III
La bachata hoy

Enseguida después de Calderón y el Añoñaito, comenzaron a aparecer otros cultores del género como Ramón Cordero, desaparecido hace poco tiempo, quien prestó su voz y sus canciones para servir de banda sonora de la película Dólares de arena, protagonizada por Geraldine Chaplin.

Otro gran cultor ha sido Ramón Torres El Poeta. Pintoresco, es este intérprete, que hace una crónica social, donde hay temas como Con dinero y sin dinero, inaugurando un nuevo tipo de bachata, donde maneja el humor de situación con el reflejo de lo social, como hace en El Borracho y en De Higuey a la Capital.

A partir de los años 70, Leonardo Paniagua mejora de manera muy notable las letras de las bachatas, enrumbándola por caminos más románticos y más lejanos del dolor y el despecho.

Del lenguaje vernáculo y la pericia musical aún primitiva, como acotaría en su importante estudio sobre la bachata la etnóloga Deborah Picini Hernández, de esa época aún inicial, la bachata fue soltando defectos y adquiriendo virtudes por un camino de más de medio siglo.

Tuvo que esperar décadas más para salir de la marginalidad, escondida en los burdeles y en los cuarteles rurales.

Por el camino, Luis Díaz, Sonia Silvestre y Víctor Víctor, la vistieron con textos de mayor impacto social y poético, de resistencia y de hidalguía política.

Sonia canta Yo quiero andar, un tema de Luis Díaz, que innova al incluir un acordeón en vez de un requinto, dándole un color diferente en una nueva ventana de la bachata.

Miren ahora brevemente este video de Victor Victor en Ando buscando un amor, que evidencia ese salto lírico y de intención.

En 1990 Juan Luis Guerra se convierte en el gran renovador de la bachata, con Bachata rosa un álbum esencial en la música tropical, que revolucionó la bachata, la dignificó, le dió identidad prestancia, lirismo y riqueza melódica. Ese álbum incluyó otras bachatas además de la que le da título, entre ellas Burbujas de amor, Como abeja al panal,

Escuchemos Bachata rosa:

Mientras tanto, gradualmente se fue dando ese proceso global de emigración de los campos a las urbes. Y aquellos campesinos devenidos en citadinos trajeron consigo el gusto por la bachata, la colocaron en los colmados o bodegas de las ciudades con grandes altoparlantes y la convirtieron en parte del paisaje sonoro de los barrios populares primero, hasta saltar a las discotecas, y de ahí a los grandes escenarios como Altos de Chavón o el Estadio Olímpico.

La estudiosa Deborah Pacini Hernández describe a la bachata, como una música prohibida y proscrita, que por fin es acogida por la clase media. Es el gran momento en que también aparecen con otro estilo Luis Vargas, y Anthony Santos, un puente entre aquella bachata inicial y la que vendría. Hay que decir de Anthony Santos que es un caso sui génesis, el que más caro vende sus fiestas, ha impuesto frases en el lenguaje popular, vive muy lejos de la capital, varios artistas internacionales lo buscan para hacer colaboraciones juntos.

Anthony Santos es un caso de emprendedurismo artístico de altos niveles, por cómo se ha sabido encumbra dentro de un mundo eminentemente competitivo y ha logrado posicionarse por encima de todos los demás artistas dominicanos, con la excepción de Juan Luis Guerra, en cuanto a ventas. Sus temas son a veces machistas, aunque casi siempre naif, con esa ingenuidad poética natural en los campesinos.

Porque te fuistes y me dejastes (sic) / Si soy el macho de tu vida mami / No soy culpable de que esa boda / La impidiera tu familia ahhh

(a partir del minuto 2.26)

Después Héctor Acosta El Torito, con El anillo y Perdóname la vida, entre otros temas ha marcado la bachata con su impronta tan especial.

Con él Zacarías Ferreira, Joe Veras, Raulín Rodríguez, Frank Reyes y otros que mantienen alto el género, con calidades y estilos diferentes.

Sin embargo, fue el grupo Aventura el que convirtió la bachata en un producto global. Lo llevó a todos los rincones. Luego Romeo Santos, líder del grupo se ha establecido en solitario como el gran líder de la bachata pop.

Escuchémoslo junto a Juan Luis Guerra en un concierto pasado por agua ante más de 40 mil personas en Santo Domingo.

Juan Luis y Romeo Santos, Frío Frío:

CONCLUSION: Creo que se habrán dado cuenta que el bolero se transformó, sin pretenderlo en varias crisálidas, en Cuba tomó alas con el filin, de César Portillo de la Luz y de José Antonio Méndez, pero en México se acurrucó entre muchos otros con Alvaro Carrillo, Vicente Garrido, querido amigo mío, Roberto Cantoral y Armando Manzanero, por solo mencionar algunos, que lo llevaron hasta Luis Miguel. Eso sin contar Colombia desde Julio Jaramillo y bHelenita Vargas hasta Charlie Zaa; Venezuela con Felipe Pirela, Oscar de León y Vladimir a dúo, hasta Chino; Puerto Rico con Tite Curet Alonso como compositor y Andy Montañez, Danny Rivera Gilberto Santa Rosa y muchos más, Panamá, etc, donde se hospedó el bolero acomodándose a la idiosincracia de cada cual.

Sencillamente en República Dominicana se convirtió en bachata, con danza propia e instrumentos adaptados, con temática de alma del pueblo y en himno del desarmor, es verdad, pero también de la belleza del amor y de la esperanza.

Si la habanera (viva aún en España) y el danzón (vivísimo en Yucatán) se sobrevivieron a sí mismos con el bolero. El bolero se ha sobrevivido a sí mismo con esa hija bella que es la bachata. Hoy reconocida universalmente como un producto cultural del talento dominicano. Y por tanto necesitada cada vez más de cuidado y atención por parte de las autoridades culturales del país.

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