Kany García ha pedido mesa para dos y un tal Julio Reyes Copello (que ya la puso a ganar un Grammy en el 2012) le ha traído un platito con aceite de pachulí y un pabilo azul donde arde una llama quejumbrosa, pero persistente, y le ha puesto una copa con agua de la cascadita de Tanamá y en el fondo un monóculo para observar con ojo del futuro un álbum de fotos de mañana.

Como por estos tiempos es difícil seguirle el rastro al orden de las canciones de un disco, se van tanteando al azar y te sale a camino un Óxido que arrastra un humo cordial que penetra más allá del momento de escucharlo, y eso quiere decir desde la primera oída, que es un buen tema. Diría más, es un excelente tema. «Fumar el humo de los dos no basta. Una vez más soplamos en el fuego aire y ni te quemas tú, ni me quemo yo», ahí hay una delación velada, una tribulación de lo que fue, montada en un empaste de voces entre la puertorriqueña y el español Leiva, con quien escribió a cuatro manos el tema.

El azar trasunta sí, un buen disco. Es el séptimo de Kany García y es de duetos. El picaporte del álbum es en realidad Lo que en ti veo con el cantautor invidente argentino Nahuel Pennisi, quien sobre todo pone su guitarra y parte de la composición, y donde hay un verso que salva: «Si vieras todo lo que yo en ti veo / Comprenderías vida mia porque espero». Su video clip ilustra la portada de esta crítica. No es, sin embargo, una canción que me convenza para abrir un disco, a pesar del video clip lleno de sensualidad donde Kany y su mujer Jocelyn Troche son las protagonistas del deseo. Así que hubiese abierto el disco con Óxido, un tema para recordar.

Los temas de un disco aparecen en Youtube de manera hirsuta, así que después puede tocar que escuches Se portaba mal, con Mon Laferté, otra de las columnas fundamentales de este disco, valiente como la misma Mon y franca como la misma Kany. Comienza con un pisicatto de cuerdas que luego es interrumpido tras la tercera éstrofa con ritmo de balada pop. La canción es una novela en sí, con una dramaturgia de intensidad creciente. Me gana esta canción de sinceridad melódica y lírica, porque cuando existe esa conexión de manera natural, que sientes que esta letra sin esa melodía no podría existir, entonces es que estás ante un hecho artístico auténtico.

Con el Búscame junto a Carlos Vives, Kany es llevada suave, creíblemente, al mundo del colombiano. Es una canción maravillosa a la amistad. «Cuando se apaguen todas las farolas / Cuando de miedo te quedes dormido / Cuando estes listo pa’ soltar la soga / Cuando tus lágrimas se caigan al río», dice este himno de la hermandad. Y más adelante en esta cumbia con alma de reggaetón la declaración más clara de la amistad, de la fidelidad, del amor: «Búscame / Pa hacer camino con pala / Tu no has llamado y yo que ya llegue / Búscame».

Que pasen los días con el brasileño Gusttavo Lima es otro buen momento de la producción, sobre todo en el coro que canta: «Que pasen los días para así llegar al fin de la semana / Y despertarnos lentos y jugarle al tiempo una buena pasada / Que pasen los días y que aún tú me digas quiero estar contigo / Ay corazón…», que es lo mejor de la canción porque alcanza la exacta intensidad melódica que demanda la canción. Ahí hay empaste entre las voces.

Titanic, con el colombiano Camilo, resulta una propuesta de gran lirismo, «Y yo que te vi pasando Navidad conmigo / Y yo que me vi conociendo a tus amigos / Contigo vi el futuro relativamente fácil / Y yo que nos vi, y yo que nos vi como lo viejo del Titanic / Como lo viejo del Titanic», (dicho sea, al final a Camilo se le va «como los viejos del Titanic», que también puede funcionar) que se trata a fin de cuentas de la narrativa de una despedida presentida. Porque nada de lo que cuenta ha ocurrido todavía, sino en ese universo fatal de los presentimientos. Me gusta cuando acoplan las voces en unísonos.

Ante el lirismo tan desmadrado como ese te encuentras en el lado opuesto Acompáñame, con Goyo de Choquibtown y Cata de Monsieur Periné, que resulta una canción con vocación social, biznieta de la canción protesta; de la cual salvo como buena metáfora un verso: «si llevamos el eco de un pueblo en una cacerola». Aquí se habla románticamente de revolución y sueños justicieros, casi de un manifiesto por la justicia social, que resulta en una canción circunstancial, menor.

Junto a Reik brinda Date la vuelta, otro tema de rompimientos, con algunos versos salvables como «Ven, date la vuelta, ábreme la herida / No des esta guerra por perdida / Ven, date la vuelta, antes de que sigas / Soltemos la tregua, piénsalo otra vez». El desamor es una apuesta segura para mover sentimientos, por una sencilla razón: todos hemos pasado por eso, y los que no, le tienen un miedo del carajo.

Nuevas mentiras, la nueva colaboración con el coterráneo Pedro Capó, es otra canción que está bien, sin ser de las más memorables, a pesar de que tiene una estrofa que es la esencia de toda la canción y melódicamente está muy bien resuelta: «Y por qué digo que no Si sí, yo pienso en ti todavía / En un recuerdo, una frase / En viejos papeles, en nuevas mentiras / Que por qué digo que no Si sí, me transformó tu partida / Que ya no importa que pase / Tú vas por la acera en otra avenida». Otra canción del recuerdo de un amor ya pasado. La resaca del desamor, diría.

Cobardes es una canción con más inclinación hacia la permanencia, porque junto al mexicano Carlos Rivera dice: «Y llegas, me miras / Me sirves el beso / como en automático / Y digo: ¿qué tal tu día? / Fuimos capaces de tanto / Y hoy no sé ni cuando / Alguno hablará de esto». Y como ambos cantantes tienen sus mejores registros en las notas altas, brillan ambos en una canción que habla del dolor que provoca el desamor. Se trata de una balada con momentos intimísimos del piano. Solo para oídos dispuestos a escuchar.

En general se trata de un buen disco con tres pilares fundamentales: la que canta con Carlos Vives, el dúo con Mon Laferté y la de Leiva. Óxido, la mejor de todas, una balada suave, una canción de texto raro, cuyo misterio está en el uso de palabras agudas y esdrújulas y en su sabia combinación. Insisto, es un hallazgo cuando cantan: «Déjame estar descalza / Sobre tus alambres / Que pueda dar la luz / En este óxido / En este óxido. // Ya no hay nada más / Tan solo nos sostiene ese pálpito / Podemos aportar diez vidas más / A lomos de un impulso dramático / Esta vez no me puedo soltar«.

Una última observación, me gusta el equilibrio de voces logrado, voces como la de Leiva y Camilo en la misma tesitura, Vives y Carlos Rivera parecidas entre ellas por lo melódicas, así mismo Mon Laferté y Monsieur Perine con Goyo. Hay canciones más alegres que otras, unas de amor, alguna a la amistad, otras al desamor o a los recuerdos de un amor pasado, y hasta alguna de intereses sociales.

La mesa para dos está servida.

Listado de canciones:
1. Lo Que En Ti Veo, con Nahuel Pennisi
2. Óxido, con Leiva
3. Se Portaba Mal, con Mon Laferte
4. Que Pasen Los Días, con Gusttavo Lima
5. Búscame, con Carlos Vives
6. Date La Vuelta, con Reik
7. Nuevas Mentiras, con Pedro Capó
8. Acompáñame, con Goyo & Cata
9. Cobardes, con Carlos Rivera
10. Titanic, con Camilo

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