Adriano Miguel Tejada (1948-2020)

Falleció en la madrugada de este 2 de diciembre, cumpliendo 72 años de edad. Nunca le dieron el Premio Nacional de Periodismo, que tanto merecía. ¿Será posible otorgarlo post mortem? Ha fallecido a destiempo Don Adriano Miguel Tejada.

Sus honras fúnebres serán este jueves 3 de diciembre desde las 10:00 de la mañana en la Funeraria Blandino de la Ave. Lincoln. El viernes 4 será su sepelio en el Cementerio Municipal de Moca, donde su terruño del cual se sentía tan orgulloso recibirá sus restos, tras sus autoridades haber declarado dos días de duelo municipal. Duelo que debió ser nacional.

Creo que quienes tuvimos bajo sus órdenes en Diario Libre sabemos muy bien que se pierde al mejor director de periódico que hubo en este país en mucho tiempo. Sobre todo porque era un hombre cercano, cálido, democrático, culto y afable, que tenía como joyas de sus mejores cualidades que respetaba al periodista, algo que muy pocos directores de medios pueden blasonar.

Adriano no atropellaba a nadie, nunca se creyó superior a nadie. Dueño de un sentido del humor maravilloso, cuando Diario Libre era un periódico donde existía un ambiente cálido de confraternidad y entrega, de amistad y alegría (que, no se asombren, ese tiempo existió), Don Adriano Miguel Tejada daba clases de erudición periodística, pero sobre todo humana, al entretejer una red de colegas más que de jefe y de subordinados, sin necesidad de malos tratos, groserías, hostilidad ni indecencias.

Don Adriano era en lo más profundo de su alma un mocano decente. Y decir mocano era en él una actitud ante a vida. La decencia le venía de esa huella de educación cristiana, tradicional, que había bebido en su casa y en las calles de la Moca de entonces. La sencillez la había asumido de la tradición familiar, y mientras de joven cantaba en un grupo de rock, o detrás del home de los play donde fue árbitro de pelota.

Era abogado, historiador y periodista. Pero insisto, era un ser humano excepcional. Y cuando entré a Diario Libre fui testigo de un maltrato al cual lo sometió delante de mí, alguien que se suponía no debía hacerlo. Entonces él no era el director del periódico, y una de las personas que dirigían Diario Libre, me había llamado a su oficina para (como era usual) maltratarme -yo un emigrante acabado de llegar con una mano adelante y otra atrás, a punto de traer su familia y no podía darme el lujo de renunciar, tenía que aguantar- en eso llegó Don Adriano y le dijo a esa persona, «quería sugerirles que escriban algo sobre tal situación en el Golfo Pérsico». Y la persona le espetó: «Adriano, no tienes que venir aquí a sugerir nada. Nosotros sabemos muy bien lo que tenemos que hacer». A lo que él contestó con humildad: «Ay, perdón, no fue esa mi intención. ¡Disculpa!».

Poco tiempo después, cuando lo nombraron director del periódico, esa persona, que no perdía ocasión para maltratar y humillar a diestra y siniestra, renunció y el último día de esa persona allí, don Adriano me dijo que dejara que esa persona hiciera lo que quisiera, pues ya se iba. Lo dijo con absoluta humildad y decencia.

Hoy a muerto un hombre a quien quise como un amigo, aunque nunca nos reunimos fuera del periódico, ni nos visitamos, ni siquiera nos comunicamos mucho después de mi salida del periódico, donde tuvo la deferencia para conmigo de llamarme a su despacho para explicarme «Fonso, discúlpame pero no he podido seguir defendiéndote, tienes enemigos aquí adentro que se han hecho muy fuertes». Hoy lo puedo decir. Y puedo decir también que le contesté: «Maestro, Ud no tiene que disculparse. Para mí ha sido un honor trabajar durante 15 años en el que ha sido el mejor periódico de este país y estar a sus órdenes. Estoy muy agradecido de Ud. y de Arturo, dígaselo de parte mía. Pero por favor, cuídese… Ud. sabe».

Adriano Miguel Tejada enseñó a sus colaboradores ha ser permanentes vigilantes de la libertad de prensa, de la libertad de expresión, de la democracia.

Sabía de memoria las décimas de Juan Antonio Alix, y muchas anécdotas de la historia dominicana. Entre ellas me contó una sobre Antonio Maceo y una amante que le salvó la vida en Puerto Plata.

Hace poco tuvo que decirle adiós al periódico al cual había dado lo mejor de sí. Porque Don Adriano Miguel Tejada prestigiaba Diario Libre. Sé que le dolió la salida. Supe que hace unos días se sentía mal. Estuvo ingresado más o menos una semana en Cuidados Intensivo y su corazón no ha aguantado más.

Me uno al dolor de su esposa Justina Cartagena, sus hijas Himilce, Carmen, Miguelina y Leonor, así como de su hermana Marianela y sus nietos, sobrinos y demás familiares, y al de sus amigos más cercanos, aquellos que le llamaban Linche desde los años de la infancia y la juventud en Moca.

¡Adiós don Adriano! Gracias por lo tanto que nos dio a quienes estuvimos bajo su mando. Que Dios lo acoja en su Gloria. Y si existe Diario Libre por allá arriba lo ponga de director.

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