La censura parece formar parte del ADN del machismo (Fuente Externa)

SD. La censura es un fenómeno relacionado con el poder. Sea económico, eclesiástico, militar, político, gubernamental, informativo… Quien manda, censura.

También existe la autocensura, que es el Síndrome de Estocolmo de quienes hemos sufrido la censura.

La censura ha existido desde tiempos inmemoriales, y se ha ido haciendo mayor y a la vez más repulsiva, a medida que la humanidad ha ido evolucionando. O involucionando, que es a veces lo que parece.

En República Dominicana

Aquí mismo, no hace muchos meses, el Ministerio de Cultura censuró el gagá, como manifestación folklórica sin que conste por escrito, y le excluyó de los desfiles carnavalescos, de lo cual se hizo eco con entusiasmo revolucionario la Alcaldía de San Pedro de Macorís, donde prohibieron la celebración de Gagá en comunidades, lo que constituye una violación a la libertad de credo, expresión y circulación protegida por la Constitución, así como a su artículo 64 sobre derechos culturales.

En el 2009 el periodista Jaime Hungría escribió una carta a la editorial Alfaguara preguntándole por qué razón en República Dominicana no se vendió la novela Memorias de una dama, de Santiago Rocangliolo, basado en la vida de una dama dominicana. Todavía está esperando la respuesta.

En agosto del 2014, la Comisión de Espectáculos Públicos prohibió la presentación de la artista Miley Cyrus, en grosera violación a la Constitución de la República, que establece en su artículo 49 la prohibición de la censura previa, mientras el artículo 45 garantiza la libertad de conciencia, por lo que ninguna autoridad puede prohibir esos derechos por el temor o sospecha de que se violaría el orden público o se incurriría en irrespeto a las buenas costumbres, como dijeron entonces.

Por estos días, esa misma comisión ha prohibido a destiempo varios temas de música urbana. Lo han hecho mal y tarde. Si se va a prohibir algo, debe ser antes de que llegue a difundirse por los medios, sea televisión, radio y redes sociales.

“El alto contenido sexual, obsceno, la incitación a la muerte, suicidio y uso de sustancias prohibidas están siendo utilizadas de manera desconsiderada”, comentó hace pocos días el presidente de la Comisión de Espectáculos Públicos, J. M. Hidalgo.

Sin embargo, la libertad de expresión es algo de lo cual puede blasonar República Dominicana. Los de mayor edad, pueden recordar como en la Era de Trujillo las prácticas normales en el periodismo desde 1930 a 1961 fueron la censura, la manipulación, la revisión exhaustiva de los textos, la distorsión de la verdad, la propaganda a favor del régimen y la exageración de temas que la dictadura quería resaltar. Varios periodistas fueron asesinados, entre ellos Teófilo Guerrero del Rosario, Tulio Cestero Burgos, Ramón Marrero Aristy, Nelson Peguero, Orlando Martínez y Narciso González (Narcizaso).

¿Cómo fue en la antigüedad?

La Inquisición medieval fundada en 1184 en el sur de Francia, con el fin de combatir la herejía de los cátaros o albigenses, reaparece 70 años después en el reino de Aragón, como primera Inquisición estatal; ya en la Edad Moderna, al unirse Aragón con Castilla, se extendió a ésta con el nombre de Inquisición española (1478-1821) bajo control directo de la monarquía española, extendiéndose luego a los territorios colonizados en lo que se denominaría América, la Inquisición portuguesa (1536-1821) y la Inquisición romana (1542-1965).

En la nación azteca, Tlacaélel (ca. 1398 – ca. 1480), guerrero y sacerdote, mandó a quemar los códices de los pueblos vencidos y del suyo propio (he aquí la censura y la autocensura), con el fin de tener vía libre para fundar un nuevo imperio, borrando siglos de historia y de cultura.

Además de la cruel Inquisición de la Iglesia Católica, hasta el siglo XVIII, la censura se centró en obras de aspectos teológicos para supuestamente atacar la herejía y las supersticiones.

