Los líderes de Corea del Norte y Corea del Sur, cruzan la frontera que divide ambos países (Cortesía de AP)

Benito Joaquín Milanés
PANMUNJOM, Península de Corea. (Enviado especial de Prensa Latina).- El cronómetro de la esperanza se activó y hasta provocó el mutis provisional de las provocadoras maniobras Foal Eagle y Key Resolve, entre Washington-Seúl, que inducen cada año a Pyongyang a desenfundar su poderío militar.

De esa manera simbólica la perspectiva de paz comenzó a tomar forma un poco más alla del horizonte.

Moscú y Beijing comienzan a respirar de manera sosegada porque al fin visualizan un atisbo que aleja lo que a fines de 2017 se proyectaba como una inminente guerra en sus límites territoriales.

Al sentarse frente a frente, Kim Jongun y Moon Jae-in, Rusia y China ven alejarse también, una tercera Guerra Mundial, otra gran guerra que les puede afectar sobremanera. Resulta evidente que esa posibilidad es el mayor beneficio para ambas superpotencias.

A partir del diálogo Kim-Moon, Beijing y Moscú deberán redirigir su labor internacional de apaciguadores de fuego o de bomberos del fuego levantado por Washington y Pyongyang.

Rusos y chinos desarrollaban ese trabajo de manera activa y eficiente en su calidad de miembros permanentes y con derecho a veto en el Consejo de Seguridad del organismo mundial.

La historia de la humanidad reconocerá, seguramente, que las contundentes indicaciones de Vladímir Putin y Xi Jinping a sus representantes en ONU impidieron que cohetes intercontinentales con ojivas nucleares danzaran por los aires hacia uno y otro destino en cantidades similares a las de aviones comerciales que circulan sobre esta área geográfica.

Tal vez el trabajo en ONU de Putin y Xi resulta el aporte principal de ambos para Kim salga por segunda vez de su país.

Tras el epílogo de esta cumbre los rusos y chinos seguramente enfilarán sus estrategias diplomáticas en hacer ver a la comunidad internacional, sobre todo a EU que su amigo ¨majadero¨, comienza a aplicar para el levantamiento de las sanciones que se le impusieron.

Igualmente en persuadir a Washington y sus acólitos de que la exigencia del pretendido desarme nuclear de Pyongyang es risible. Sobre todo porque Kim conoce lo sucedido en Libia a Muammar Gadaffi, cuando accedió al desarme voluntario ante golosinas lanzadas en 2003 por George W. Bush y Anthony Blair.

En diciembre de 2017 Rusia fortalecían sus fronteras, reemplazaban sus sistemas interceptores de misiles, se sumaban a sanciones internacionales contra Corea del Norte y regañaban a Pyongyang por sus ensayos nucleares.

Los mandatarios con oficinas en el Kremlin y en Gran Palacio del pueblo, no acostumbran a acciones emotivas cuando de grandes decisiones mundiales se trata, y por tanto, esperarán para opinar a que se siempre el árbol de la paz, epílogo de este encuentro.

Los presidentes de Rusia y de China, expertos estadistas, son conocedores de que aún falta mucho tiempo, tanto como años, para que aquí o en la cumbre Kim – Trump se firme algún documento que sobrepase las buenas intenciones, pero ninguno aún, de políticas duraderas.

Kim, Moon y Trump, en distintos momentos y con argumentos diversos, contundentes o no, tienen experiencias en destrozar acuerdos, lo saben Putin y Xi, por eso sus respectivos sosiegos.

Pyongyang informa de acuerdo conjunto firmada por Kim y Moon

El texto íntegro de la declaración conjunta firmada el pasado viernes entre el presidente del Prtido del Trabajo de Corea Kim Jong-un y el presidente surcoreano, Moon Jae In fue entregado hoy a la prensa acreditada aquí.

En la letra del documento firmado en la Casa de la Paz de Panmunjom, se reconoce que se registra un cambio histórico en la Península Coreana, y que el encuentro de los dos dignatarios representó la unánime aspiración nacional a la paz, la prosperidad y la reunificación.
 

Ambas partes subrayan con solemnidad a 80 millones de los coreanos y a todo el mundo que no habrá nunca más la guerra en la Península Coreana y que con la reunión quedó iniciada la nueva era de paz, se lee. 
 

Afirma que con la firme voluntad de poner cuanto antes el punto final a la larga división y enfrentamiento, producto de la Guerra Fría, abrir con audacia la nueva era de la reconciliación nacional y la paz y prosperidad y mejorar y desarrollar con más energía las relaciones íntercoreanas, acordaron los siguientes puntos.


El Norte y el Sur lograrán el mejoramiento y desarrollo comprensivos y trascendentales en las relaciones bilaterales para reanudar el cortado linaje sanguíneo de la nación y adelantar la prosperidad común y el futuro de la reunificación independiente. 


Mejorar y desarrollar las relaciones Norte-Sur son el unánime deseo de toda la nación y la impostergable demanda de la época.
La República Popular Democrática de Corea (RPDC) y Corea del Sur afirmaron el principio de independencia nacional de que la nación coreana decide por sí sola su destino y acordaron abrir la coyuntura de viraje para el mejoramiento y desarrollo de las relaciones bilaterales mediante la ejecución cabal de las declaraciones Norte-Sur y todos los acuerdos ya aprobados. 


