
Para comprender lo que sucede hoy hay que remitirse al pasado. Las cifras ciertas aún no existen, se ha tomado la cifra simbólica de seis millones de muertos en torno a la comunidad judía, sin embargo, se estima que, en total, murieron un mínimo de 11 (once) millones de personas y, de ellas, un millón o más habrían sido niños. La cuestión era reducir hasta hacer desaparecer a los judíos de la faz de la Tierra.
De los judíos residentes en Europa antes del Holocausto, dos tercios fueron asesinados, según Fitzgerald en la pag. 4 de “Tierras de sangre. Europa entre Hitler y Stalin, (Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, Barcelona, 2011).
En el Monte del Recuerdo de Jerusalén se encuentra Yad Vashem, una instalación futurista que contiene al Centro Mundial de la Conmemoración de la Shoá, establecido en 1953 por la Knesset (Parlamento israelí), que se extiende a lo largo de 18 hectáreas y está compuesto de museos, varios centros de investigación y educación, así como de monumentos y sitios conmemorativos. Entre ellos se encuentran el complejo del Museo, la Sala del Recuerdo, el Valle de las Comunidades y el Monumento a los Niños.

Entre las instalaciones más importantes del Museo se encuentra el Archivo que recolecta y copia documentos relacionados con el Holocausto que se encuentran en diversos archivos de Europa y el resto del mundo. De hecho, cuando desapareció la Unión Soviética y el campo socialista, se enriqueció notablemente al acceder al documentación de archivos de Europa Oriental a fines de los años 1980.
Se trata de un archivo que registra la existencia y muerte de todos aquellos que sufrieron el Holocausto en tiempo de los nazis.
¿Alguien conoce de algún cementerio del exterminio? ¿Lápidas? A falta de esto, los millones de víctimas del Holocausto tienen al final del Museo la Sala de los Nombres, un monumento que el pueblo judío dedica a cada uno de los judíos asesinados en el Holocausto. Aquí son preservados para las generaciones venideras, al menos sus nombres, algunos de sus datos, algunos de los testimonios de los que lograron sobrevivir a la barbarie. Dentro de poco, cuando fallezca el último de los niños o adolescentes que pasaron por los campos de concentración, se habrá cerrado la ventana de información que quedaba para poder ofrecer memoria a quienes ya más nunca tendrán la oportunidad de ser conocidos como judíos muertos en el Holocausto.
Así que recorrer el Museo es adentrarse poco a poco en la angustia de quienes iban camino a lo desconocido, que aún, cuando descendían de los trenes y eran separados a los pies de los vagones, sin saber que no se volverían a ver más, se separaban de sus hijos y sus mayores pensando que se salvarían… Y era al contrario, los primeros que se iban de este mundo eran los ancianos y los niños, solo porque costaba más tenerlos vivos, y no eran productivos.
La maquinaria del Holocausto contó con 42 500 instalaciones por toda Europa para confinar y asesinar a sus víctimas y contó con la participación directa de entre 100 000 y 500 000 personas para su planificación y ejecución, según establece Pamela Radclif en su “Interpreting the 20th Century: The Struggle Over Democracy”.

La Solución Final
La “Solución Final” era el genocidio de los judíos. Para ello los nazis abrieron campos de exterminio en Polonia. Chelmno, el primero, en 1941, donde los judíos eran asesinados con gas en camiones. En 1942, los nazis abrieron Belzec, Sobibor, y Treblinka para asesinar sistemáticamente a los judíos de la Polonia ocupada.
Los nazis construyeron cámaras de gas para aumentar la eficiencia del proceso. En Auschwitz, el campo de exterminio de Birkenau tenía cuatro cámaras de gas. Al culminar las deportaciones, hasta ocho mil judíos eran gaseados diariamente.
La museografía muestra fotos, objetos y elementos reales del ghetto de Varsovia, de Aushcwitz y de otros sitios, sobre las familias llevadas a la fuerza, a quienes extraían las piezas dentales de oro y cuyos huesos eran convertidos en peines o peinetas y la grasa corporal en jabones, entre otras atrocidades.
Bajo la dirección de las SS, los alemanes mataron más de tres millones de judíos solo en los campos de exterminio de la Polonia ocupada.
Entre los métodos utilizados estuvieron la asfixia por gas venenoso (Zyklon B), los disparos, el ahorcamiento, los trabajos forzados, el hambre, los experimentos pseudocientíficos, la tortura médica y las golpizas. Claro, no faltaban las violaciones sexuales.

