Selman y Olivo, como diría la querida Nancy Alvarez ¿Quién tiene la razón? (Fuente Externa)

SD. Es necesario oír las dos campanas. No es que el Ministerio de Cultura habría decidido no participar en la en la Feria del Libro de Madrid, sino que sencillamente no habría sido invitado.

Hasta ahora ha corrido la voz de un solo lado. Pero hay que escuchar la otra cara del disco, para tener una idea general de toda la música.

Hace tiempo el embajador ante el Reino de España Olivo Rodríguez Huertas, habría enviado una comunicación al ministro de Cultura acerca de que la Feria del Libro de Madrid sería dedicada este año a República Dominicana.

El ministro de Cultura, Eduardo Selman, habría estado hace meses preparando un programa destinado al evento, que incluía obras de teatro y otras manifestaciones que acompañasen el esfuerzo junto a los escritores. Mientras tanto, habría estado enviando correos solicitando información sobre la organización del evento, obteniendo la callada por respuesta, según una fuente que requirió el anonimato.

Solo después que habría solicitado información al embajador español en el país, sería que el ministro Selman habría sabido que la Feria del Libro de Madrid es organizada por una organización privada de libreros de la capital española. Y no por el Ministerio de Cultura español, como es usual en estos casos.

Según supo Nota Clave, por esas mismas fuentes, el ministro Selman habría decidido que algunos escritores que son funcionarios del Ministerio de Cultura no participen dentro de la delegación conformada por el embajador sin su consentimiento, porque sencillamente así como no fue tenido en cuenta el Ministerio de Cultura, del mismo modo sus funcionarios no deberían asistir.

Según la misma fuente, el ministro no se opone a que participen sus escritores que son funcionarios, aunque no sería lo deseable, pero que viajen a título personal.

De cualquier manera, si están de invitados tres exministros de Cultura como miembros de la delegación, ¿no se ve feo obviar al mismísimo ministro actual? ¿Por qué el embajador Olivo habría decidido no tener en cuenta al Ministerio de Cultura? ¿No es acaso mejor, en aras del brillo del evento, haber inmiscuido al Ministerio de Cultura y haberle dado la merecida participación? ¿Por qué el Ministerio de Relaciones Exteriores no habría informado al Ministerio de Cultura sobre lo que se estaba cocinando en España, para bien del país? Son preguntas que se hace Nota Clave.

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