Nicolás Copérnico se formó en la Universidad de Cracovia (Fuente Externa)

La historia de la censura es intensa y larga, en 1515 la Iglesia católica promulgó Index librorum prohibitorum, o Indice de libros prohibidos que siguió publicándose hasta la primera mitad del siglo XX donde eran incluidas las obras perniciosas para la fe cristiana, como El Lazarillo de Tormes. Entre los autores censurados: Rabelais, La Fontaine, Descartes, Montesquieu, Galileo, Copérnico, Kepler, Balzac, Víctor Hugo, Pascal, Kant, Sartre, Marx, Nietzsche, Schopenhauer y Erasmo de Rotterdam, entre muchos otros.

La última edición, que data de 1948, contenía unos cuatro mil títulos censurados por razones que iban desde la supuesta herejía hasta la deficiencia moral, sexualidad o ideas políticas.

Lo artístico y lo personal

No sé si hago bien, pero varias veces he defendido la necesidad de deslindar el hecho artístico del ser humano que está detrás de él. Por ejemplo, la poesía de Ezra Pound es una de las obras más interesantes en el mundo poético del siglo XX; sin embargo el idilio de Pound con el fascismo no fue un error de ingenuidad pueril, era sencillamente su compromiso con las ideas de extrema derecha tal y como concebía el mundo.

Ezra Pound, en Venecia 1964 (Fuente Externa)

“Mussolini y Hitler han hecho más cosas por la paz mundial que todas las democracias liberales”, escribió el poeta.

He estado de acuerdo en deslindar uno de otro. Pero eso no quita que su poesía necesite ser despojada de su carácter político para ser apreciada como un hecho poético intrínseco.

Otro caso parecido es el del filósofo Martin Heidegger, para muchos el filósofo más influyente del siglo XX, y a quien mucho le agradecen las izquierdas europeas y americanas. Sin embargo sus Cuadernos negros, publicados entre 2013 y 2016 en Alemania, e inéditos hasta entonces, revoltearon el mundo filosófico, al ser muchas veces analizados desde una óptica demasiado reduccionista.

 

Tarja donde vivió Martin Heidegger (Fuente Externa)

Su compromiso político con el nazismo, tampoco, como Ezra Pound, fue un error de ingenuidad pueril. Fue el resultado de una elección política coherente con su propio pensamiento. Su aversión al judio fue compartido también por Kant, Hegel, Schopenhauer y hasta Nietzsche. Esto no le quita la impronta de su pensamiento filosófico en el devenir del siglo XX, con obras mucho más avanzadas que esas que han provocado la polémica.

La obra sinfónica de Wagner es de las más excelsas de la historia de la música universal, sin embargo era la música que le gustaba a Adolf Hitler, y el propio Richard Wagner era antisemita, como lo escribió en su texto Das Judenthum in der Musik (El judaísmo en la música), que data de 1850 y cuya segunda versión casi 20 años después es peor aún. Sus tesis fueron acogidas por el Führer, que convirtió su música en dogma operístico del Tercer Reich y proscribió a Mendelssohn, de origen judío y criticado como “débil” por Wagner.

Justo por no deslindar una cosa de la otra, y por designio del odio ideológico, el pueblo cubano se privó de conocer por generaciones la impronta de Celia Cruz y de Olguita Guillot, por solo poner dos ejemplos. Y más esencialmente cubanos que ellas no han sido Silvio Rodríguez ni Pablo Milanés, otros dos consuetudinariamente odiados del otro lado del charco que separa a La Habana de Miami.

Heberto Padilla, pepe Triana y Manuel Díaz Martínez, todos jóvenes (Colección privada de Manuel Díaz Martínez)

 

En el caso de Cuba, valgan dos ejemplos concretos donde ha jugado un rol execrable la censura stalinista: uno fue el caso del poeta Heberto Padilla, quien fuera acusado de ser agente de la CIA, tras recibir un importante premio por su poemario Fuera de juego. El apresamiento del poeta significó la ruptura de importantes intelectuales del mundo con la Revolución Cubana. También sufrieron censura y alienación un poeta como José Lezama Lima, Virgilio Piñera, Eliseo Diego y otros que se habían nucleado alrededor de la revista Orígenes, considerados por la oficialidad cubana de los años 60, 70 como un grupo pequeño burgués, que era como ver el diablo para los ideólogos que manipulaban los hilos del poder en el Partido y cerca de Fidel Castro.