El kibutz Nahal Oz
Algunos de esos mismos métodos fueron utilizados por los terroristas de Hamás cuando penetraron en el kitbuz y en el festival Tribe of Nova, en una operación masiva, coordinada y ultrarrápida.
Se trata del mayor atentado de la historia contra el estado de Israel donde Hizbolá y el régimen iraní fueron copartícipes y quizá se llevó a cabo porque Hamás se había convertido en un actor con capacidades suficientes para quebrar la estabilidad que los Acuerdos de Abraham habían dado al área.
El islamismo es radical en su interpretación de la palabra de Dios y de la historia de Oriente y de Occidente. Lo que se propone como solución definitiva es el regreso a las raíces del Islam: abominar de Occidente y odiar a Israel. ¿Qué ocurre al unísono en Europa? El islamismo radical deforma los conceptos de apostasía y de yihad y los utiliza como coartada para extenderse por el mundo. A ese islamismo también se le ha llamado “islamofascismo” (Pollitt, 2006), y a este espectro pertenecen organizaciones como Al Qaeda, los talibanes, Estado Islámico, Hermanos Musulmanes, Hamás y Hezbolá. “Israel existirá y continuará existiendo hasta que el Islam lo destruya, tal como ha borrado a otros antes” reza la Carta fundacional de Hamás, que data de 1988.
El pogromo del 7 de octubre
La “Operación Tormenta Al Aqsa”, tuvo una buena estrategia, fue concebida en absoluto secreto, se ejecutó de manera taimada, efectiva como un rayo de gran magnitud, por aire, mar y tierra y tras atacar el sitio del festival Tribe of Nova y el kibutz Nahal Oz, mientras lanzaba unos 5 mil cohetes al sur y el centro de Israel (Tel Aviv y Jerusalén), lo que obligó a la recién despierta población a refugiarse en las habitaciones de pánico. Sin embargo, lo esencial fue la penetración de entre 2,000 y 5,000 terroristas de Hamás para iniciar el pogromo. De ese modo en las primeras 24 horas asesinaron unas 1,500 personas de diferentes nacionalidades y secuestraron a Gaza a entre 250 y 300 personas.
El 7 de octubre del 2023 el mejor sistema de inteligencia del mundo, el Mossad de Israel, fue sorprendido, a pesar de que habían recibido algunas señales de que se preparaba algo grande desde hacía un año. Fallas que algún día serán analizadas y se sacarán conclusiones.
Según Pedro Rivas Nieto y Pablo Rey-García , en el lúcido ensayo “El ataque del 7 de octubre de 2023: ¿Hamás como grupo terrorista o como factor de desestabilización regional?”, plantean que se asaltó por sorpresa la frontera que estaba mal defendida por las fuerzas armadas israelíes. Hay que saber que muchos miembros del kibutz tenían amigos del otro lado y con ellos colaboraban, por ejemplo, cuando alguien estaba enfermo, o necesitaba de un buen dentista.
Ese amanecer reinó el caos, y secuestraron a jóvenes del festival y a miembros del kitbuz, con quienes se replegaron a Gaza, para poder negociar en condiciones de superioridad.
Los terroristas transmitieron en directo su alocada violencia con intención de mostrar su brutalidad. Transmitieron así mismo los graves actos de violencia sexual contra mujeres contra las cuales cometieron actos de lesa humanidad como los nazis contra los judíos en Aushcwitz por ejemplo. Esto significaba un claro salto de la estrategia del terror hacia el horror.
Rivas Nieto y Rey-García exponen que en un pogromo la crueldad ni se oculta, ni se enmascara, porque su fin es exhibirla, así que la escenografía de las 24 horas consistió en asesinar a sangre fría, quemar a familias enteras, mutilar a niños y violar a mujeres de forma miserable. “De una masa analfabetizada y mísera –escribió Albiac (2024)– es fácil construir una jauría: basta con adoctrinarla […] Es lo que el islamismo ha inculcado en Gaza […] No hay salvajada antijudía que sus clérigos no hayan proclamado virtud sagrada”.
En el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel una joven experta en cuestiones de género ofreció una conferencia sobre la violencia sexual. Allí mostró evidencias gráficas tomadas de los videos de los propios miembros de Hamás, en los cuales mostraban violaciones a jóvenes con las manos amarradas que después eran quemadas vivas. Así mismo, las de mujeres embarazadas cuyos prominentes vientres fueron abiertos con puñales de forma atroz, y como si fuera poco la introducción de puñales en los órganos sexuales y sus rajaduras hacia arriba. ¿Cómo se pueden calificar esos actos?

