Muy acertada la decisión de reforzar el jurado de Dominicana Got Talent con prestigiosas figuras de la música dominicana, como Lápiz Conciente y Milly Quezada después. Sería bueno que cuando hubiese algún concursante relacionado con algún aspecto de las artes escénicas, esté algún representante de esas manifestaciones. Me refiero al ballet, el arte circense, la danza contemporánea o la actuación.

Babyrotty, el niño que acaba de ser pasado a semifinales gracias al botón dorado de la Reina del Merengue, es no solo un Golden Buzzer, será un ganador, gane o pierda el Dominicana Got Talent. Claro, pronto entrará en una etapa en que le cambiará la voz. Habrá que ver qué sucede.

Lo importante es que Babyrroty debe estudiar música, canto en específico. Si cae en manos de una profesora como Nadia Nicola, que le enseñe respiración, cómo manejar el diafragma y otros aspectos del cuidado de las cuerdas vocales y del instrumento suyo que es la voz, tendrá un camino recorrido.

Babyrotti debe cambiar de nombre porque no siempre va a ser un Baby. Lo mejor es su nombre propio Francis Antonio. Hay que recordar que Andy Montañez, el niño de Trastalleres e Ismael Miranda, el niño lindo de la salsa, ya no son niños, aunque sigan siendo de Trastalleres uno y de la salsa otro.

Sería bueno que comience a estudiar, que legalmente sea cubierto para que nadie pueda firmarlo como artista y comenzar a explotarlo, que ya basta con lo que ha sido su vida. He visto en Youtube un video donde el niño es llevado a presentaciones públicas por un artista de nombre parecido y menor nivel que él, como animalito de feria. Y el menor, azorado, obviamente tiene un master en sobrevivencia. Es por eso que el Estado dominicano, a través del Ministerio de Cultura debe tomar el caso entre las manos y protegerlo y ponerlo a estudiar canto en el Conservatorio Nacional, a la vez que él se supera educacionalmente.

El timbre de voz de Francis Antonio recuerda al de Sergio Vargas en sus inicios. Su voz tiene vibrato, su registro es amplio y es capaz, seguramente sin saberlo, de abordar notas graves y notas agudas con igual calidad, sabiendo de manera natural acometer las sostenidas.

Por sus condiciones actuales, si estudia y se prepara debidamente, podría convertirse en un destacado intérprete del bel canto o de la música popular, o de ambas, de gran renombre.

Hace poco vi una película de un joven director cubano que está residiendo entre nosotros, Esteban Insausti, a cuyo talento se debe un filme titulado Club de jazz. Una de las historias que narra es sobre un nieto músico y su abuelo. Un poco lo que sucede en la vida real de Francis Antonio.

Gracias a Dominicana Got Talent por visibilizar este diamante en bruto de República Dominicana, que Dios quiera, pueda llegar a convertirse en una gran figura de la música.

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