Actividad "Hallazgos de la Cinemateca Dominicana", en 2018 (Fuente Cinemateca Dominicana)

Cuentan por ahí que ciertas personalidades de la pasada gestión cultural habían cedido ante presiones de personas que no querían que la Cinemateca siguiera existiendo en el lugar que siempre ha estado. Porque sí y ya. ¡Sabe Dios quién tuvo esa mala idea!

Según pudo conocer Nota Clave, todavía siguen presionando para dejar en la calle a la Cinemateca Dominicana.

En realidad la historia de la Cinemateca es la del patito feo. A pesar de que fue inaugurada donde mismo está el 17 de noviembre de 1979, por una idea del entonces subsecretario de estado de Educación, el escritor Marcio Veloz Magiolo, junto al director de la Unidad Nacional de Cine y de la Cinemateca, el director de cine Agliberto Meléndez. Así lo refleja la siguiente página publicada dos días después en el diario El Caribe:

Desde el 2005 el Museo de Historia y Geografía se mantuvo cerrado producto de una infección con hongos en la colección. Así permaneció en furgones, horneándose, durante estos años.

Después del artículo publicado por Nota Clave el domingo pasado, las autoridades parece que mandaron a sacar la colección de los furgones y les dieran cobija dentro del museo, que acaba de ser renovado. Aunque según supo NC, todas las obras están viciadas. O sea tienen errores, desperfectos que llegado el momento darán de qué hablar de nuevo.

Pero mientras estuvo cerrado el museo, solo la Cinemateca se mantuvo trabajando todos estos años, educando, creado público para el cine, cuidando su colección, atesorando la memoria fílmica dominicana.

A ser ciertos, hay que reconocer que en la Plaza de la Cultura siempre han laborado ininterrumpidamente el Teatro Nacional, Cinemateca Dominicana y la Biblioteca Nacional. E incluso en este tiempo de pandemia, la Cinemateca ha estado brindando talleres y cursos online, gracias a la labor desempeñada por Fiora Cruz, quien ahora ha pasado a desempeñar otras funciones. Ha quedado como nuevo director, el joven José Enrique Rodríguez, quien lleva casi una decena de años laborando allí como especialista en conservación.

Si una institución tiene derecho a existir es la Cinemateca que respaldada por la industria cinematográfica dominicana que aporta quizás un 3% del PIB, aporta para que los demás museos puedan seguir existiendo. Y como si fuese poco, la industria del cine, a través de DGCine es la que paga la electricidad y otros servicios del museo.

Hay que hacer un llamado a la sensatez de las nuevas autoridades del museo y a quienes desde afuera hacen presión para que la Cinemateca sea sacada de su local de siempre.

Se debe señalar que la Cinemateca forma parte intrínseca de la industria del cine y que los cineastas, técnicos y artistas de la misma son de los más activos movilizándose y han dicho a NC que bajo ningún motivo van a dejar que se deslinde la Cinemateca Dominicana de su locación de siempre.

A no ser que el Estado provea a la Cinemateca de una edificación mejor, donde además cuente con una sala de proyecciones a la altura de sus necesidades. Y en estos tiempos eso parece un desaguisado. Así que lo mejor que pueden hacer aquellos que están presionando para que la Cinemateca salga de su lugar, es tomarse un té de tilo y hacer baños de asiento.

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