Tueska, en imagen del video clip que anunció en la cena (Fuente externa)

Los paracaidistas son una plaga. Cuando los veo recuerdo aquella graciosa película de mi amigo Archie, en la cual yo mismo salgo al final hablando de mis experiencias de paracaidista, cuando en mi adolescencia me colé junto a mis amigos en alguna fiesta de 15 de una admirada joven, y como en una tuve que actuar hasta de Chamberlain a falta del verdadero.

Pero estos paracaidistas de los que hablo no son ingenuos. Y su fiesta de graduación de doctorado fue la otra noche, en la cena que brindó Tueska a un exiguo grupo de periodistas para celebrar la salida de su nuevo clip Rompecabezas, lo que ocurrirá este viernes.

Comieron y bebieron como si fuesen editores de periódicos. Era cinco. Uno de ellos se fue antes, pero los demás se quedaron hasta el final, tratando de que les dieran para el pasaje. Pero si fuese eso solamente, no habría problemas, el tema es que estas personas ponen en riesgo la labor de los periodistas. Y es algo que deben entender muy bien los organizadores de las ruedas de prensa o encuentros de este tipo. Ellos son los máximos responsables de que ocurran cosas así.

Basta con pedirles nombres y apellidos y chequear en una lista y pedirles amablemente que salgan pues no están invitados, e incluso pedir ayuda al restaurante.

Esa mesa compuesta por Carlos T. Martínez, Napoleón Beras, Mirna Pichardo, José Peguero, Yenni Polanco, Héctor Romero, Juan Carlos Jiménez y otros destacados periodistas, estaba aderezada por pícaros que si no hicieran daño, todo estaría bien, pero hay alguno que hasta robó a alguien en una ocasión, según me contó el Deferente.

Yo, a partir de ahora, me niego a participar en actividades donde estén presentes estos señores que nada tienen que ver con el trabajo que hacemos y donde a veces hasta conversamos cosas que ellos no tienen por qué enterarse.

Me niego a que estos ejemplares nos quieran hacer ridiculizar cuando incluso preguntan en ruedas de prensa, como sí ocurrió en la cena de Tueska y ha ocurrido otras veces.

Me cansé de ser condescendiente. Y créanme, con casi 50 años en esta brega de la comunicación, me importa poco lo que digan o piensen algunos. La verdad es que todos hacemos nuestro trabajo honestamente. ¡Y a muchos nos ha costado increíblemente tanto llegar hasta ahí! Es una ignominia tener que estar compartiendo espacio y hasta tiempo para preguntar con estos paracaidistas profesionales, que ya son capaces de tirarse al abismo sin paracaídas, a puro pecho. Nadie de nosotros va a sus reuniones gremiales de pica pica profesionales o doctores en paracaidismo.

Los colegas deberían hacer lo mismo. Cuando lleguemos a una actividad donde haya aunque sea uno de estos ejemplares, no entramos hasta que lo saquen o nos vamos en masa. Yo lo haré. Aquí lo anuncio.

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