Georgina Duluc en Asesíname mi amor (Foto servida)

Georgina Duluc ha demostrado que es una consumada actriz. La noche de este sábado hizo lo que quiso con el público que colmó la Sala Ravelo del Teatro Nacional para verla en el monólogo Asesíname mi amor, dirigida por Ramón Santana, y con espléndida escenografía de Fidel López.

Admiro en Duluc la ductibilidad para asumir personajes variopintos y dejarse llevar por la magia de lo que está viviendo en escena. Su primer monólogo, hace unos meses, «¿Aló, Dios? ¡Habla Eva!», le permitió enseñar las garras, y Asesíname mi amor, limárselas.

El monólogo es un género sumamente difícil, en el cual no tienes apoyo de ningún actor para que te de pie a la letra de lo que debes decir. Acá eres tú, con el corazón en la mano todo el tiempo, entregándoselo al público. Y ella sabe hacerlo, sin miramientos.

Sabe moverse al menos en nueve personajes, de uno a otro con solo entrar y salir de escena. Cada cual más esperpéntico, en un monólogo acerca de… la muerte. Pero todo mirado desde el prisma del humor negro.

Georgina tiene talento para provocar la carcajada y la sonrisa, que son dos cosas diferentes. Y se mueve en la comedia como en sus aguas. Me gustaría verla en un papel dramático.

En “Asesíname mi amor” la actriz logra diferentes registros de personalidades que van de lo sublime a lo ridículo, o como diría el poeta Emilio Ballagas en su Nocturno y Elegía: «del azafrán al lirio».

La obra se estrenó el pasado fin de semana, continuo viernes y sábado y baja el telón este domingo a las 6:30 de la tarde en la Sala Ravelo del Teatro Nacional Eduardo Brito.

Cuando aquella Georgina Duluc de hace unos años estremecía los periódicos y demás medios, con escandalosos vestidos, llamando la atención tanto que fue llamada La Reina de las Alfombras Rojas, nadie hubiese podido imaginar que desembocaría en una actriz a tener en cuenta, tanto que por su destacada actuación en «¿Aló, Dios? ¡Habla Eva!«, fue nominada a los Premios Soberano 2019 como mejor actriz. No dudo que sea nominada ta,nbién por este monólogo de ahora.

La obra es una alegoría de la vida a parir de la muerte. Originalmente la pieza está escrita para un actor y dos actrices, y en esta versión de Ramón Santana, quien también dirige, Georgina asume todos los roles.

Ojalá pudieran seguir en esta sala o en cualquier otra. Nos enseña a reírnos de nosotros mismos, hasta en ese momento último.

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