Carlos SIlver y su mamá, en la casa de cristal (Fuente externa)

Desconozco si con las medidas sanitarias reforzadas se ha dado permiso para que Carlos Silver trate de romper el récord de estar cantando cinco días seguidos. Si se ha dado, tendrán que dejar que los actores y actrices hagan teatro, y los bailarines dancen y se forme el despelote. Porque sencillamente, ¡basta de incoherencia!

Mientras escribo me entero que Carlos Silver ya inauguró esta noche su evento y que comenzará a cantar a las 2:00 de la madrugada en la Plaza Juan Barón.

Carlos Silver se ha empecinado en tratar de romper un récord que no es un hecho artístico, es deportivo. Diría circense, pero el circo también es arte. Pues de calidad de canto durante tantas horas y días, ni hablar.

Ha probado dos veces y la última fue patética.

La tercera no es la vencida. No debe ser la vencida. Porque después de haber tenido serios problemas neurológicos, poco probable que pueda lograrlo. Lo único que puede lograr es dejar sus hijos sin padre, su mujer sin esposo, su madre sin hijo.

Creo que lo más atinado sería desistir de esa carrera suicida. Aun cuando el Dr. Cruz Jiminián confía en que puede hacerlo y lo logrará.

¿Y si no lo logra? ¿Si ocurre lo que no quiero mencionar?

Las empresas que respalden este intento podrían quedar muy mal paradas por patrocinar un acto donde lo que está en riesgo es la vida de un ser humano.

Pienso que Carlos Silver puede rehacer su carrera como cantante. Y pensar en sus seres queridos.

Yo estuve la primera vez y serví de testigo. La segunda no quise hacerlo. Y esta vez, mucho menos. Basta ya de irresponsabilidad.

Si Carlos Silver se quiere un poco y quiere a sus hijos y parientes, debe desistir de este número. Es como lanzarse del palo mayor de un circo, en el mismo centro de la pista, de cabeza y sin redes ni arnés. El final no puede ser otro.

¡Carlos Silver, que viva la vida!

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