SD. El caso de Cinemacafé es como para que su propietario se aplique aquello de callandito te ves más bonito. Sobre todo, como dejan demostrados los documentos que se exponen en este texto, por no pagar -como parece ser que no hizo-, los cinco mil pesitos de alquiler los primeros seis meses, y 7,000 pesos a partir de febrero del año 2005 hasta esta fecha.

El primero de los documentos es la propuesta inicial, que se puede leer aquí, para conocer mejor los antecedentes: PROPUESTA CAFETERIA BISTRO

Pero el contrato original, firmado el 2 de julio del 2004, durante el gobierno del expresidente Hipólito Mejía, entre Agliberto Meléndez, director de la Cinemateca Nacional (después cambió a Dominicana) y Víctor Esteve y el productor de televisión argentino Darío Arnau, fiador solidario, establece que debía pagar el primer día de cada mes. De eso hacen 162 meses, con lo cual estaría debiendo nada más que 1,062,000 pesos, eso, claro, sin los intereses de la deuda, mora, etc. Y sin contar el aumento anual del 8% sobre el alquiler mensual, estipulado en el contrato.

Haga click aquí:  CONTRATO DE ARRENDAMIENTO

El documento legal tenía una duración de tres años a partir del 1 de agosto del 2004. En el segundo punto del contrato se establece que de no pagar una mensualidad vencida… resuelve de pleno derecho este contrato. O sea, rescinde el contrato. Por ese motivo el Arrendatario estará obligado a pagar al Arrendador a título de cláusula penal y por indemnización por los daños y perjuicios causados por el incumplimiento, una suma equivalente a dos meses de alquiler y los gastos de desalojo en caso de que los hubiere.

Otra cláusula establecía que el Arrendatario no podía realizar cambios en la estructura, o realizaba modificaciones que violen esta cláusula, el contrato podía ser rescindido sin compensación.

Esto, entre otras cosas. Lógicamente, el único culpable no ha sido el Arrendatario, sino el Arrendador.

De cualquier manera, según fuentes de entero crédito, el Arrendatario había aseverado y se había comprometido en depositar en el Banco Agrícola, lo adeudado a la Cinemateca Dominicana por arrendar el local que le han cerrado y ha reabierto, a pesar de desvirtuar el sentido original del mismo según se puede ver en el contrato original.

El Ministerio de Cultura realizó una investigación con el Banco Agrícola, al cual solicitó revisar en sus cuentas el supuesto pago hecho alguna vez por Víctor Esteve, negando medio a medio que este haya realizado ningún pago allí. Ver documento: CERTIFICACIÓN BANCO AGRICOLA

La sanidad

El 25 de junio del 2005, siendo Carlos Francisco Elías director de Cinemateca Dominicana, le escribe una carta a Esteve en durísimos términos, en el cual le conmina a cumplir con el contrato, «colaborar con la limpieza del lugar, especialmente los sábados, luego del Aquelarre de suciedad que dejan sus ilustres clientes», además le exige «no hacer actividades culturales paralelas que no estén estipuladas en su contrato de marras», entre otras acusaciones un poco más fuertes, como el de el uso en el local de sustancias prohibidas… Le advierte que esta será la última comunicación que le envía y que después de esta no le importarán las consecuencias…

La respuesta de Víctor Esteve Cavaller, cinco días después, el 30 de junio del 2005, está dirigida al entonces ministro de Cultura José Rafael Lantigua, con copia al secretario de Turismo, a la embajadora de España, y a la Oficina Comercial de esa embajada. Esto según fuentes, era una práctica común cada vez que se veía en peligro, o sucedía algo, informar a las embajadas, porque también lo hacía a la de Francia y a la Alianza Francesa, así como a la Embajada de Uruguay, sabrá Dios por qué oscuras razones…

En la misma da cuenta de la carta de Carlos Francisco Elías y del Acto de Alguacil al mismo, dando cuenta que le preocupa como abogado «los intereses personales que puedan estar motivando un ataque desproporcionado y sistemático de acoso y derribo a nuestro cliente…». Obviamente no dice una palabra de los incumplimientos de su defendido.

Documento de CINEMA CAFÉ. pdf

Dos años y meses después de su apertura, el 14 de junio del 2007 la entonces Secretaría de Salud Pública se vio obligada a clausurar el Cinema café, por las condiciones insalubres del área de cocina y otras.

El Acta de Notificación está firmada  como recibida por el mismo señor Víctor Esteve.

Otra Acta de Notificación, esta del 30 de junio, o sea, apenas 15 días después, le requiere que resuelva una larga lista de señalamientos, entre ellos la filtración del techo del bar y la falta de higiene en el área del bar. En el área del cocina, otra vez el tema de la higiene, pintura, iluminación, ventilación, etc.

He aquí ambos documentos: ACTA DE NOTIFICACIÓN SALUD PÚBLICA

Las situaciones de peligro para la salud persisten hasta este mismo año 2018. Una carta enviada el 11 de septiembre al Ministerio de Salud, por la directora general de Museos del Ministerio de Cultura advierte sobre el mismo. SOLICITUD DE INSPECCIÓN-

Un día después, el 12 de septiembre de este año, la directora general de Gestión de Patrimonio Cultural, Linda María Roca Pezzotti denuncia ante la directora ejecutiva de Proconsumidor, Dra. Ania del Castillo, los altos niveles de contaminación a que estaba sometido el local de Cinema Café y la necesidad de intervenir el mismo. Ver aquí: DENUNCIA Y SOLICITUD DE INSPECCIÓN. pdf

El último de los documentos es un Acto de Puesta en Mora y Advertencia de hace apenas un mes y tres días, a petición del actual ministro de Cultura Eduardo Selman, el primero que con toda seriedad se ha decidido a poner fin a esta situación. ACTO DE PUESTA EN MORA Y DE ADVERTENCIA. pdf

Consejo: si yo fuese el Arrendatario de Cinema café correría a leer la fábula del pajarito, la vaca y el águila, según el cual, en el prado pastaba una vaca que al tiempo que vio cómo se acercaba un águila, vio caer del nido a un pajarito que no sabía volar. La vaca se defecó encima de la pequeña ave, con el fin de ocultarle a la vista del águila. Pero la avecilla empezó a piar «pío, pío, pío» y el águila, escarbó entre la caca de la vaca, cogió al avecilla, la llevo al río, la lavó y ya limpia se la comió.

La moraleja de la fábula es que no todos los que te cubren de caca son tus enemigos, no todos los que te la limpian son tus amigos y mientras estés cubierto de mierda nunca digas ni pío. Es lo mejor, señor Víctor Esteve.

Aún así Notaclave.com ofrece espacio para su derecho a réplica.

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