Carlos Rivera, artista mexicano (Fuente externa)

Algunos, diría que muchos artistas, ya no quieren estar en ruedas de prensa. Las pocas casas disqueras que quedan tampoco quieren que sus artistas entren en contacto con los periodistas.

Me acaban de invitar muy amablemente a una rueda de prensa que no es una rueda de prensa. Es algo así como una reunión de Kim Jong-Un con el querido pueblo de Corea del Norte.

Por Youtube, como simples espectadores, y sin preguntas, el artista en cuestión hablará como Kim para los periodistas, incluidos dominicanos, que no podrán realizarle preguntas. Dirá lo que quiere decir y ya. Como si el coronavirus se traspasara a través de las preguntas por Internet. Se trata de Carlos Rivera. Quien nunca se ha presentado en República Dominicana, aunque tiene pendiente un concierto de la mano de Cesar Suárez Jr., probablemente para el año que viene.

Claro una cosa son los periodistas, otros los periodistas-fans y otros los influencers.

A veces hay medios que envían periodistas sin la debida preparación a entrevistar a un artista. Otras veces se trata de periodistas-fans, como una colega de un medio con nombre de pescado (Tutilapia.com) que una vez le hizo en serio una pregunta a Romeo Santos, en un multitudinario encuentro con la prensa: «¿Te han dicho alguna vez lo rico que tú estás», mientras otros periodistas serios se quedaban sin posibilidad de preguntar algo sustancial.

Por último están los influencers, que como se sabe no son periodistas y lo que buscan son likes no para el artista, sino para ellos.

Agradezco infinitamente la invitación, que he declinado porque a esa hora grabaré mi programa de televisión Confabulaciones, pero sobre todo porque me parece una gravísima falta de respeto a mi profesión, un oficio en el cual estoy cumpliendo 50 años por estos meses, en el que comencé cuando Carlos Rivera no era ni siquiera un piropo y Alex Gallardo, presidente de Sony Music Latin probablemente bebía leche en biberón todavía.

A lo largo de mi carrera los he entrevistado a casi todos, desde César Zavattini el padre del neorrealismo italiano, hasta el premio Nobel Mario Vargas Llosa y el filósofo Fernando Savater, pasando por el pianista Daniil Trífonov, el poeta Evgueni Evtushenko, los cantantes Julio Iglesias, Juan Luis Guerra, Olga Guillot, Omara Portuondo, Ricky Martin, Alejandro Sanz, Johnny Pacheco, Joseito Mateo, Andy Montañez, Johnny Ventura, Gilberto Santa Rosa, Compay Segundo, Natalia Lafourcade, Wisin y Yandel, Daddy Yankee, Luis Fonsi y un largo etcétera, hasta el bailarín ruso Mijaíl Baryshnikov, o la coreógrafa Marianela Boán, por solo citar algunos. Siempre con respeto y sin amarillismo. Hemos hablado de música o de actuación o de artes visuales o de cine o de literatura o de ballet o de música sinfónica. Hemos hablado del mundo y de la belleza.

Gracias a Alejandro Sanz por esa ecuación filosófica que reza: «Te lo agradezco, pero no…».

Soy periodista hace demasiado tiempo y me debo respeto a mí mismo. Y sobre todo, a los lectores, o a los radios oyentes, o a los televidentes. Punto.

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