Por Rubén Peralta, colaborador de Notaclave.com

MIAMI. La frase “tener intimidad», sale a relucir cuando dos (o más) comienzan a hablar de su historia de vida, sus victorias y derrotas entre sí.

En la película “En Tu piel” del director chileno Matías Bize, experimentamos en cierta medida lo contrario. Cuanto más se conocen Manuel (Josué Guerrero) y Julia (Eva Arias), más complicado se vuelve el asunto. Si inicialmente sobrellevaron sus instintos básicos y todos los obstáculos, la conversación subsiguiente se convierte en un impedimento.

“En tu piel” es una historia sobre Él y Ella, dos adultos que tienen un gran deseo y actúan en consecuencia. Se trata del deseo en sí mismo, no de lo que ellos desean. Eso lo hace más intrigante que si supiéramos el secreto que cada uno guarda. Pero la película no es simplemente sobre el sexo. Se trata de estas personas que poco a poco, con timidez, se van conociendo. Vemos enseguida que a Julia le gusta Manuel. Eventualmente, el también desarrolla mucho cariño. Debido a que tienen un acuerdo (se encontrarán como extraños, serán anónimos, se reunirán solo para cumplir su deseo mutuo), toma mucho tiempo antes de que lo personal se sienta libre de reemplazar lo impersonal.

Una vez a la semana hacen algo (literalmente) más allá de nuestras imaginaciones, pero eventualmente reúnen el coraje para considerar el próximo paso final: hablar sobre los verdaderos ellos. Esto no es nuevo: Michel Deville dirigió en 1990 con Marie Trintignant y Jean-Hugues Anglade una película similar llamada «Summer night in town», y Frederic Fonteyne dirigió en 1999 “An Affair of Love”.



Los actores Josué Guerrero y Eva Arias, son estos dos amantes que se reúnen cada semana. Ambos parecen tener la misma edad, pero este detalle no es relevante: hago la mención de la edad por el aspecto de sus rostros. Hay momentos, después del acto sexual, que parecen cansados, no físicamente, sino mentalmente, sus pensamientos están acostumbrados a desear su fantasía, pero no a tratar con ella. Apenas pueden dormir.

Su relación no se trata de gustar a los demás, no se trata de sexo u orgasmos. Se trata de tener una parte de ti que nadie ha conocido, una parte que pensabas que nunca podrías compartir, y encontrar a alguien cuya propia parte secreta coincida con la suya. El descubrimiento de esta otra persona te obliga a recuperar el aliento cuando están juntos, considerando lo que significa verdad y belleza en sus vidas. No están enamorados de la otra persona, sino que ambos comparten una ternura, porque cada uno sabe lo duro que se ha visto el otro.

El problema de “En tu piel” radica en el hecho de que el director Matías Bize no construye nada profundo que realmente pueda proporcionar que los protagonistas se sientan de hecho enamorados. Solo tenían lo básico entre sí, lo que sabían que el otro podía proporcionar (sexo) y de alguna manera él es el que se preocupa tanto por ella sin conocerla y ella es la que está asustada por la cercanía, huyendo de él y más tarde volviendo a su búsqueda hedonista de placer y no obteniendo nada más. Su narración poética a medias, hace tan difícil que Julia diga algo de importancia, que te das cuenta de que siempre está diciendo lo mismo, cuestionándose sobre la vida, el amor y sus deseos. Y allí es donde afecta a Eva Arias y su retrato de Julia, su personaje se siente gris, monótono y sin encontrar lugar en la sensualidad que se supone que propone.

El hilo conductor narrativo cae en manos de Josué Guerrero, quien lleva la película y propone los mejores momentos de confronte, refiriéndome directamente a una muy buena secuencia ocurrida en el baño. El guion de Julio Rojas, se ve afectado por esta, su tercera adaptación (cuarta si contamos la obra teatral), carente de diálogos interesantes y plagados, como mencioné, de redundancias.

El trabajo de su cinematografía no es espectacular pero funciona de una forma minimalista efectiva. Debido a que la cámara, en un espacio estrecho, no tiene muchas posibilidades de cambiar la perspectiva. La película genera cierto dinamismo dentro de algunas secuencias, apoyadas por los colores de su entorno.

“En tu piel” es una película que no moraliza, pero en mí, genera cierto desencanto de uno de los directores latinos que mejor ha explorado la psiquis de las relaciones de pareja, adaptando, de manera innecesaria una obra que ya era extraordinaria.

El filme peca en la falta de química de sus actores, los mediocres diálogos y secuencias eróticas carentes de lascivia.

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