño; y Borrón y cuenta nueva por Rafa. Tonto amor y La luna coqueta.

El escenario colmado de pantallas leds y dos piezas deslizables de plataformas con pantallas, mostraron un diseño de imágenes alegres, cuya función real no fue ser parte de ninguna canción, sino acompañar lo que estaba sucediendo en escena. Con la excepción de un video, fragmento de la película Tacones lejanos, de Pedro Almodóvar antes de arrancar a cantar Pecadora, que fue escogida para la banda sonora de ese filme de 1991.

Vladimir Dotel de Ilegales, cantó junto a la Dinastía Rosario (Foto Alfonso Quiñones)

Ese crescendo fue coronado con la salida a escena de Vladimir Dotel de Ilegales, a cantar La parranda, donde rapeó, resultado una buena fusión de ritmos y una marea de aplausos. Luego el grupo Ilegales, acompañado siempre por la orquesta armada por Antonio González con músicos de las bandas de Los Hermanos Rosario y de Toño Rosario, reforzadas con otros instrumentistas brillantes, hicieron el popular Chucu chá, con la complicidad del público y la ovación.

Rafa continuó con Caramba ya viene el lunes, y Tony hizo un breve solo con la tambora para recordar que el merengue a lo maco fue un aporte de ellos. Luis entró a hacer un solo de guitarra prima rockeada, para cambiar al bajo de cinco cuerdas. El primer tema que grabó la orquesta Los Hermanos Rosario, hace cuatro décadas, Guayando mereció un instrumental con un arreglo que incluyó también algo de jazz. Salieron los metales y maderas a primer plano.

Toño galáctico (Foto Alfonso Quiñones)

Eso, antes de comenzar el segmento Toño Galáctico, cuya entrada fue en Harleys Davinson que subieron a escena y donde Toño lució un diseño de vestuario, como todo el realizado para el Teatro Nacional (salvo excepciones) y todo el del Palacio de los Deportes, obra de Michele Reynoso, quien mereció también aplausos por la versatilidad y frescura de sus diseños.

Toño hizo Amor gitano, de Héctor Flores Ozuna, Beso a beso, Estúpido (más conocida como Ahora no), de Herrero y Armenteros; Quiero volver a empezar, de Yuri; así como Machúcalo, el exitazo Dale, vieja dale, de Ulises Bueno y Alegría, que salió en una noche de fiesta de manera espontánea, como salen esas cosas, que le han dado resultado a Toño Rosario.

Victor Manuelle junto a la Dinastía Rosario (Foto Alfonso Quiñones)

El próximo segmento Seguimos soñando fue en un gran bar, con tragos de verdad y todo, donde Luis, Tony y Rafa primero, y luego Toño, con otro vestuario, incluyendo chalecos a cuadros, hablaron de sus comienzos y de los trabajos que pasaron apara estar ahí cuarenta años después. Toño interpretó La última copa, un tango de Caruso y Canaro, estrenado en 1926, convertido en merengue.

Luego otro momento pico del espectáculo de Albertico Zayas: la sorpresa del puertorriqueño Victor Manuelle con quienes cantaron La morena, un merengue en el cual reafirmó sus conocidas posibilidades de improvisación.

El salsero luego hizo solo No quería engañarte, con otra de las más grandes ovaciones.

Otro cambio de vestuario devolvió a Los Hermanos Rosario, más informales y juveniles, hicieron un medley que inició Rafa con Me liberé, hasta que se sumó Rafely con quien hicieron Qué buena está la fiesta, Tiene Swing, y cerró el segmento La camisa negra.

Rafa de nuevo como voz principal regaló La cleptómana, que dió paso a otro medley con temas frescos de Los Hermanos Rosario: Los hombres de da, Quiero que me des un like, Nuevecita de caja hicieron aterrizar esta máquina del tiempo, en la época de los celulares y las chapeadoras.

Johnny Ventura en escena (Foto Alfonso Quiñones)

Fue entonces que con el tema Me tiene amarrao, apareció en escena El Caballo Mayor, Johnny Ventura, con la ovación del público.

Toño interpretó Adolescente y Rafa inició cantando el tema de su hermano Pepe, en un momento de homenaje a quien fuera el alma y primer director de la agrupación Te seguiré queriendo, donde apareció El Bachatú Anthony Santos, en estricto traje rojo, provocando otra gran ovación. Y al final un buen pedazo de Si tú no me quieres.

Anthony Santos, una de las grandes sorpresas de la noche, ovacionado (Foto Alfonso Quiñones)

El último medley, ya en las postrimerías fue de Toño y Rafa, en uno y uno. Rafa cantó Palo y Toño contestó Cumandé, ahí salió la hermana de ellos Francis Rosario, quien bailó la parte final. Con ella salieron de escena en el falso final, para regresar enseguida y coronar la noche con El Lápiz.

Francis Rosario apareció al final del espectáculo, como parte de esta memoria (Foto Alfonso Quiñones)

Este espectáculo, así como el del Teatro Nacional, marcan un antes y un después en la carrera tanto de Los Hermanos Rosario como de Toño Rosario, la orquesta locomotora del merengue y el más vanguardista de los merengueros. Ojalá lo sepan aprovechar. Y muy pronto aparezcan nuevas producciones con temas inéditos, y la participación de jóvenes que den el sentido necesario de la continuidad como hicieron con Rafely. Que tal y como han demostrado queda Dinastía para buen rato.

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