Rafael Alcides, Raul Rivero y Manuel Díaz Martínez, en España (Colección privada de Manuel Díaz Martínez)

Censura han sufrido los poetas Raúl Rivero, condenado a 20 años de prisión por crear una agencia de información independiente y publicar en periódicos extranjeros. Su poesía ha sido silenciada, así como la de Rafael Alcides Pérez, recientemente fallecido en el instilo, sin publicar nada en mas de dos décadas en editoriales cubanas. Del mismo modo censurado Manuel Díaz Martínez quien desde hace años reside en España, la obra del dramaturgo Pepe Triana, la obra de Severo Sarduy, quien vivió y falleció en Francia, la de los escritores Antonio Benitez Rojo, José Lorenzo Fuentes, Gastón Baquero, Justo Rodríguez Santos, Reinaldo Arenas, entre muchos otros.

Fotograma del documental Nadie, de Miguel Coyula (Fuente Externa)

En los últimos años, después que en los 90 se recuperaran espacios de libertad de expresión sobre todo en cuanto a las artes, se ha regresado a la censura más ácida, sobre todo con numerosas películas de indiscutible valor estético, porque el mensaje no le ha acomodado a alguien. El ejemplo más reciente parece haber sido el de Quiero hacer una película, del joven director Yimit Ramírez. El listado es largo, según el récord publicado en una Carta abierta del crítico Dean Luis Reyes, quien incluye además los filmes Molina´s Ferozz (Jorge Molina, 2010); Memorias del desarrollo (Miguel Coyula, 2010); La vaca de mármol (Enrique Colina, 2013); Jirafas (Enrique Álvarez, 2014); Espejuelos oscuros (Jessica Rodríguez, 2015); Caballos (Fabián Suárez, 2015); El tren de la línea norte (Marcelo Martín, 2015); La obra del siglo (Carlos Machado, 2015); La singular historia de Juan sin Nada (Ricardo Figueredo, 2016); Sharing Stella (Enrique Álvarez, 2016); Santa y Andrés (Carlos Lechuga, 2016); El tío Alberto (Marcel Beltrán, 2016); Severo secreto (Oneyda González, Gustavo Pérez, 2016); El Proyecto (Alejandro Alonso, 2017); Pablo Milanés (Juan Pin Vilar, 2017); Nadie (Miguel Coyula, 2017) y Sergio y Sergei (Ernesto Daranas, 2017).

El caso entre los cubanos de Miami y La Habana es de una relación odio-odio mutuo que incluso se refleja en cada post ante noticias de lado y lado en publicaciones digitales libres sobre temas cubanos.

Que Nicolás Guillén, el Indio Naborí, Raúl Ferrer, Manuel Navarro Luna y otros no deben ser censurados porque hayan sido comunistas. Igual que nunca debieron ser censurados en su tierra natal Guillermo Alvarez Guedes, Celia Cruz, Olga Guillot, Willy Chirino, Luis Cruz Azaceta, Iván Acosta, Oscar Hijuelos, Leopoldo Fernández (Trespatines), La Sonora Matancera, Cundo Bermúdez, Jesús Díaz, Rolando Díaz y otros cientos que se fueron al exilio.

La censura stalinista

Desde 1917 que triunfó la Revolución de Octubre hasta 1991, el pueblo soviético fue uno de los mayores censores de la historia. De hecho una de los primeras medidas fue el Decreto sobre la prensa, que prohibía publicar cualquier artículo “burgués” que criticase a las autoridades bolcheviques.

Nikolai Gumiliov y Anna Ajmátova con Lem el bebé de ambos (Fuente Externa)

Iosif Visarronovich Stalin ejerció la censura durante mucho más tiempo que el mismísimo Hitler, y en nombre del comunismo asesinó y fusiló a millones de personas, otros millones sufrieron represión, destierro y muerte en Siberia. Hay un ejército de escritores y artistas que fueron censurados, asesinados secretamente o abiertamente fusilados por orden de Stalin: entre ellos baste mencionar a Nikolai Gumiliov, el esposo de Anna Ajmátova, quien sufrió la censura por no comulgar con las ideas comunistas y fue fusilado sin miramientos.

