Luis Fonsi en Altos de Chavón, el sábado 9 de junio (Foto servida)

SD. Era la crónica de un fracaso anunciado. Porque ¡¿que otro artista no llene Chavón es perdonable, pero Luis Fonsi, el dueño de la canción más pegada de la historia, traducida a casi todos los idiomas?! ¡Imposible! Y muchos sabíamos que podía suceder porque hubo poca publicidad. El concierto no andaba de boca en boca, no había ambiente.

Y esa es la comidilla de este domingo.

Que Luis Fonsi, en medio de su momento más importante, no llene el sitio más importante de República Dominicana -que el 20 de agosto próximo cumple 36 años de fundado con el memorable Concierto para Las Américas de Frank Sinatra- perdón, pero trasciende como una raya en el lomo del tigre. Lo que se conoce como un autentico fiasco. Porque no más recuerden en el 2015, cuando vino al Teatro Nacional, que para nada estaba lo pegado que está ahora, y tuvieron que hacer otra fecha.

Creo que los organizadores del evento se confiaron en demasía. Le endilgaron a las espaldas del éxito de Despacito la posibilidad de no invertir en publicidad y ahí tienen.

Altos de Chavón es para República Dominicana, lo que para México es el Auditorio Nacional; o para Chile, la Quinta Vergara; o para Francia el Olimpia de París. Sencillamente un símbolo. Y si ese símbolo no se llena, es un fracaso. Sépanlo. Pues esto debe contarse como un fracaso para Luis Fonsi y los productores del concierto celebrado el sábado, no importa que bajo agua. Otras veces igual con agua, Chavón se ha llenado, incluso con artistas de menor impacto mundial que Luis Fonsi.

En la confianza está el peligro. Aunque sean Los Beatles redivivos, para llenar Altos de Chavón, hay que hacer gran promoción durante meses. Invertir en promoción y publicidad. Y no se resuelve con andar regalando boletas o haciendo rifas. Hubo un mar. de boletas regaladas y ni así se llenó.

Se ha puesto de moda que los artistas no hacen encuentros con la prensa, ni dan entrevistas, ni tienen ese contacto tan necesario con sus seguidores. ¡Pronto serán vistos solamente en hologramas, ni siquiera cantarán en vivo!

Tal vez el error haya estado en la selección de la fecha para Altos de Chavón. Y el hecho de que solo fue mercadeado, lo poco que fue mercadeado, con Despacito y Echame a mi la culpa. Teniendo un repertorio tan extenso de  baladas. Luego, la imagen del cartel no vendía. Y como si fuera poco, pensaron que solo con unas cuantas vallas bastaba.

Ojalá que la lección sirva de algo. Porque un fracaso del artista se supone que más pegado de estos tiempos, con el hit más famoso de la historia y sus 5.216.917.094 visualizaciones en Youtube, hasta el momento de escribir esta nota, es un fracaso de la industria del entretenimiento. Y a nadie le puede caer bien.

Sus organizadores pueden pensar que exagero, pero no es así. Reflexionen sobre los errores cometidos. Y verán cuánta razón tengo. ¡Éxitos para la próxima! Que en esta la macaron.

 

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Alfonso Quiñones (Cuba, 1959). Periodista, poeta, culturólogo, productor de cine y del programa de TV Confabulaciones