Massimo Borghetti, Luigi Manzi y Maurizio Massa (Foto servida)

BAYAHIBE. La palabra italiana la stiva se traduce en español como bodega, bodega de barco. Es donde se guardan los alimentos que se van consumiendo en el transcurso de la travesía. Ese es el nombre que el chef Luigi repite en Bayahibe. Lo repite porque el restaurant de su familia en Italia se llama así.

Me invitan a la inauguración por medio de un amigo común que vive en el mismo residencial que está instalado el restaurant. No tengo deseo de ir allá, no espero gran cosa, quizás una copita de espumoso, dos bocadillos, un discurso de una maestra de ceremonias…

Atún con espárragos (Foto servida)

Me equivoco en todo, es una gratísima sorpresa: cita a las 8:00 pm, cuarenta personas en total, el chef no se ve, lo representa un socio de nombre Mauricio, afable, simpático sin ser entrometido.

LLega la copa de prosecco (hasta aqui adivine!!) y llega también un antipasto compuesto por un atún a la plancha con finos esparragos rostizados y rucola salvaje. Queda en el paladar un gusto finisimo de esparragos crujientes.

La pasta con mero (Foto servida)

Llega un primer plato compuesto por una pasta hecha a mano con un ragú de mero (a este punto tuve que explicar a mi hijo Massimiliano que ragú es una salsa y no exclusivamente de carne) y, al rato, un bacalao frito decorado con cebolla también frita.

El bacalao con un color y un sabor que dejaba bien claro con qué estupendo aceite y con qué correcta temperatura había sido trabajado.

El postre (Foto servida)

Termina la cena con un postre preparado con crema de leche y chips de chocolate sin azúcar.

A los diez minutos de terminar el postre llega él, Luigi, a recojer el meritorio aplauso de los comensales. Ahora se dira que el aplauso era de conveniencia (todos éramos invitados, nadie pagaba) pero garantizo la sinceridad de ese momento, se sentía que la experiencia había sido mas que buena.

El interior del restaurant, ya a la despedida (Foto servida)

La preparación, las presentaciones, las atenciones para todos fueron excelentes y Luigi un personaje de una humildad desarmante, contando una historia bella sobre su mamá y su papá, que le habían enseñado paso a paso cómo hacer cocina, cómo comprar, cómo botar lo que no era apto para los clientes.

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