Osip Mandelshtam, un poeta extraordinario, muerto en Siberia (Fuente Externa)

También del poeta y escritor Ossip Mandelshtam, muerto en el destierro de Siberia, que hizo que su esposa Nadezhda Mandelshtam se aprendiera su obra de memoria, la cual pudo muchos años después, ya en la vejez, reescribir bajo el título Contra toda esperanza. O los casos de Boris Pilniak, Isaac Babel, etc.

Monumento a Andrei Platonov, en Voronezh (Fuente Externa)

Así como fue censurada la obra narrativa que incluye gran novela Chevengur, obra cumbre de la literatura ruso soviética, del escritor Andrei Platonov, el hombre que influyó a Ernest Hemingway y que después de ser desterrado a la Siberia con su hijo menor de edad, porque este había escrito una cuarteta humorística en el mural de la escuela, que a alguien le pareció que era contra Stalin, y tras la muerte de su hijo de pulmonía, al cabo de seis años le permitieron ir regresando poco a poco, primero a Vilnius, Leningrado y cuando puedo volver a Moscú, para mayor escarnio, le pusieron de guarda (lo que en RD se llama guachimán) en la Unión de Escritores.

En la URSS fueron censuradas muchas otras obras como la más popularmente conocida El maestro y Margarita, de Mijail Bulgakov; Nosotros de Evgueni Zamiatin; Lolita, de Vladimir Nabokov; Doktor Zhivago, de Boris Pasternak; Archipiélago Gulag, de Alexánder Solzhenitsyn, eso sin contar la obra poética de Iosif Brodsky, premio Nobel de Literatura, también desterrado a la Siberia; entre decenas de otras obras algunas de las cuales se pasaban clandestinamente en ediciones conocidas como samizdat (un ejemplar mecanografiado que al caer en manos tuyas debías reproducir con otra copia a máquina), en una época en que no existían ni fotocopiadoras ni computadoras.

En 1974 fue desbaratada una exposición de arte moderno, en las afueras de Moscú, con excavadoras y potentes chorros de agua, por dos hechos que para el poder eran imposibles de sostener: exponer fuera de las galerías oficiales y fuera de los cánones del realismo socialista como herramienta de investigación del arte y como estilo creativo.

Gracias a la llegada al poder de Mijail Gorbachov, llegó el deshielo de la censura con la política de la glásnost (transparencia).

Las Pussy Riot

Luego ha seguido existiendo censura, como en todos los países. La guinda internacional de la censura rusa del siglo XXI, fue colocada en febrero de 2012, cuando cinco miembros del grupo punk rock feminista Pussy Riot irrumpieron en la Catedral del Cristo Salvador de Moscú -donde antes estaba la piscina a cielo abierto más grande de Moscú, en la cual uno podía bañarse hasta en invierno- para protestar contra el apoyo de la iglesia a Vladimir Putin durante sus elecciones. El colectivo, vestido con minifaldas y pasamontañas de colores chillones, bailó desenfrenado al grito de “¡Madre de Dios, Virgen Divina, echa a Putin!”. Bastaron 40 segundos, para ser desalojadas por la Policía y tres de las muchachas fueron condenadas a prisión por “vandalismo motivado por odio religioso”.

Las tres jóvenes del grupo de punk, ya detenidas (Fuente Externa)

Madonna, Björk, el Parlamento Alemán, y muchas personas en el mundo exigieron la libertad de las jóvenes rockeras, que fueron liberadas un año más tarde. De hecho, tras presentarse con Madonna en un espectáculo, seis de las integrantes de Pussy Riot expulsaron del grupo a Maria Alyojina y Nadezhda Tolokonnikov, por convertirse en “defensoras institucionalizadas de los derechos de los prisioneros”.

