El Puma (Foto: Alfonso Quiñones)

El viernes fue de rueda de prensa en la mañana, en un local sin aire acondicionado que con la lluvia finísima que caía afuera, resfrió a más de uno.

Keneth Müller llevó de la mano a Fernando Cuautle, así como a Saúl Lizaso, quien se va convirtiendo en su actor fetiche.

Hablaron largo y tendido con todas las preguntas que le quiso hacer la prensa.

En la tarde noche hubo alfombra roja de Nebaj con proyección en el Cenote de Eden Roc Cap Cana, con palomitas y todo.

Luego en Punta Espada, cena con un concierto de El Puma quien inició con Dueño de nada y enseguida provocó aplausos y coro y seguimiento a cada uno de los temas. Continuó con Amante eterna, un Medley de Baladas donde regaló Silencio y Voy a perder la cabeza por tu amor, dos de sus grandes hits de todos los tiempos. Ya a esas alturas había agradecido a Dios por el milagro de estar vivo después del trasplante pulmonar del cual fue receptor. Agradeció también a sus médicos y enfermeras, así como a sus fanáticos.

Enseguida enfiló hacia México e hizo otro Medley de Rancheras: Echame a mí la culpa, No volveré y Los amigos.

Tendría que llorar por tí, otro de sus temas más difíciles, lo sorteó con banderillas. Con tantas horas de vuelo, conoce cómo sortear los momentos de más altos registros en sus canciones. Y lo hace elegantemente.

Enseguida cantó Agradecido, y desde una banqueta introdujo Culpable soy yo, otro de sus grandes éxitos. Seguido de otro medley con Hay muchas cosas que me gusta de ti y Qué se siente.

Se sentó poco y cantó bien (Foto: Alfonso Quiñones)

Ahí rompió el orden de las canciones y puso a bailar a todos los presentes, con el ritmo Mozambique de Pello el Afrokán. La gente va llegando al baile y su versión titulada La Fiesta.

El Pavo Real, su gran tema fue parte de ese clímax, cuando ya quien suscribe salió del lugar pasadas las 12 de la noche.

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