Jurassic World, El Reino Caido es una apuesta de verano para grandes masas de cinéfilos que se contentan con efectos especiales y buen mercadeo. (Fuente Externa)

SD. Hay que establecerlo sin dudas alguna, El reino caído de Jurassic World es técnicamente impecable en fotografía, edición y efectos. Pero algo se ha caído es este reino. Y de mala manera.

A los ojos del ingenuo admirador de esta saga, El reino caído de Jurassic World puede ser un excelente pasatiempo del verano cinematográfico, pero en el gusto de quienes aman y respetan el tema creado en 1993, por Steven Spielberg y producida por Kathleen Kennedy y Gerald R. Molen, algo ha pasado que impide ese disfrute.

La calidad de esta producción queda por debajo de la entrega anterior de hace tres años, un tren incesante, una montaña rusa, tan bien estructurada en secuencias de acción, con suspenso y tensión.
Ahora es recurrente el recurso hiper-abusado, el lugar común y las zonas grises destinadas al regodeo de la ingenuidad para quienes no vibran al tono del espíritu Jurassic.

El derecho a la fantasía del cine, inherente a la condición humana moderna, no ofrece carta abierta para poner en pantalla tan solo efectos especiales, buena fotografía y una edición trepidante.

Si es para pasar el rato con los cantidad record de dinosauros y sus nuevos personajes humanos, a son de palomitas y gaseosas, estará bien, pero después de una primera mitad todo se ralentiza y la fatiga toma lugar.

Hay excelentes y fugaces momentos de cine inspirado, incapaces de equilibrar la tendencia a la estupidez, que se complica con una trama forzada, los personajes fatigados, los clichés como verdolaga y algunas bestias execrables.

El rictus mágico del mundo jurásico, sobre todo en la segunda mitad, se sacrifica en nombre de un uso exagerado de los efectos especiales, que desprecian el valor de la inteligencia de primer propósito.

Ninguna otra película anterior había reunido a tantas especies diferentes en pantalla y, sobre todo, nunca habían compartido planos tan distintos: terrestres, acuáticos, escenas de lucha… pero ninguna otra nos había insatisfecho tanto. Algo de su gracia interior, se ha caído.
Para diversión y buen rato en familia, perfecta. Pero no espere más.

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José Rafael Sosa periodista dominicano, editor, gestor cultural y escritor de literatura de soporte existencial y emocional a la gente , origami y comunicación masiva.