Fachada del Comisionado de Cultura dominicana (captura de pantalla)

SD. El Comisionado de Cultura dominicano que existe en Estados Unidos, es una institución ¿ilegal?

Hay quienes dicen que no posee personalidad jurídica propia, y otros que afirman que no tiene cuenta bancaria (que la tiene que llevar el consulado en Nueva York), ni tampoco puede poner la bandera dominicana en un asta.

Sito en la 541 W 145th St #2, New York, NY 10031, esta institución cuenta con 19 personas a bordo, según su propia página web y la encabeza ahora el escritor Carlos Sánchez, con el cargo de comisionado dominicano de Cultura en EE.UU., quien fue el primer designado para ese cargo en 1989 por el entonces presidente Leonel Fernández, según dice en su biografía.

Ojo, no niego para nada que juegue un papel importante dentro de la comunidad dominicana en Estados Unidos. Hay otros países con instituciones parecidas en República Dominicana, como el Centro Cultural de España, o el Instituto Goethe de Alemania, la Alianza Francesa, etcétera. Sin embargo hay una clara diferencia entre las citadas y el Comisionado Dominicano de Cultura.

Las instituciones culturales de esos países, están centradas en promover los idiomas y la cultura de aquellos, dentro de los dominicanos, y claro está los nativos de esos países de alguna manera siempre buscan cobija en ellas.

En esas instituciones se presentan por lo general figuras, exposiciones, obras de relieve de esas culturas para el público dominicano. Y sobre todo nuestros jóvenes creadores o estudiantes, se acercan e interesan por ponerse al día de sus propuestas.

El Comisionado de Cultura dominicano es una institución focalizada en servir a la comunidad de los emigrantes dominicanos y sus descendientes. Pero no creo que esté dentro de los objetivos de esta institución, trascender al público norteamericano, al menos hasta ahora.

Y probablemente sea bueno lo que se ha hecho desde su fundación, no lo pongo en duda. Solo que los grandes valores que atesora la cultura dominicana, léase por ejemplo el cine, la danza, la música, cierta zona de las artes plásticas, el folclor, toda la literatura de investigación, ensayo y rescate del pensamiento dominicano, algo de la poesía y de la narrativa, merecen otro nivel de promoción por y para Estados Unidos. Y que claro está siga sirviendo a los dominicanos y sus descendientes.

Hablo de convertir el Comisionado de Cultura dominicano, no en un sitio cuya fachada parece más una vitrina de un taller de corte y costura, sino en una institución cultural importante insertada en Estados Unidos, dígase Nueva York o en Boston, y que se transforme en un sitio de promoción de la cultura dominicana con fondos de obras e investigaciones que dignifiquen la imagen de la identidad dominicana, adonde puedan acudir académicos, estudiantes y estudiosos de la cultura para conocer más del país donde todo fue primero en el Nuevo Mundo, incluso antes que… en Estados Unidos.

Institución que con las condiciones tecnológicas de punta le permitan convertirse en un vector de entendimiento y confraternidad, entre pueblos tan disímiles como el norteamericano y el dominicano. Una institución dirigida por el consejero cultural de la embajada dominicana, con presupuesto y bandera y hasta fanfarria (es un decir); con personalidad jurídica propia.

He buscado afanoso el nombre del agregado o consejero cultural de República Dominicana y no lo he localizado. En ese puesto debería estar una gran figura de la cultura dominicana, que dignifique el cargo y llame la atención.

Debe existir una institución de primerísimo nivel y alguien también de primerísimo nivel a la cabeza, que Estados Unidos es el país de mayor influencia económica, política, social y hasta cultural en República Dominicana. Alguien que responda a la Política Cultural trazada por el gobierno, que sepa que una feria de libro allí no debe ir sin libros traducidos al inglés, por ejemplo.

Una institución centrada de verdad en la Cultura del siglo XXI, que sea capaz de establecer lazos sólidos con la intelectualidad y el mundo artístico norteamericano, con ese alguien como líder, que sea respetado y admirado y gane nombres que respalden la verdad de este país ante las manipulaciones de que es víctima en la arena internacional muchas veces por el (valga la repetición) manipulado tema haitiano. Es hora de dar el salto en la calidad de la proyección internacional de la cultura dominicana.

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Alfonso Quiñones (Cuba, 1959). Periodista, poeta, culturólogo, productor de cine y del programa de TV Confabulaciones