La estación espacial china es ya la primera en la historia que usa motores de iones para mantenerse en órbita. Pero la agencia espacial china quiere ir mucho más allá y desarrollar esta tecnología de propulsión para viajar a Marte en apenas 39 días.

Los motores de iones utilizan la radiación del sol recogida por paneles solares para acumular energía eléctrica. La electricidad se transforma en campos electromagnéticos que ionizan y aceleran moléculas de gas xenón hasta expulsarlas por las toberas del motor. Estas moléculas producen una pequeña aceleración que sirve para empujar una masa en el espacio.

De hecho el módulo central Tianhe, de la estación espacial china Tiangong, cuenta ya con cuatro de este tipo de propulsores llamados de efecto Hall, que existen desde hace décadas y se usan en pequeños satélites.

Estos motores se llevan usando desde los años 70, cuando la Unión Soviética empezó a utilizarlos para mantener sus satélites Meteor en órbita. Actualmente, la tecnología se usa constantemente, incluyendo muchos de los satélites Starlink de Elon Musk, que utilizan motores de iones con gas krypton para mantener su posición en el espacio o hacerlos caer a la Tierra cuando alcanzan el fin de su vida útil.

Los motores de iones son también muy eficientes y requieren muy poco combustible. El cálculo de la CNSA es usar 400 kilogramos de combustible para mantener su estación en órbita durante un año. La ISS, sin embargo, requiere de 400 toneladas anuales de combustible químico.

Pero la CNSA tiene planes mucho más ambiciosos que amenazan los planes de Musk para llegar antes que nadie a Marte: los ingenieros chinos quieren desarrollar un motor de iones de 200 megavatios capaz de impulsar una nave tripulada a Marte en solo 39 días. Es un objetivo de locos cuando observas la potencia típica de un motor de iones en estos momentos, que va de uno a siete kilovatios.

El empuje resultante —de 25 a 250 milinewtons— no es suficiente para empujar una gran masa a la velocidad necesaria para enviar una nave tripulada a otro planeta. Esa es la razón de su uso habitual en satélites y ahora en estaciones espaciales.

(Este artículo fue escrito con información de diferentes fuentes como el periódico South China Morning Sports, El Confidencial y otros)

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