El 2023 fue un año excepcional del documental dominicano al presentar siete piezas de considerable calidad, consistencia temática y un correcto desarrollo de sus valores técnicos y artísticos.

Normalmente, cada año en el país, de los cines llegan a pantallas solo entre cuatro y seis, documentales, como promedio.

Lastimeramente, todavía existen personas, personalidades y cronistas de arte que consideran el documental como “un cine menor” y se niegan a abrirle el espacio de reconocimiento que el género merece.

Al parecer se ignora que el documental es cine, y que presenta exigencias técnicas y artísticas tan demandantes como las planteadas por el cine de ficción. Se sigue ignorando que el documental fue inició el cine. 

Documentales RD en 2023

Caamaño: de militar a guerrillero (René Fortunato), estrenado el jueves 16 de febrero, considerado el testimonio más actualizado del rol jugado por Caamaño Deñó. Se trata de una pieza reveladora de aspectos inéditos de la actividad clandestina del coronel, desde su “desaparición” en Londres, en donde ocupaba un cargo diplomático, hasta su traslado clandestino a Cuba para preparar la insurrección de 1973. Cinematográficamente, es una propuesta atractiva, con un ritmo ascendente, fluida en su edición y cargada de revelaciones. Buena parte de los documentos en imágenes en movimiento, el director los consiguió mediante visitas web a portales internacionales que tienen perfil histórico. Fortunato logra una narrativa consistente y reveladora, aportando una versión que ha sido tomada de referencia, por instituciones como el Archivo General de la Nación, del cual es Fortunato es recurrente donante de documentación histórica.

Ramona (Victoria Linares); Tema:  embarazo en adolescentes. La directora, una joven cineasta que tiene muy claros sus objetivos como contadora de historias, orientadas a aspectos fundamentales, enfocándose ahora en el testimonio intimista de las chicas adolescentes embarazadas tempranamente. Haciendo un cine guerrillero de bajo costo. Pese a las limitaciones económicas para el rodaje, Villegas, que, en 2021, había ofrecido su documental biográfico Lo Que Se Hereda sobre la vida y el aporte al cine dominicano de Óscar Torres.

Resalta una realización cinematográfica que evidencia su mejor manejo como cine independiente; sus escenas testimoniales se coordinan con tomas barriales de sectores de los cuales mostró un perfil no conocido hasta ahora.  Resalta el respaldo incondicional que le ofreció y ofrece a esta joven directora, los Estudios Lántica y en particular el productor general Rafael Elías Muñoz.

Tumba y Quema (José María Cabral), un director comprometido con la preocupación medioambiental. Ya antes Cabral, en 2021, había entregado Isla de plástico (2020), con un trascendente el papel de copresentadora de Nashla Bogaert y el esfuerzo que hacen ambos para desentrañar el origen y el destino de los desechos plásticos en el ambiente dominicano y haitiano.

Es el único director de cine que ha incursionado en experiencias de realidad virtual, con Vertedero reality, una experiencia que impactaban a quienes hacia el recorrido. Cabral es probablemente el director dominicano de mayor compromiso medioambiental, solo comparable con Marvin del Cid. 

No me conoces, (Nashla Bogaert/Cacique Films) Étnico/Antropológico/Origen familiar de la directora. Que se planteó desarrollar un tema que opera como un terreno minado, tocando sensibilidades y opacidades de visión social que nos han hecho levantar muros de prejuicios en un festín sin sentido de todos contra todos, y hacerlo desde una perspectiva que involucre tanto un mensaje matizado de justo análisis y con el uso creativo de los recursos del cine.

Lo que se planteó Bogaert, no era una tarea sencilla. Buscaba un proyecto bien logrado, comprometido, valiente y que incursiona en técnicas expositivas novedosas. La principal característica que asalta al espectador es la sinceridad de la directora y la calidad de sus expositores, que desglosan con nuevas perspectivas el concepto “prejuicio”.

Renacer, (Tito Rodríguez, Danilo Reynoso y Evelina Rodríguez, productores); Cuenta, con efectividad, la historia de superación del atleta paralímpico dominicano Patricio López, cuya discapacidad físico-motora no fue impedimento para ser nadador y campeón olímpico

Los trabajos fílmicos (de ficción o documentales) sobre la capacidad humana para sobre imponerse a las limitaciones físicas, sociales o de cualquier otro tipo, ha aportado importantes títulos al cine universal. El documental es altamente inspirador sobre todo por el empeño de sus productores, Reynoso y Rodriguez, impulsaron Renaeer, impactados por el ejemplo del protagonista de la historia. Rodríguez acepta el tema y entrega un documental de calidad universal… Bien desarrollada por Tito Rodríguez (un director que tiene un papel activo en varias de las películas más importantes de 2023 y que tendrá en 2024 el biopic de Fefita, cuyo título de trabajo hasta ahora es “La Grande”).

Yaque, (Oliver Olivo) Un proyecto realizado con criterio y el amor regional por una fuente de vida por medio del agua, estableciendo la relación de dependencia humana de las comunidades de las inmediaciones del Yaque. Tomó varios años su realización a cargo de un equipo que trabajo prácticamente gratis para realizarlo porque su objetivo no era el monto del salario, sino de aporte que podrían hacer.

Las tomas del atardecer y amanecer del río, logran captar la belleza de la corriente de agua, y la forma de proyectar a los personajes que viven y sobreviven gracias al Yaque, suman valores al proyecto, que fue realizado por la fuerza del amor, más que el imperativo laboral de la industria.

Orgullo de Quisqueya (Tito Rodríguez, Jessica Hasbún y Kelvin Liria, productores). Cuando se anunció que se presentaría este proyecto, mucha gente pensó que sus gestores se dejarían subyugar por el formato del reportaje televisivo, en vista del trabajo cotidiano de Jessica Hasbum en un sistema de noticias (Grupo SIN), pero vano fue el presupuesto porque la pieza rompió el esquema y se planteó como un cine documental sentido y bien planteado, desde la selección de sus talentos (muchos previamente conocidos) y otros – los mejores— siendo una total novedad informativa, muchachos y muchachos que exponen su esfuerzo contra valladares académicos, sociales, raciales. El trabajo vale por sí mismo. La elevación de la calidad fílmica del proyecto está determinada por la concepción de los productores y la selección tanto de Rodríguez, como director la habilidad del guionista Junior Rosario. En momentos, el documental invita a las lágrimas a recorrer en silencio los rostros. Hay testimonios que estremecen.

 

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