Censura y represión

En China, donde la nefasta Revolución Cultural costó la vida a una incalculable cantidad de personas, además de todo lo nefasto que trajo en cuanto a política cultural, censura etc. la represión es severa e incalculable, y ha tenido casos sonados como el del artista plástico Ai Wei Wei, quien desde el año de edad sufrió en carne propia la Revolución Cultural de Mao Tse Tung, y quien debido a su activismo social, con sus críticas al régimen chino por la falta de libertades y de derechos humanos, fue arrestado en el 2011 y pasó 81 días en cárcel sin que tan siquiera se le dictaran cargos oficialmente.

El artista visual chino Ai Wei Wei (Fuente Externa)

No hablemos ya de la censura en el resto del desaparecido campo socialista, o de la República Popular de Corea del Norte. Así como también existe en Estados Unidos, Francia, España, Alemania o Inglaterra.

No se pueden olvidar la represión y el asesinato del poeta Federico García Lorca, o la negación del poeta Miguel Hernández, caído en Majadahonda en la lucha contra el franquismo.

Víctor Jara, asesinado por militares chilenos (Fuente Externa)

Como la ideología y la censura van de la mano, en el Chile de Pinochet, asesinaron al cantor Víctor Jara. Como él perdieron la vida artistas y escritores, otros tuvieron que huir al exilio. Se ha dicho que el poeta Pablo Neruda pudo haber sido asesinado por una inyección envenenada. Eso sin contar que echaron a la hoguera libros hasta La Caperucita Roja. La cultura chilena sufrió un grave retroceso y tuvo que recomponer de los jirones del dolor y la impotencia, a través de una cultura también ideologizada basada en la teoría de la sobrevivencia.

Otros casos sonados de censura

En Estados Unidos la censura es algo común. Por ejemplo la industria cinematográfica se censura desde el año 1900.  Año tras año la Asociación Estadounidense de Bibliotecas (ALA), reivindica el derecho a leer.

La “Semana de los libros prohibidos” llama la atención sobre las restricciones que enfrentan algunos libros, pero celebra también que la mayoría logran permanecer en las estanterías de bibliotecas, tiendas y escuelas.

2015

Looking for Alaska, por John Green. ¿Razones? Lenguaje ofensivo, sexo explícito e inadecuación para grupo de edad.

Fifty Shades of Grey, por E. L. James. ¿Razones? Sexo explícito, inadecuación para grupo de edad y otros (“escritura pobre”, “preocupación porque los adolescentes quieran probarlo”).

I Am Jazz, por Jessica Herthel and Jazz Jennings. ¿Razones? Incorrecto, homosexualidad, educación sexual, punto de vista religioso e inadecuación para grupo de edad.

Beyond Magenta: Transgender Teens Speak Out, por Susan Kuklin. ¿Razones? Anti familia, lenguaje ofensivo, homosexualidad, educación sexual, punto de vista político, punto de vista religioso, inadecuación para grupo de edad y otros (“Quitar de la colección para prevenir quejas”).

The Curious Incident of the Dog in the Night-Time, por Mark Haddon. ¿Razones? Lenguaje ofensivo, punto de vista religioso, inadecuación para grupo de edad y otros (“profanidad y ateísmo”).

La Santa Biblia (Fuente Externa)

La Biblia. ¿Razones? Punto de vista religioso.

Fun Home, por Alison Bechdel. ¿Razones? Violencia y otros (“imágenes gráficas”).

Habibi, por Craig Thompson. ¿Razones? Nudismo, sexo explícito e inadecuación para grupo de edad.

Nasreen’s Secret School: A True Story from Afghanistan, por Jeanette Winter. ¿Razones? Punto de vista religioso, inadecuación para grupo de edad y violencia.

Two Boys Kissing, por David Levithan. ¿Razones? Homosexualidad y otros (“condona las muestras públicas de afecto”).

La censura es cosa fea

Como quiera que se le vea, la censura es cosa fea. Y claro una cosa es la libertad y otra el libertinaje. Hay determinados contenidos (pornografía, malas palabras, amarillismo, chismorreo) que deben pasar por ciertos filtros de horarios, medios y público a los que van dirigidas. Pero no tiene precio la libertad de poder expresar lo que uno piensa, sin temor de que vayan a tomar represalias desde las esferas del poder.

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Alfonso Quiñones (Cuba, 1959). Periodista, poeta, culturólogo, productor de cine y del programa de TV Confabulaciones