Pyongyang y Seúl reanudarán en breve los diálogos y negociaciones en distintos sectores, inclusive las conversaciones de alto nivel, a fin de tomar las medidas activas para poner en práctica los acuerdos de la Cumbre.


La RPDC y el Sur instalarán en la zona de Kaesong la Oficina Conjunta de Enlace Norte-Sur donde permanecerán las autoridades de ambas partes con el objetivo de estrechar los debates entre las autoridades y asegurar satisfactoriamente el intercambio y la cooperación de nivel civil.


El Norte y el Sur fomentarán la cooperación, el intercambio, las visitas recíprocas y los contactos multifacéticos entre diferentes sectores y estratos para aumentar el ambiente de reconciliación y unidad nacionales. 
 

En el ámbito interno, con motivo de los días significativos para ambas partes como el 15 de Junio, promoverán los actos conjuntos nacionales con la participación de las autoridades, parlamentos, partidos políticos, entidades de autonomía local, organizaciones civiles, entre otros para hacer más fuerte el clima de reconciliación y cooperación. 


Y en lo externo, competirán en conjunto en los Juegos Asiáticos de 2018 y otras citas deportivas internacionales para demostrar a todo el mundo la inteligencia, los talentos y la imagen unida de la nación coreana. 


Corea del Norte y Corea del Sur se esforzarán por resolver cuanto antes los problemas humanitarios causados por la división nacional y reanudarán las conversaciones de Cruz Roja que discutirán y resolverán el tema de encuentro de familiares y parientes separados y otros en general y de inmediato, auspiciarán el encuentro de familiares y parientes separados con motivo del 15 de agosto de 2018.


El Norte y el Sur impulsarán con energía los proyectos acordados en la Declaración del 4 de Octubre a fin de lograr el desarrollo equilibrado de la economía nacional y la prosperidad común, y como primer paso, tomarán las medidas prácticas para reconectar, modernizar y utilizar las ferrovías y las carreteras en costas orientales y occidentales. 


Ambas partes se esforzarán en conjunto por relajar la aguda tensión militar en la Península Coreana y eliminar realmente el peligro de guerra.
 

Aliviar la tensión militar en la Península Coreana y eliminar el peligro de guerra son un tema muy importante vinculado con el destino de la nación y el clave para garantizar la vida pacífica y estable de los compatriotas.


El texto publicado íntegramente aquí refrenda que Pyongyang y Seúl acordaron detener todos los actos hostiles a la contraparte, que son el motivo de tensión y choque militares, en todos los espacios como la tierra, el mar y el cielo.
 

Confirman que paralizarán desde el primero de mayo todos los actos hostiles, sobre todo, la radiodifusión con altavoces y el lanzamiento de volantes en la zona de la línea de demarcación militar, desmantelarán sus medios y convertirán en el futuro la Zona Desmilitarizada en la realmente pacífica.


Asimismo tomarán las medidas sustanciales para prevenir el casual choque armado y asegurar las actividades de pesca segura al transformar la zona de “límite al Norte” en el Mar Oeste de Corea como área marítima pacífica.


Las partes adoptarán acciones de aseguramiento militar, a medida que se vayan tomando auge la cooperación, intercambio, viajes recíprocos y contactos entre sí.
 

Afirman sostener con frecuencia conversaciones de autoridades militares, inclusive las ministeriales de las Fuerzas Armadas Populares, para consultar y resolver sin demora los asuntos militares que surjan entre ambas partes, y abrir primero el diálogo militar de nivel de general dentro del mes de mayo.


El Norte y el Sur de Corea cooperarán de modo activo para establecer el sistema de paz duradera y sólida en la Península Coreana, acota.
 

Es una histórica tarea impostergable el acabar con el anormal estado de armisticio de ahora y establecer el régimen de paz firme en la Península Coreana.


Tanto la RPDC como Corea del Sur afirmaron el acuerdo de no agresión, que estipula no usar una parte contra la otra ningún tipo de fuerzas armadas, y decidieron observarlo estrictamente.


También que realizarán por etapas el desarme a medida que se elimine el estado de tensión militar y se establezca realmente la confianza militar entre sí.


Coincidieron en apoyar de manera activa la apertura de las conversaciones tripartitas entre ambas partes coreanas y EE.UU. o de las de 4 bandas, que incluyan además a China, con el objetivo de declarar el fin de guerra en este año en que se conmemora el 65 aniversario de la firma del Acuerdo de Armisticio, y onvertir este pacto en el de paz e implantar el sistema de paz duradera y sólida.


La versión oficial del texto firmado el viernes confirma la meta común de lograr la Península Coreana desnuclearizada mediante la cancelación completa de armas nucleares.
 

Comparte el entendimiento de que las medidas activas tomadas por el Norte son muy importantes y significativas para la desnuclearización de la Península Coreana y coincidieron en cumplir en el futuro las responsabilidades y papeles que les corresponden.
 

Ambas partes decidieron esforzarse al máximo por conseguir el apoyo y cooperación de la sociedad internacional para la desnuclearización de la Península Coreana.
 

Los máximos líderes de ambas partes decidieron debatir francamente a cualquier hora los asuntos importantes de la nación a través de las conversaciones ordinarias y la línea telefónica directa y esforzarse juntos por desarrollar sostenidamente las relaciones íntercoreanas y ampliar la positiva corriente hacia la paz, prosperidad y reunificación de la Península Coreana, expresa en su penúltimo párrafo, donde también refiere que el Presidente Moon Jae In visitará a Pyongyang en el otoño de este año.
/bjm

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