Francisco del Valle, director de la Comisión presidencial de Apoyo al Desarrollo Provincial, detrás flanqueado por Eduardo Selman y Miguel De Camps, junto a otras funcionarias (Foto servida)

Han ‘reinaugurado’ el jueves 13 de agosto el Museo de Historia.

La iniciativa No.05140-2010-2016-CD -que lleva por nombre Proyecto de resolución mediante el cual la Cámara de Diputados ordena realizar una investigación sobre el estatus del Museo del Hombre Dominicano, de la Plaza de la Cultura de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional-, fue el primer aldabonazo.

Esa Comisión de Cultura fue la que impelió al ministro de Cultura de entonces, Pedro Vergés y luego al director del Museo de Historia Miguel De Camps a informar acerca de la situación lamentable en que se encontraban los museos de la Plaza de la Cultura. Con tal motivo la Comisión, presidida por la hasta hoy diputada Lucía Argentina Alba López  fue la que solicitó al poder ejecutivo la remodelación de estos bienes culturales del país.

La Comisión de Cultura presidida por la legisladora Lucía Argentina Alba López, estuvo integrada además por Franklin Romero Morillo, Jean Luis Rodríguez Jiménez, Ana María Peña Raposo, Ana Mercedes Rodríguez de Aguasvivas, Juan Julio Campos Ventura, Levis Suriel Gómez, Manuel Elpidio Báez Mejía, Radhamés Fortuna Sánchez, Noris Elizabeth Medina Medina, Julio Alberto Brito Peña, Nicolás Tolentino López Mercado, Josefa Aquilina Castillo Rodríguez, Miledys Suero Rodríguez y Néstor Juan Muñoz Rosado.

En la mañana del 5 de julio del 2017, el presidente saliente Danilo Medina, tras visitar la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte, ordenó a su vez restaurarlo. Las indicaciones se extendieron hasta los demás museos de la Plaza de la Cultura (Museo de Arte Moderno y Museo del Hombre Dominicano) e incluso… al Conservatorio, según lo refleja todavía hoy la página web de la Presidencia de la República.

https://presidencia.gob.do/noticias/danilo-dispone-restaurar-museo-historia-y-geografia-conservatorio-y-plaza-de-la-cultura

Este jueves 14 de agosto, el todavía ministro de Cultura, Eduardo Selman, dejó oficialmente reinaugurado el Museo de Historia. 1134 días después de la orden dada por el primer mandatario, quien había pedido terminar las obras en pocos meses. Esos pocos meses se convirtieron en 3 años y 39 días de labores, o lo que es lo mismo 27, 216 horas. Y los museos, incluido el Museo de Historia (si bien está terminada la obra civil) aún les falta mucho para decir que están listos para ser reinaugurados.

La Cinemateca Dominicana

Ninguna figura oficial, ninguna nota, desde que comenzó la restauración, ha mencionado más a la Cinemateca Dominicana, cuyo espacio está allí en el mismo edificio del Museo de Historia. Pero es difícil que el sector de la industria cinematográfica deje que se pierda tan importante centro promotor, de investigación y preservación del arte cinematográfico dominicano. Que por cierto, desde hace mucho tiempo era lo único que funcionaba como centro cultural entre los edificios intervenidos, además de ser un lugar con imán para jóvenes interesados en las artes.

Noticia importante: hay quienes dicen que ya no existe la sala de cine de la Cinemateca Dominicana, al menos como era antes y que fue convertida en el Auditorio del Museo de Historia, que también prestaría la sala a la Cinemateca.

Donde estaba Cinema Café ahora estará la cafetería del museo y la tienda.

En fin, que lo mejor que podría sucederle a la Cinemateca sería que el Estado destine alguna edificación tal vez en otro lugar, donde se pueda hacer una sala de cine o que ya la tenga, para la Cinemateca Dominicana, que es además la institución de guardar para la posteridad todo lo relacionado con la historia del cine dominicano, además de ser un centro vivo de pensamiento cinematográfico. La industria cinematográfica es prácticamente la única rama de las artes dominicana que aporta al PIB, gracias al desarrollo vertiginoso que viene teniendo como industria y a la Ley de Cine.

Otros arreglos hechos al edificio del Museo de Historia 

Entre los cambios realizados se encuentra el busto de Hostos que estaba en el exterior, que fue colocado en el patio interior del museo.

Según fuentes que requirieron el anonimato la obra inaugurada, es decir el Museo de Historia, está inconclusa. En una sala del museo expuso para la ocasión una exposición de pinturas que seguramente tiene un contenido histórico, donada por el ingeniero Miguel Estrella.

Entrada al remozado edificio (Foto: Ministerio de Cultura)

Ahora el museo cuenta con un ascensor y sobre todo aire acondicionado. Un sistema anti incendios, así como una cisterna de abastecimiento de agua para caso de incendio y jardinería.

Aunque también según las propias fuentes, los elementos expositivos están con moho y polvo en una furgoneta en el exterior. Así lleva muchos años los elementos museables de la institución. Miguel de Camps es quien, desde que fue designado director del mismo, ha ido poniendo en furgones las colecciones que estaban arrumbadas prolijamente en espacios del museo.