La otra cara de la moneda
Según dice Roni Kaplan, vocero de la Defensa de Israel, “hay que revertir la narrativa. Es cierto que hemos perdido el terreno en ese aspecto”.
Tras los mortíferos de Hamás del 7 de octubre de 2023 en los que se estima que perdieron la vida 1.139 personas, en su mayoría civiles, y más de 200 fueron tomadas como rehenes, el ejército israelí lanzó una devastadora ofensiva contra la población palestina de Gaza, que ahora es más ardua.
Hasta el 11 de febrero de 2025, la ofensiva había matado al menos a 48.219 personas y herido a 111.665, según datos del Ministerio de Salud de Gaza, organismo de Hamás. Asimismo miles de personas más se hallaban en paradero desconocido, presumiblemente muertas bajo los escombros.
Según estimaciones del Grupo de Protección de Naciones Unidas, las hostilidades, el desplazamiento y los artefactos explosivos, han causado una discapacidad permanente al 20% de la población gazatí.
La población palestina, especialmente la que vive en la Franja de Gaza, sigue haciendo frente a un derramamiento de sangre y un sufrimiento sin precedentes en un enfrentamiento cruzado entre Hamás y las fuerzas israelíes. El impacto que esta ofensiva sigue teniendo en la población palestina es indescriptible; los ataques israelíes han eliminado a familias enteras y han reducido ciudades y barrios a escombros. Entre toda la población, la más afectada ha sido la infantil. Lo mismo ha pasado del lado israelí. Niños asesinados en cautiverio por Hamás, ahorcados y después desnucados. Mujeres encintas a las que les abrieron la barriga con puñales.
Nahal Oz
El último día en Tel Aviv, una visita al kibutz Nahal Oz dio la posibilidad de observar a Gaza a solo 800 metros. Mientras Kaplan explicaba cómo ocurrió todo el día 7 de octubre, cómo penetraron los de Hamás y los 5 mil cohetes lanzados al territorio israelí, comenzaron a zonar una, dos, tres, cuatro, cinco, seis detonaciones.
Fue muy conmovedor estar allí. De lado y lado hay juguetes sin dueños. De lado y lado hay fotos quemadas, juguetes rotos, libros chamuscados, salpicaduras de sangre en los adornos, en las cazuelas, todo como si hubiese sido removido por las paletas de una gran licuadora. ¿La antesala del infierno? ¿O el infierno mismo? Gatos errantes. Cascos y chalecos antibalas.
Uno piensa en sus propios nietos. Y te conmueves, y lloras tú también, como lloras cuando penetras en el Monumento a los Niños, en Yad Vashem o escuchas las detonaciones en Gaza.

Alfonso Quiñones (Cuba, 1959). Periodista, poeta, culturólogo, productor de cine y del programa de TV Confabulaciones. Productor y co-guionista del filme Dossier de ausencias (2020), productor, co-guionista y co-director de El Rey del Merengue (en producción, 2020).







