
Había nacido en La Habana el 4 de agosto de 1852 y fue bautizado con el largo nombre de Claudio José Domingo Brindis de Salas y Garrido. Hijo de un violinista de la orquesta «La Concha de Oro» que fue más o menos conocida en la primera mitad del siglo XIX.
Según la «compañera» Wikipedia, estudió violín con su padre y a los 10 años ya daba un concierto en el liceo de La Habana. En 1863 se presentó por vez primera ante el público habanero en el Liceo de La Habana con José Van der Gutch como pianista acompañante, función en la que también actuó Ignacio Cervantes. En 1870, a los 18 años, ganó una beca para estudiar en París en donde obtuvo el primer premio en el conservatorio donde estudiaba.
Actuó en las más grandes salas de conciertos del mundo, París, Berlín, Londres, Madrid, Milán, Florencia, San Petersburgo, Viena, Caracas, Buenos Aires. En Prusia fue condecorado con la orden de la Cruz del Águila Negra y en Francia con la Legión de Honor. El kaiser Guillermo II lo nombró Barón de Salas. En Alemania se casó y obtuvo la nacionalidad.
Después de mucho tiempo viviendo fuera de su tierra natal, comenzó a sufrir ataques de depresión y nostalgia que lo llevaron a abandonarlo todo.
Falleció de tuberculosis el 1 de junio de 1911 en Buenos Aires, Argentina, viviendo como un sin casa. Años atrás, gracias a su inmenso éxito, le habían regalado un Stradivarius.
Pobre y olvidado, fue enterrado en una fosa común. En 1917 el diario argentino La Razón realizó una colecta pública, para darle sepultura digna. En 1930, durante el gobierno del General Gerardo Machado, a la sazón presidente de la República de Cuba, sus restos fueron trasladados a La Habana donde fueron colocados en el panteón de la solidaridad de la música cubana en la Necrópolis de Colón de La Habana. Sus restos se encuentran en una urna de bronce en la iglesia de San Francisco de Paula, en el litoral de la bahía habanera, frente al puerto.
Cuentan (ya es leyenda) que estaba Brindis, en sus días finales, sentado en un café. Debió ser en Buenos Aires y un empleado enviado por el dueño, le pidió que se marchara, porque aquel establecimiento era para caballeros.
Habían pasado sus tiempos de gloria. Cansado, hambriento, mal vestido, quien sabe cuánto necesitaba sentarse y descansar en aquel lugar.
El gran violinista, Barón de Salas y Caballero de la Legión de Honor de Francia, se puso de pie para partir, apoyado en su bastón y dijo estas palabras que son la anécdota: «Dígale al dueño del establecimiento que probablemente yo sea el único caballero que haya entrado aquí».

Alfonso Quiñones (Cuba, 1959). Periodista, poeta, culturólogo, productor de cine y del programa de TV Confabulaciones. Productor y co-guionista del filme Dossier de ausencias (2020), productor, co-guionista y co-director de El Rey del Merengue (en producción, 2020).






