Especial para Notaclave.com, de Raúl Rivero

MIAMI.Su vida recuerda siempre más al personaje desafortunado de una novela que a una escritora porque María Luisa Bombal (Chile, 1910-1980), se dio un tiro en un intento de suicidio por el amor de un hombre y años después trató de matarlo con tres disparos y lo dejó malherido. Se casó con un amigo homosexual y luego con un noble francés en Estados Unidos y se murió sola, alcohólica, en Viña del Mar y todo eso, según algunos críticos, tras reinventar la novela hispanoamericana, fundar el realismo mágico y tocar con su influencia a figuras como Juan Rulfo, Isabel Allende y Gabriel García Márquez.

La señora Bombal produjo una obra breve que incluye dos novelas -La última niebla y La amortajada-, cincolibros de cuentos -entre los que se destacan El árbol, Las islas nuevas y La historia de María Griselda- y publicó también una serie de crónicas poéticas con títulos como Mar, cielo y tierra, Washington, ciudad de las ardillas y La maja y el ruiseñor.

Para muchos observadores y estudiosos de la obra de Bombal ha sido muy importante la armonía entre la fantasía y la realidad. También hay un interés por enseñar que la autora no permite que el relato quede en la simple historia contada sino que mete el bisturí hasta los misterios del subconsciente. Ella deja aparte la zona superficial del cuento y se introduce en el terreno perdido que debe ser la aduana de la razón.

«Cada uno lleva en el fondo de su alma», escribió «una tragedia que se empeña en ocultar al mundo. Y esa tragedia íntima desbarata las energías, concluye con la salud y produce en el espíritu un estado de constante alarma. La verdadera tragedia es así, profunda y aparentemente cubierta por un manto de indiferencia».

Sus dramas personales, su amistad con Pablo Neruda o Jorge Luis Borges, su vida cotidiana, llena de balazos, tragedias y vinos pueden olvidar más fácil que su obra, que sigue en Hispanoamérica con las luces encendidas a todas horas.

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