Sumergiendo Project Natick en las cosas de islas escocesas (Fuente Externa)

REDMOND, WASHINGTON. Microsoft, una de las empresas más veteranas en el mundo de la cibernética, fundada el 4 de abril de 1975 en Nuevo México, ha realizado dos acciones de suma importancia en una sola semana relacionadas con los datos.

Microsoft ha ido de la nube al fondo de los mares en un solo objetivo: asegurar los datos.

La empresa acaba de comprar GitHub, que cuenta con más de 28 millones de usuarios, y esta pasará a formar parte de su negocio de Inteligencia en la Nube.

Por una parte Microsoft llegó a un acuerdo para adquirir GitHub, plataforma de desarrollo colaborativo de software, por 7.500 millones de dólares (6.406 millones de euros) en acciones, según ha anunciado y espera cerrar la compra a finales de año.

Tras el cierre de la transacción, GitHub, que cuenta con más de 28 millones de usuarios, pasará a presentar sus cuentas como parte del negocio de Inteligencia en la Nube, indicó Microsoft.

A modo experimental todavía, es verdad, pero Microsoft acaba de realizar una proeza que puede ser el punto de partida para tener centros de datos más eficientes energéticamente ahora que la escalada de los datos de la nube es imparable. Y es que una gran parte del consumo de datos de los grandes centros se dedica, especialmente, a refrigerar los sistemas con los que podemos acceder, por ejemplo, a nuestros datos en la nube.

Por otra parte, Microsoft sigue experimentando modos de cómo asegurar los datos. Antes lo hizo por 105 días en las costas de California, ahora acaba de sumergir un centro de datos en las costas de las islas escocesas.

Este hito forma parte de la iniciativa Project Natick, que busca mejorar la eficiencia de los centros de datos más allá del uso de energías renovables en los mismos. En este sentido, el primer centro de datos se ha colocado cerca de las islas del norte en Escocia, y conforma el siguiente paso de Microsoft que, ya en 2015, colocó una fracción de uno de sus data centers bajo el mar en California.

Con la primera prueba se quería comprobar si era posible operar un centro de datos submarino; esta segunda prueba pretende arrojar luz sobre si es posible su completa operatividad desde el punto de vista logístico, ambiental y económico.

La empresa ha sumergido con éxito una instalación submarina de 12 metros, similar a un contenedor de carga que contiene 12 bastidores y 864 servidores. A partir de ahora, Microsoft supervisará el centro de datos submarino durante el próximo año para ver si sobrevive bajo el agua.

Si todo va bien, la compañía espera implementar este tipo de centros de datos portátiles similares en las costas de las principales ciudades, distribuyendo así de una forma más eficiente los datos que guarda.

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