SD. Un joven de 16 años, hijo de un escritor soviético, escribió una cuarteta humorística burlándose de un amigo del aula, en un mural de su escuela. A alguien le pareció que esa cuarteta en realidad se refería a Stalin. El muchacho fue apresado y condenado a trabajos forzados en la Siberia junto a su padre, a manera de escarmiento. A los pocos meses el joven murió de pulmonía. Su padre estuvo en ese campo de concentración unos años más, hast que pidió que revisaran su caso y le permitieron salir de la Siberia y regresar solo hasta San Petersburgo. Una segunda revisión más tarde, le permitió regresar a su Moscú natal. Para que el escarnio fuese total, le permitieron trabajar, como guarda de la Unión de Escritores Soviéticos. Se llamaba Andrei Platonov, y estaba considerado el mejor escritor soviético para muchos intelectuales del Occidente, entre ellos para Ernest Hemingway, quien se inspiró en sus narraciones de El tercer hijo y El río Potudán, para escribir El viejo y el mar. Platonov murió como guarda, abriéndole la puerta a los escritores de menos talento que él.

Estatua de Andrei Platonov en Voronezh (Fuente Externa)

El stalinismo y el maccartismo se dan la mano por ser extremos.

Ahora mismo asistimos a una especie de maccartismo feminista, donde algunas de estas supuestas mujeres progresistas parece como si apostaran a ver quién hace la acusación más esperpéntica sobre supuestos abusos sexuales. Léase, por cualquier quítameestapajadelojo, se le arma un expediente a quien le caiga mal, para enviarlo como el joven de 16 años o como su padre escritor, a la imaginaria Siberia que han creado adonde fusilan la moral de los acusados.

No me refiero a los casos, por supuesto, de violación sexual o a los que en su actitud machista le han tronchado carreras a mujeres de mayor talento que ellos, solo porque los han rechazado y no se han acostado con ellos.

Hay un festín de acusaciones ridículas o falsas, que sin embargo caen con la fuerza weinsteiniana de un depredador sexual.

Por ejemplo la acusación de par de escritoras desconocidas internacionalmente, locas por hacerse de un nombre, que han desmoralizado a Junot Díaz y le han afectado no solo en los personal, sino económicamente, son parte de este carnaval de falsas acusaciones o acusaciones ridículas. No es de esta liberación de la mujer que hablamos. No es de esta lucha por la igualdad de la mujer y el hombre que hablamos.

Quien escribe está medularmente contra el machismo y contra la violencia sexual y de género. Quienes me conocen bien, lo saben. Es más, desde que asistí al parto de mi hijo menor, me di cuenta que el género fuerte es el de las mujeres. Ellas son las que mueven el planeta, con su energía maravillosa.

Weinstein camino al juicio (Captura de pantalla)

Según veo las cosas, no es lo mismo un violador como Harvey Weistein, un verdadero depredador sexual, que lo que exponen las escritoras sobre Junot Díaz, que un día le robó un beso o que le dijo alguna palabra fuera de lugar. ¿Quién no le ha robado un beso a una mujer? ¿Y a quién una mujer no le ha dado una bofetada por robarle un beso? Incluso, ¿acaso no hay mujeres que después de darle una bofetada a un hombre que le ha robado un beso, le han ido arriba y lo ha besado apasionadamente?

Otro caso que busca bocina: Kesha ha acusado falsamente al productor Dr. Luke de violación y también de él haber violado a Ketty Perry. La demanda y contra demandas están en los tribunales, y parece que Kecha va a salir mal parada.

El más reciente capítulo de la serie de Netflix Matemos a Junot, es el protagonizado por una aspirante a representante estatal dominicana en la legislatura de Massachusetts, quien le ha rechazado un donativo de $7.500 dólares, por las acusaciones de supuesto acoso y agresiones sexuales que pesan sobre el ganador del Premio Pulitzer.

Una tal Carmen Machado, autora de un libro titulado De su cuerpo y otra partes, ha calificado a Junot de “misógino ampliamente alabado y amado”.

“Sus libros son regresivos y sexistas. Él ha tratado a las mujeres horriblemente de todas las formas posibles”, a la vez que advirtió que las denuncias a través de #Me Too contra Díaz, “recién están comenzando”.

Por otra parte otra escritora llamada Zinzi Clemmons, autora de la novela “What We Lose” le acusó de besarla a la fuerza. El oportunismo de hacerlo en una feria del libro en Australia, de la cual tuvo que salir huyendo y tal vez disfrazado de monje benedictino o astronauta, ¡vaya Dios a saber!, fue sencillamente patético. Al menos esa es mi opinión.

Esto es francamente maccartismo. Ahí no hay acusación de violación. Creo que las cosas se han ido ridículamente de una sola banda. Hay quienes han pedido que le retiren el Premio Pulitzer.

Hoy día, ya, acudir a la antiquísima tradición (machista, pero no leninista) de un piropo, puede llevarte a ser mandado a esa Siberia sentimental de algunas feministas que, en buena lid, no saben qué hacer con la igualdad de géneros y lo que hacen es aplastar al sexo opuesto. Como los machistas recalcitrantes. Ni más ni menos.

Apoyo decididamente las denuncias de violaciones sexuales, pero no este circazo de mal gusto que es el maccartismo feminista, hermano mellizo del machismo leninista.

En el pasado Festival de Cannes un grupo de mujeres, en representación de los miles que participan en el evento, alzaron su voz reivindicando una serie de demandas, que pasan por salarios iguales a los de los hombres por hacer lo mismo en el cine.

Un grupo de mujeres en representación de todas las que participaron en el Festival de Cannes (Fuente Externa)

El pasado 30 de mayo último la banda Maroon 5, lanzó el tema titulado Girls like you, que se ha convertido en una1 celebración a la mujer. Acompañado de la rapera Cardie B, el video busca aportar al movimiento #MeToo.

En el clip participan 26 mujeres del mundo del entretenimiento. Entre las que lo protagonizan están la presentadora Ellen DeGeneres, la cantante pop Camila Cabello, la actriz Millie Bobby Brown (‘Strangers Things’), Gal Gadot (‘Wonder Woman’), la futbolista Alex Morgan, la cantante Jennifer Lopez y la gimnasta olímpica Aly Raisman, que consiguió hacer historia en noviembre del 2017, por atreverse a denunciar al equipo médico olímpico estadounidense por abusos sexuales.

El video, en el que participan actrices, modelos, cantantes, futbolistas, youtubers y empresarias, logró causar empatía con los usuarios y así ha alcanzado 49 millones de visualizaciones en YouTube hasta las 18pm del 6 de junio del 2018. Adam Levine canta a todas las mujeres con las que baila en el video, diciendo en repetidas ocasiones ‘necesito una chica como tú’.

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Alfonso Quiñones (Cuba, 1959). Periodista, poeta, culturólogo, productor de cine y del programa de TV Confabulaciones