El trabajo realizado ha dado realce a una de las piezas expositivas de más valor, la lancha Black Jack, embarcación usada por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó y otros ocho guerrilleros para arribar al país por la costa Sur, en febrero del 1973, con el objetivo de derrocar el gobierno de Joaquín Balaguer. La obra había sido donada por la Marina de Guerra y ahora está bajo techo, a diferencia de antes, que estaba a la intemperie.

Para que no se repita

Se supone que están empaquetados en algunos de los furgones -que han sido camuflajeados con mallas negras, detrás del museo, tal y como pudo observar el lente de Nota Clave- vajillas con las siglas del nombre del dictador Rafael Leónidas Trujillo y uniformes, entre otras pertenencias que se han deteriorado bastante por las inclemencias del tiempo y por el maltrato que tenían cuando el museo estaba abandonado.

Detras de estas mallas negras están los furgones (Foto: Nota Clave)

Entre los objetos de la colección del dictador se encuentran los trajes militares de color blanco, crema, verde olivo, azul marino y negro; trajes de vestir, frascos de perfume, smoking, sombreros, quepis militares, polainas en cuero, maletines en cuero, una banda presidencial; pantalones de montar, juegos de guantes y otras pertenencias de uso personal. También enseres del hogar, como armarios, camas, sillas, muebles, sillón de escritorio, butacas, tablillero y mesas de caoba. La colección contiene además dos cajas con fragmentos de platos de porcelana, dos cajas con seis lámparas, un mueble tipo seibó tallado en relieve, un reproductor de música tipo consola, mesa de masajes en mal estado, una vellonera en malas condiciones, jarro en plata, reloj en mármol, cofre con iniciales, candelabros, varios cuadros representando un muelle. La Inmaculada, San Rafael, trofeos, porta banderines, cuadro de la virgen de La Altagracia y sillón de barbería.

Otra vista del tarea de los furgones (Foto: Nota Clave)

 

Si alguien pregunta sobre la importancia de esta colección, bastaría con las siguientes palabras: es importante para no olvidar.

Los otros museos pendientes

El que sí está terminado es el Museo de Arte Moderno, que en cambio le falta el mobiliario, como a los demás, y sobre todo las obras que le dan vida. Cuentan que el Museo de Arte Moderno ha quedado muy bien restaurado, que el ingeniero que estuvo al frente de la obra se esmeró en hacerlo bien y se tomó su tiempo.

Se decía a sotto voce que iría el presidente a inaugurar las obras, pero no asistió. E hizo bien, por lo que iba a durar unos pocos meses, ha durado ya tres años. Y lo que falta…

En el corte de cinta (Foto: Ministerio de Cultura)

Así que la única obra reinaugurada simbólicamente por el saliente ministro de Cultura fue el Museo de Historia. Allí estuvo rodeado de funcionarios, como la directora general de Museos Ana María Conde; la directora de Patrimonio Monumental, Linda Roca y el licenciado Francisco del Valle, director de la Comisión presidencial de Apoyo al Desarrollo Provincial, que tiene a cargo los trabajos de rescate y remodelación de los edificios de los museos. Con ellos la aún directora del Museo de Arte Moderno María Elena Ditrén y el director de la Biblioteca Nacional Diómedes Núñez Polanco.

El ministro Eduardo Selman dijo que el edificio es prácticamente nuevo y que “La magia de esta edificación no se compara con ninguna otra nueva”.

Expuso que desde el 16 de agosto del 2012, el presidente Danilo Medina recuperó varias obras y mencionó la inversión en la Ciudad Colonial Santo Domingo, así como en el Teatro Nacional, el Faro a Colón, la Iglesia Santa Bárbara, y otros centros culturales e históricos del país, como el Museo del Oro Dominicano en Cotuí, el Centro Cultural de San Francisco de Macorís y del Museo de la Música Dominicana que operará en la Ciudad Colonial.

¿Cuándo podremos ver los museos?

Esa es la pregunta del premio mayor de la Lotería. Tal y como está la economía, así como la necesidad de dedicar todos los esfuerzos a la salud por la pandemia del coronavirus, es difícil que este año ni el otro se pueda hacer nada.

El amigo Selman hizo mal en reinaugurar un museo con apenas el cascarón terminado, y una sola sala de las muchas que tendrá. El Museo de Historia solo cuenta con el director, una conservadora y dos guachimanes armados de palos, para velar las noches.

Costado del edificio del Museo de Historia (Foto: Nota Clave)

Así que aún no son museos.

Volverán a serlo cuando estén la museografía, el mobiliario, las colecciones rescatadas de tantos años de estar primero tiradas y luego en furgones, y cuando esté listo el personal especializado, que hay que prepararlo para poder darle vida a esa institución.

Creo que al menos en dos o tres años podremos tener los museos funcionando.

Alguien de muy buena fe podría haber pensado que a estas alturas la obra debió haber estado concluida y con el mobiliario que lleva y la museografía montados. Ni aunque fuese tiempo sin pandemia, y el PLD hubiese ganado las elecciones estos museos no se hubiesen podido reabrir al menos en par de años más.

Esto recuerda mucho a los soviéticos, que eran especialistas en ese estilo de inauguraciones que no eran inauguraciones, sino parodias. Y la gente aplaudía como focas.

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